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Emprendimiento rural

¿Qué es la Red Circular FAB? Impresoras 3D y robótica al alcance de toda la provincia de Cáceres

La Red Circular FAB acerca la fabricación digital y las nuevas tecnologías a empresas, emprendedores, estudiantes y vecinos de la provincia a través de doce centros

Actividad realizada en el Circular FAB de Moraleja.

Actividad realizada en el Circular FAB de Moraleja. / Cedida

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Impresoras 3D, cortadoras láser, robots, placas electrónicas, sensores ambientales o programas para diseñar nuevos productos. Tecnologías que habitualmente se asocian a universidades, grandes empresas o centros especializados están también disponibles en distintos municipios de la provincia de Cáceres gracias a la Red Circular FAB, una iniciativa impulsada por la Diputación Provincial para acercar la innovación y el emprendimiento al territorio rural.

Los Circular FAB son espacios abiertos en los que cualquier persona puede aprender a manejar herramientas digitales, fabricar un prototipo, desarrollar una idea empresarial o buscar nuevas aplicaciones tecnológicas para una actividad que ya está en funcionamiento. Su finalidad es facilitar que vecinos y empresas puedan incorporarse a la llamada cuarta revolución industrial sin tener que abandonar sus municipios ni desplazarse a grandes ciudades.

No se trata únicamente de aulas de informática ni de espacios de trabajo compartido. El modelo combina las herramientas propias de un Fab Lab, o laboratorio de fabricación digital, con formación en creatividad, innovación, liderazgo y emprendimiento. La idea es acompañar al usuario desde que detecta una necesidad hasta que diseña una solución, construye un primer modelo y comprueba si puede convertirse en un producto, un servicio o incluso en una nueva forma de empleo.

De la idea al prototipo

El recorrido puede comenzar con algo tan sencillo como una idea para mejorar un negocio, resolver un problema del municipio o crear un producto. Los participantes analizan las necesidades de los posibles usuarios, plantean soluciones, definen el proyecto y elaboran una primera propuesta. Después pueden utilizar la maquinaria y los recursos de los centros para construir prototipos y comprobar si la iniciativa funciona.

Entre las tecnologías disponibles figuran el diseño y la impresión en tres dimensiones, el corte de vinilo y láser, la programación mediante Arduino, la robótica, la sensorización, el internet de las cosas y otras herramientas relacionadas con la fabricación digital. Los centros también organizan cursos, talleres, demostraciones, encuentros empresariales, concursos, jornadas educativas y acciones de acompañamiento individualizado.

Cada Circular FAB se divide conceptualmente en varias zonas. Existe un espacio para detectar oportunidades e inventar proyectos; otro para fabricar mediante impresoras 3D y otras máquinas; un área destinada a cursos y talleres; una zona para compartir conocimientos y trabajar junto a otros usuarios; y espacios de coordinación y exposición. El objetivo es que las ideas no se queden únicamente sobre el papel.

Para empresas, desempleados y estudiantes

La red está dirigida a perfiles muy diferentes. Una pequeña empresa puede acudir para estudiar cómo digitalizar un proceso, diseñar un nuevo envase o fabricar un prototipo. Una persona desempleada puede aprender una tecnología y explorar una idea de autoempleo. Los emprendedores disponen de acompañamiento para validar sus proyectos, mientras que estudiantes y docentes pueden participar en actividades vinculadas a la cultura maker y al aprendizaje práctico.

También pueden utilizar estos espacios asociaciones, colectivos sociales, administraciones y centros educativos. Los programas se adaptan a las necesidades de cada usuario y pueden ir desde una sesión introductoria hasta el desarrollo tutorizado de un proyecto durante varios meses.

La Red Circular FAB cuenta además con un programa específico de emprendimiento tecnológico. En marzo de 2026 abrió su quinta convocatoria para seleccionar tres nuevas iniciativas, que reciben ocho meses de incubación y asesoramiento en ámbitos como el desarrollo de negocio, las finanzas, el marketing, la oratoria o los aspectos legales. Desde su puesta en marcha, este programa había respaldado ya más de 18 proyectos de base tecnológica.

Una red extendida por la provincia

Los primeros centros comenzaron a funcionar en 2021. Actualmente, la estructura cuenta con espacios en Arroyo de la Luz, Malpartida de Plasencia, Miajadas, Moraleja, Trujillo, Valencia de Alcántara, Coria, Logrosán, Jarandilla de la Vera, Caminomorisco y Alcuéscar. A ellos se suma El Círculo, situado en la calle Doctor Marañón de Cáceres y concebido como centro de referencia para la innovación, el emprendimiento y la transformación digital.

Según la Diputación, esta distribución permite que cualquier municipio cacereño tenga uno de estos centros a menos de 30 minutos en coche. Aunque cada espacio es gestionado desde el ayuntamiento correspondiente, todos están conectados para compartir conocimientos, maquinaria, actividades y proyectos.

El balance difundido en octubre de 2024 reflejaba que 2.553 personas habían pasado durante ese año por los centros territoriales, principalmente para asistir a acciones formativas o utilizar las instalaciones y la maquinaria. El Círculo de Cáceres sumaba otros 809 registros, por lo que el conjunto de la red había atendido a más de 3.300 usuarios.

Tecnología contra la despoblación

El proyecto tiene también una dimensión territorial. La Diputación plantea estos laboratorios como una herramienta para retener talento, diversificar la economía de los municipios y generar oportunidades profesionales vinculadas a la transformación digital y a la economía verde.

Por eso se priorizan iniciativas relacionadas con la reutilización de recursos, la reducción de residuos, las energías renovables, la gestión inteligente del territorio o el consumo de proximidad. La tecnología no aparece como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para que una idea nacida en un pueblo pueda convertirse en un producto, una empresa o una solución útil para su entorno.

Esa es, en esencia, la función de la Red Circular FAB: poner máquinas, conocimientos y acompañamiento especializado al alcance de la población para que fabricar un prototipo, aprender robótica o iniciar un proyecto tecnológico no dependa del lugar en el que se vive.

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