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Urbanismo

El gran solar olvidado y okupado de la avenida de Cervantes mira ahora a nuevas promociones de vivienda

Estudian un cambio urbanístico para reconvertir las antiguas viviendas policiales en un desarrollo residencial

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

El futuro de las antiguas viviendas policiales de Cáceres ya no pasa por recuperar los 26 inmuebles construidos hace más de siete décadas. La salida que se plantea para el recinto abandonado de la avenida de Cervantes es otra: modificar su actual encaje urbanístico para permitir un nuevo desarrollo residencial.

Esta opción abriría la puerta a sustituir el viejo pabellón de 24 pisos y los dos chalés destinados en su día a alojar a agentes y mandos de la Policía por una nueva promoción de viviendas adaptada a las condiciones urbanísticas actuales. La parcela recuperaría así su función residencial, aunque bajo un modelo completamente diferente al que motivó la construcción del complejo en 1955.

Encaje urbanístico

Por el momento, no ha trascendido que exista un proyecto definitivo sobre la mesa. Tampoco se conoce cuántas viviendas podrían levantarse, qué características tendría la promoción, quién asumiría su desarrollo o cuándo podrían comenzar las actuaciones. El primer paso sería resolver el encaje urbanístico de la operación y concretar qué aprovechamiento puede admitir una finca situada en una de las principales avenidas de Cáceres.

La Mutualidad de Previsión Social de la Policía (Mupol), propietaria de los terrenos, ya aseguró el pasado año que trabajaba junto al Ayuntamiento para encontrar una solución "viable y beneficiosa" para la entidad, sus mutualistas, la ciudad y los vecinos. El planteamiento de un nuevo uso residencial permite ahora vislumbrar hacia dónde podrían dirigirse esas conversaciones, aunque todavía queda por delante la correspondiente tramitación.

Una parcela estratégica

El recinto ocupa una parcela de grandes dimensiones frente a la Gerencia Territorial de Justicia de Extremadura y a escasos metros de numerosos edificios residenciales. Su ubicación, plenamente integrada en la trama urbana y próxima a la avenida de Alemania, convierte estos terrenos en uno de los espacios con mayor potencial pendientes de recuperar en esta zona de la ciudad.

Sin embargo, cualquier nueva promoción deberá resolver primero las condiciones urbanísticas aplicables a la finca. De ellas dependerán cuestiones como la superficie edificable, la altura de las futuras construcciones, la distribución de los bloques, los accesos o los espacios libres que tendría que incorporar el proyecto.

El planteamiento apunta, por tanto, a una transformación integral del recinto y no únicamente a una intervención para adecentar los edificios actuales. Las construcciones acumulan más de dos décadas sin uso oficial y presentan un deterioro muy avanzado, con ventanas tapiadas o rotas, accesos abiertos, vegetación sin controlar y residuos acumulados alrededor de los inmuebles.

Un anuncio que no se cumplió

La posibilidad de derribar las viviendas policiales no es nueva. En 2019, el entonces presidente de Mupol, Julián González, anunció la intención de demoler el pabellón y los dos chalés para construir nuevas viviendas. Llegó incluso a apuntar que las obras podrían comenzar en un plazo de seis meses una vez obtenidos los permisos municipales.

Siete años después, aquella actuación no se ha materializado. Los edificios continúan en pie y la ausencia de una solución definitiva ha favorecido que la degradación avance y que algunas dependencias vuelvan a ser ocupadas después de que la propiedad clausurara accesos y tapiara las ventanas de la planta baja.

"Recurrentes"

Fuentes de la Policía Nacional de Cáceres han confirmado que las intervenciones en el recinto son "recurrentes" por incidencias relacionadas con algunos de sus moradores, aunque precisan que recientemente no se ha producido ningún episodio extraordinario. Vecinos de Llopis Ivorra también han trasladado su malestar por determinados desencuentros y situaciones incómodas en el entorno.

La okupación, la suciedad y el riesgo de incendio durante los meses de verano son, no obstante, consecuencias de un problema que comienza mucho antes: la falta de un destino para la parcela. La posibilidad de habilitar un nuevo uso residencial aparece ahora como la vía para poner fin a más de dos décadas de abandono, aunque todavía tendrá que traducirse en un proyecto concreto y superar todos los trámites necesarios antes de que las antiguas viviendas policiales desaparezcan definitivamente del paisaje de la avenida de Cervantes.

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