Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Descifrando la realidad

Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: "El resurgir de la religión y no solo de la espiritualidad"

La religión actúa como el marco que da forma a la espiritualidad individual, materializando la trascendencia a través de ritos y acciones concretas

Interior de la ermita de la paz.

Interior de la ermita de la paz. / EL PERIÓDICO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

No es fácil distinguir una cosa de la otra, pues ambas entrelazan hasta conformar una identidad conjunta, cuanto menos en los ámbitos académicos y de investigación. En términos populares a la religión se la identifica con la estructura gestionada por una jerarquía que conforman las iglesias; espiritualidad parece -en esta orientación popular- más libre, obediente exclusivamente a la lógica del individuo en su mirada a lo alto, a ese "algo" que formando parte de nosotros excede a la propia razón y a la vez es esencia de ella misma. Muchas personas se identifican como espirituales pero sin "caer" en la lógica religiosa; no quieren iglesias, ni mandatos fuera de su escucha interior que les habla de eso "otro" del que se sienten poseedores.

Para los expertos en la materia, la religión es lo que acoge la espiritualidad, ese sentir transcendente que escapa de la materia hacia la inmortalidad. La religión es, por tanto, la expresión cotidiana, la gestión en actos y pensamientos de la propia espiritualidad, el rito necesario que lo alberga y lo hace permanecer en el tiempo. La espiritualidad se tiene que materializar de alguna forma y las iglesias lo gestionan y lo hacen posible. Desde aquí nos hacemos la pregunta: ¿se está produciendo una tendencia en nuestras sociedades hacia la religión, hacia la estructura de la espiritualidad? Y de ser así ¿ya no sirve la propia referencia a la espiritualidad? Son estas las preguntas adecuadas que debemos comprender.

Los jóvenes rebeldes de sus padres es la apuesta que están haciendo, no se conforman con el pensamiento abstracto y necesitan recorrer y concretar eso mismo y de ahí ritualizar la transcendencia que toda sociedad es portadora. Necesitan acción para asegurar eso "otro" que es el sustento de la realidad misma, de ahí a la asistencia a misa en nuestras iglesias, la adoración de la sagrada forma, los ejercicios espirituales amenizados con canciones del momento, los retiros en compañía de sus iguales en la fe. La identidad necesita de rituales que la afiancen como seguridad en la mirada al horizonte, convirtiendo la inseguridad de nuestro tiempo en mirada confianza, en pertenencia al misterio de la vida misma. La acción necesaria de la religión que transporta la espiritualidad reconforta a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Bienvenidos a la necesaria seguridad ante el misterio.

Tracking Pixel Contents