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Incendio forestal en Ávila

El relato de un bombero de Cáceres tras intervenir en el gran incendio de Ávila: "El fuego saltó dos veces a nuestra espalda"

Ernesto Mateos, jefe de salida del Sepei, pasó la noche junto a otros cuatro compañeros protegiendo viviendas en Piedralaves en una intervención que se prolongó durante más de 36 horas

La dotación del Sepei de Cáceres movilizada para colaborar en el incendio forestal de Ávila.

La dotación del Sepei de Cáceres movilizada para colaborar en el incendio forestal de Ávila. / Diputación de Cáceres

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

El humo apenas permitía respirar ni ver con claridad. El viento proyectaba restos incandescentes por encima de las líneas de defensa y, hasta en dos ocasiones, el fuego apareció a espaldas de los bomberos. Ese fue el escenario que se encontró Ernesto Mateos, jefe de salida del Sepei de Cáceres, durante su intervención en el incendio forestal originado en Burgohondo, en la provincia de Ávila.

Mateos formó parte de la dotación de cinco efectivos enviada desde la provincia cacereña para colaborar en la defensa de los municipios amenazados por las llamas. El operativo, desplazado a petición del servicio de bomberos de la Diputación de Ávila, viajó con una bomba rural pesada y un vehículo de mando para proteger los núcleos urbanos y, especialmente, las viviendas situadas en la franja donde el monte entra en contacto con las poblaciones.

A su llegada se enfrentaron a un incendio de grandes dimensiones en un entorno de abundante vegetación y con un terreno especialmente complejo. "Era enorme, de alta intensidad y estaba muy descontrolado. Los medios eran insuficientes; aquello era inabarcable", recuerda Mateos.

Escenario extremo

El jefe de salida, que ya ha intervenido en grandes incendios en Las Hurdes y Jarilla, reconoce que el escenario abulense les impresionó. "Es una zona muy montañosa, con una vegetación espectacular y numerosos pueblos muy próximos entre sí y al monte". Los extensos pinares y las viviendas situadas bajo los árboles elevaban además el riesgo de que las llamas alcanzaran las copas, "una de las situaciones más peligrosas en la extinción forestal", advierte.

Video | Bomberos de la Diputación de Cáceres, en las labores de extinción en Ávila

Diputación de Cáceres

La actución estuvo marcada por la escasa visibilidad. "Aunque llevábamos mascarillas y gafas, había tal cantidad de humo que nos dificultaba la respiración y la visión", señala el bombero. Las fuertes pendientes complicaban además los movimientos y obligaban a mantener siempre despejada una vía de retirada.

Atrapados por las llamas

El momento de mayor peligro se produjo mientras la dotación protegía tres viviendas algo apartadas del núcleo urbano. Las rachas de viento comenzaron a arrastrar restos incandescentes por encima de su posición y obligaron a mantener a uno de los bomberos pendiente de la retaguardia. "En algunos momentos tuvimos que dejar a alguien vigilando lo que sucedía a nuestra espalda", relata Mateos.

La precaución resultó decisiva. En dos ocasiones surgieron focos detrás de la línea de defensa y la dotación tuvo que abandonar la zona. En una de ellas, las llamas alcanzaron su ruta de retirada y los bomberos se vieron obligados a sofocar parte de la propagación antes de alcanzar un lugar seguro. "Tuvimos que extinguirla para poder salir con seguridad", recuerda.

Toda la noche en Piedralaves

Los cinco efectivos del Sepei de la Diputación Provincial de Cáceres recorrieron diferentes localidades afectadas por el avance de las llamas, que alcanzaron el Valle del Tiétar y amenazaron municipios como Casillas, La Adrada y Piedralaves. En este último fue donde se concentró el grueso del operativo, con los bomberos trabajando durante toda la noche para proteger la zona norte. "Nuestro cometido era defender las viviendas situadas en la interfaz urbano-forestal, las casas que están pegadas al campo", explica el jefe de salida.

El equipo actuó bajo el mando de un sargento de Ávila, que distribuía las distintas tareas a través de un grupo de WhatsApp en el que trasladaba los avisos recibidos desde el Puesto de Mando Avanzado. Cuando la dotación concluía una intervención, era enviada a un nuevo punto en función de las necesidades del operativo.

El despliegue se prolongó durante más de un día y medio. Los cinco bomberos partieron de Plasencia a las 6.30 horas del sábado y no regresaron hasta las 19.00 horas del domingo, después de encadenar actuaciones en varias localidades y pasar prácticamente toda la noche en activo. "Dormimos dos horas, como mucho", señala.

Relevo permanente

Tras el regreso de esta primera dotación, el Sepei mantuvo su presencia en Ávila con un segundo retén de relevo, incorporado este domingo y formado también por un jefe de salida, cuatro conductores bomberos, una bomba rural pesada y un vehículo ligero todoterreno. Este lunes, pasadas las 17.00 horas, ha partido desde el parque de Navalmoral de la Mata un tercer grupo con destino a Casavieja para continuar la protección de poblaciones e infraestructuras.

Máxima precaución

De vuelta a Extremadura, Mateos advierte de que el peligro de incendios se mantiene en niveles "extremos" por la combinación de temperaturas elevadas y baja humedad. Además, la situación podría agravarse aún más con la aparición de viento fuerte, una circunstancia que favorecería la rápida propagación de las llamas.

Su mensaje a la ciudadanía es claro: obedecer las instrucciones de las autoridades, evitar cualquier actividad capaz de provocar una chispa y seguir las indicaciones de las autoridades. "Los veranos van a ser cada vez más complicados. Influye el cambio climático, pero también el estado de unos montes que no siempre están bien gestionados", concluye.

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