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Cacereñeando (XVIII)

La leyenda de San Jonás, el primer predicador cristiano de Cáceres

Una antigua tradición sitúa al santo en la ciudad durante el siglo I, aunque los historiadores cuestionan la veracidad del relato

Enrique Florez de Setién y Huidobro.

Enrique Florez de Setién y Huidobro. / E. P.

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Juan de la Cruz

Cáceres

Una leyenda cacereña gira en torno a la hipótesis de que San Jonás hubiera podido predicar y expandir el cristianismo en Cáceres.

Ya se sabe que la historia, en ocasiones, es la historia. En ocasiones se transforma en leyenda. O viceversa. En muchas ocasiones, entre la historia y la leyenda, existe un salto y un vacío gigantesco. Por lo general, inclusive, sin testimonios ni explicaciones mayores.

Entre las leyendas de y sobre Cáceres destaca la referencia y especulación alrededor de que el profeta Jonás, que habría de alcanzar la santidad, hubiese llegado hasta tierras de Cáceres con el cometido de ser el introductor del cristianismo en dicha villa, lo que habría acaecido, ni más ni menos, que allá por el siglo I.

San Jonás.

San Jonás. / CEDIDA

Así se deja constancia en el libro "San Jonás, presbítero y mártir, apóstol, predicador y maestro de la Noble y Muy Leal Villa de Cáceres", obra de Juan Solano de Figueroa y Altamirano, natural de Jaraicejo, teólogo, canónigo penitenciario de la Santa Iglesia de Badajoz, visitador general de su obispado, comisario del Santo Oficio de la Inquisición y vicario de Medellín y su partido.

El caso es que, con base en el escrito testimoniado, se expone que Jonás, natural de Atenas y discípulo de san Dionisio Aeropagita, llegó a ser proclamado introductor del cristianismo en Cáceres, ya que, habiéndole mandado Dios predicar los evangelios en Nínive, hay quienes relatan que cambió de trayectoria, encaminándose de esta forma y manera hacia Tarsis. O sea, esto es, hacia España.

Si bien el hecho cierto, si nos guiamos por algunos pasajes de su biografía, es que el papa san Clemente y Dionisio Aeropagita procedieron a enviar a Jonás como presbítero de Cáceres, cargo que, en aquel entonces, equivalía a obispo.

¿Pudo haber llegado Jonás a Cáceres en el año 86, siglo I?

Es así como Jonás pudiera haber procedido con la larga y compleja misión de divulgar y predicar los evangelios y el amplio testimonio del cristianismo por tierras cacereñas, sigue señalando el texto, donde, al parecer, divulgaría las magnificencias, excelencias y prédicas del cristianismo durante siete años, para regresar posteriormente a Roma, cuna de la cristiandad, desde donde procedió a pasar a la Galia para continuar con sus mensajes evangélicos y regresar en su día, según determinadas fuentes, a Cáceres.

Su primera llegada se situaría, según los datos, alrededor del año 86, fecha en la que Domiciano, nombrado a la vez emperador, pontífice máximo y pater patriae, es decir, padre de la patria, como rezaba su nombramiento, persona despiadada en extremo, ya mantenía una muy severa, incansable y cruel persecución contra los cristianos.

San Jonás.

San Jonás. / CEDIDA

Una forma, pues, que se uniría a ese fenómeno expansivo del cristianismo y que, a la vista queda, se encontraba ante un panorama complejo por esos caminos y andaduras en cumplimiento de la misión encomendada por Su Santidad.

Sin ánimo de adentrarnos en otros considerandos, alguna relación, motivo o explicación debiera de existir en el proceso histórico que vinculase la presencia de Jonás, profeta del Antiguo Testamento, con Cáceres. Si bien, para no engañarnos y a tenor de los hechos, todo apunta con bastante más posibilidad de certeza al fenómeno de la leyenda, como tantas y tantas.

Pero el hecho evidente es que en el siglo XVII procede a alzarse la ermita del Vaquero, en la cacereñísima calle de Caleros, tras la aparición de la Virgen de Guadalupe en Las Villuercas al pastor Gil Cordero, que vivía en la calle en la que se edificó dicha ermita.

Ermita que cuenta con una fachada de Sebastián Acosta. Ermita dedicada, claro está, a la Virgen de Guadalupe. Sin embargo, surge una cuestión de interés. El retablo, obra de Juan Bravo, está presidido por una imagen de la Virgen de Guadalupe y alberga curiosas pinturas de algunos santos, como es el caso de san Francisco, san Pedro, santa Lucía, san Ildefonso, san Antonio, san Diego y san Juan Apóstol, además de la aparición de la Virgen a Gil Cordero, en el banco del retablo.

La imagen de San Jonás en la ermita del Vaquero

Si continuamos recorriendo el retablo de la ermita cacereña, veremos que, flanqueando a la sagrada imagen, aparecen santa Eulalia, santa Lucía, san Benito y, oh, casualidad, San Jonás. ¿Qué relación guarda o pudiese guardar la figura de Jonás, así, de repente, con una tabla de una iglesia de la ciudad de Cáceres?

La imagen del profeta se muestra y ofrece en la ermita del Vaquero a través de una tabla que representa la figura del profeta San Jonás y que aparece con vestidura sacerdotal de sotana, tal como se puede apreciar, y con la cabeza en la mano.

¿Pudiera ser porque en su día el papa san Clemente, si seguimos algún relato, lo ordenó sacerdote y presbítero? Todo pudiera ser, aunque no todo resulte fácil de creer en las consideraciones de las tesis alrededor de esta historia: la de la relación de la figura del profeta San Jonás con Cáceres en aquellos remotísimos tiempos.

En algún lado, pues, y por algún motivo debió de aparecer la vinculación de la figura de San Jonás con Cáceres, aun como fruto de la imaginación e inventiva popular, y con la suficiente fuerza, podríamos añadir, como para figurar en la cacereña ermita por los siglos de los siglos.

¿Por qué lo han olvidado la historia, la leyenda o la devoción popular?

Hay quienes apuntan que todo se pudo deber, en su momento, a algún relato llevado a cabo en la obra de Juan Solano de Figueroa y Altamirano, de quien algunos señalan que fue predicador o misionero, y hasta hay quien deja constancia de que fue un cronista con amplias dosis de invención y creación en sus conceptos. Si bien nadie ha explicado los motivos.

San Jonás.

San Jonás. / CEDIDA

Pero como la historia, por lo que se ve, se las trae, la contamos hasta donde hemos podido conocer en nuestras investigaciones y con las que seguimos como fruto de la curiosidad en el ámbito y el panorama de las anécdotas cacereñas.

El hecho cierto es que Juan Solano de Figueroa y Altamirano (1610-1684) sacó a la luz en 1665 su obra "San Jonás, presbítero y mártir, apóstol, predicador y maestro de la Noble y Muy Leal Villa de Cáceres", editada en Madrid por Joseph Fernández de Buendía, dejando constancia del ministerio apostólico de San Jonás en Cáceres.

En ella se expone que en sus prédicas afeó "las torpes costumbres de los habitadores, la ceguedad de su idolatría, el número de sus dioses, la superstición de sus ministros". También dejó constancia de que era indebida la adoración a Ceres y de que "la abundancia que prometía la estatua era únicamente efecto de la liberalidad de un solo Dios verdadero, Creador omnipotente de lo visible e invisible en cielo y tierra y de las demás criaturas contenidas en sus orbes".

Asimismo, el autor destaca que San Jonás predicó en Cáceres "El Altísimo Misterio de la Santísima Trinidad, la Encarnación del Verbo, su vida, muerte y Resurrección". De tal modo, el autor titula el segundo capítulo del citado libro como "Propónense las razones y fundamentos para que el señor Obispo de Coria, usando de su autoridad ordinaria, declare a Jonás por Santo Natural de Cáceres, a título de haber sido un Padre, Maestro y Predicador".

Solano: "Por la presencia de San Jonás ha sido Cáceres república tan cristiana, tan católica, tan religiosa"

Juan Solano de Figueroa y Altamirano incluso abunda al definir los siete años que estuvo San Jonás en Cáceres "y en las poblaciones de su contorno predicó como su apóstol", llegando a destacar, inclusive, la figura de sus sermones. Más aún cuando señala, textualmente, que "Por esta razón ha sido Cáceres República tan Cristiana, tan Católica, tan Religiosa".

La publicación de Juan Solano también se deja llevar por las tesis del maestro fray Francisco Vinar, monje de san Bernardo, según las cuales San Jonás murió en Cáceres y "Esta Villa es el Pago Castrense que refiere el Martirologio Romano". Sin embargo, otros historiadores, con más señalados argumentos, apuntan que falleció en las cercanías de París, en tiempos ya del emperador Juliano, cuando, "obedeciendo el mandato del Prefecto, le derribaron la cabeza de los hombros".

Del mismo modo, el autor del libro apunta que "Siendo, pues, San Jonás Pastor y Padre de la Iglesia de Cáceres, es consiguiente que sea vecino y ciudadano, y para este efecto, natural de Cáceres; y que goce de los honores, títulos y privilegios que gozará y goza cualquier Santo que ha sido Pastor y Obispo de alguna Iglesia".

El mismo fray Vinar expone, en referencia a la presencia de San Jonás en Cáceres, que "no solo merecimos sus naturales tener a San Jonás por Padre, sino que él se precia de ser su hijo, pues nació en Cáceres para la gloria en el martirio".

La pregunta es cómo el canónigo Juan Solano de Figueroa y Altamirano pudo haber obtenido tantos y tan exhaustivos datos sobre el siglo I. Si bien hay quienes descalifican su texto de principio a final.

Tiempo después, el agustino Enrique Flórez de Setién y Huidobro (1702-1773), historiador, epigrafista y miembro del Consejo de la Inquisición en el cargo de revisor y visitador de librerías, ajusta cuentas con Juan Solano de Figueroa y Altamirano a través de su obra "España Sagrada".

En el volumen XIII, titulado "De la Lusitania Antigua y de su metrópoli, Mérida", publicado en 1756, señala, puntualmente, en referencia a él, que "Como esta Villa es tan sobresaliente, no quiso el inventor de los nuevos cronicones dejarle sin alguna muestra de su liberalidad, y así le concedió a San Jonás o Jonio, presbítero y mártir, diciendo en nombre de Flavio Dextro que predicó en Castra Cacilia de Lusitania".

Por lo que el libro de Juan Solano de Figueroa no tendría siquiera visos de leyenda, mientras otros sostienen que se trata de una invención de los entonces llamados cronicones, que fomentaban las más falsas devociones.

Asimismo, la publicación "Metellinense", de la Asociación Histórica del mismo nombre, define a Juan Solano de Figueroa y Altamirano como gran predicador y excelente documentalista, especificando que "Más cuidado hemos de tener con sus afirmaciones eruditas —en muchos casos gratuitas— sobre la Antigüedad, cuando no conoce base documental o cuando se deja llevar por sus deseos, o por sus expectativas religiosas de tipo hagiográfico".

¿Llegó a aparecer por algún lado y lugar de Cáceres San Jonás? De haber llegado Jonás a Cáceres, ¿por qué lo han olvidado la historia, la leyenda o la devoción popular?

Porque, de haber sido verdad la historia y haberse corroborado los hechos, tal vez hoy San Jonás, nombre hebreo que se traduce por paloma, podría ser el patrón de Cáceres en lugar de san Jorge.

Sea como fuere, no deja de resultar un pasaje curioso en el panorama de las anécdotas de la historia de Cáceres y hasta de sus misterios y fenomenologías.

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