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Club 18/99

La historia de Pimentón La Chinata: "Mi abuelo y mi padre sembraron las semillas; mi hermano y yo hoy recogemos los frutos"

Carlos Oliva, tercera generación de la empresa familiar, comparte la trayectoria de un proyecto que, cinco décadas después, lleva el Pimentón de La Vera a más de 80 países

Pimentón La Chinata.

Pimentón La Chinata. / CEDIDA

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Irene Díaz

Cáceres

La historia de Pimentón La Chinata comenzó con la intuición de Florentino Oliva. Transportista de profesión y con un marcado espíritu emprendedor, supo ver hace más de cinco décadas el potencial de un producto profundamente ligado a Extremadura: el Pimentón de La Vera. Así, fundó la empresa en 1975 y puso en marcha un proyecto familiar que hoy exporta alrededor del 70 % de su producción a más de 80 países. "Mi abuelo era muy inquieto para los negocios. Como transportista veía de primera mano que el pimentón tenía mucho futuro. No se equivocó", recuerda Carlos Oliva, tercera generación de la empresa.

Desde el principio, los productos se comercializaron bajo la marca Pimentón La Chinata, un nombre que hace referencia al gentilicio femenino de Malpartida de Plasencia, localidad natal de Florentino Oliva, aunque la fábrica siempre ha estado ubicada en Plasencia. El testigo pasó después a la segunda generación. Cecilio Oliva tomó las riendas del negocio cuando el mercado nacional empezaba a quedarse pequeño. La competencia crecía y su respuesta fue clara: dar a conocer un producto que era prácticamente desconocido fuera de España.

Mirar al exterior antes que nadie

La empresa empezó abriéndose paso en Europa cuando el Pimentón de La Vera apenas sonaba fuera de nuestras fronteras. "Mi padre entendió que había que abrir nuevos mercados. Empezaron por Europa cuando prácticamente nadie conocía nuestro pimentón. Fueron sembrando poco a poco las semillas y nosotros ahora estamos recogiendo esos frutos." La estrategia requería paciencia. "La exportación es una carrera de fondo. Cuesta mucho introducir un producto en un mercado donde nadie lo conoce. Hay que darlo a conocer y también enseñar cómo utilizarlo", explica Carlos Oliva.

Carlos Oliva, responsable de Compras y Calidad; Cecilio Oliva, director gerente; y Javier Oliva, responsable de Mercados Internacionales.

Carlos Oliva, responsable de Compras y Calidad; Cecilio Oliva, director gerente; y Javier Oliva, responsable de Mercados Internacionales. / CEDIDA

Innovar sin perder el origen

La llegada de Javier y Carlos Oliva, hijos de Cecilio Oliva y tercera generación de la empresa, marcó el comienzo de una nueva etapa. Javier se incorporó en 2007 para liderar el desarrollo de los mercados internacionales y, dos años después, Carlos asumió la responsabilidad de los departamentos de Compras y Calidad. Desde su incorporación, ambos trabajan con el objetivo de seguir impulsando el crecimiento de la empresa explorando nuevas aplicaciones del Pimentón sin perder de vista la tradición y la calidad.

Las escamas de pimentón fueron una de las primeras apuestas. Elaboradas al triturar el pimiento en lugar de molerlo, son crujientes, versátiles y conservan el característico aroma ahumado del Pimentón. Se han convertido en uno de los productos estrella de la marca y quien las prueba suele repetir. A ellas se sumaron después las perlas de pimentón, una especie de caviar elaborado con Pimentón de La Vera, y una salsa picante elaborada con variedades autóctonas de la comarca. "Siempre hemos querido que el protagonista siguiera siendo el pimentón. Lo que hicimos fue buscar nuevas formas de disfrutar de la misma materia prima."

Escamas de Pimentón La Chinata.

Escamas de Pimentón La Chinata. / CEDIDA

La innovación también llegó puertas adentro. La empresa amplió sus instalaciones, reforzó sus estándares de calidad y seguridad alimentaria y dio un salto que Carlos Oliva considera decisivo para su crecimiento internacional. "Fue uno de los grandes puntos de inflexión. Nos permitió seguir creciendo y ofrecer las máximas garantías en todos los mercados." Hoy Pimentón La Chinata está presente en más de 80 países. Reino Unido, Países Bajos y Estados Unidos son algunos de sus principales mercados, aunque sus productos también llegan a Asia y China. En cada país, la empresa adapta su estrategia comercial. Sus productos llegan a las estanterías de grandes supermercados, a las cocinas de restaurantes y también a la industria alimentaria, que utiliza el Pimentón de La Vera en embutidos, salsas y otros productos.

Del campo a la mesa

Detrás de cada lata hay agricultores de La Vera y de las comarcas limítrofes que, campaña tras campaña, cultivan la materia prima con la que trabaja la empresa.

Fiel a su compromiso con el origen, apuestan por el Pimentón de La Vera bajo el sello de la Denominación de Origen Protegida, elaborado con variedades autóctonas de pimiento que se secan durante más de diez días con madera de roble para conseguir su característico aroma ahumado. La empresa fue una de las impulsoras de este sello de calidad y continúa apostando por él como garantía de autenticidad. "Intentamos cuidar todo el proceso desde el campo. Desde que se planta la semilla en los semilleros, entre febrero y marzo, hasta que el producto llega al cliente. Somos muy meticulosos con la selección de la materia prima, el proceso de elaboración, el envasado... Creemos que la calidad está en los pequeños detalles", explica Carlos Oliva.

Su mirada al futuro

Hace tres años, la empresa dio un paso más con la adquisición de una pequeña finca donde comenzó a cultivar sus propios pimientos a pequeña escala. Un proyecto que nació como un ensayo y que hoy afronta su tercera cosecha. La iniciativa les está permitiendo conocer de primera mano todas las fases del cultivo, desde la siembra hasta la recolección, y profundizar en los procesos agrícolas que hay detrás de la materia prima con la que trabajan. Una experiencia que, además de aportarles un mayor conocimiento del producto desde su origen, les ayuda a seguir mejorando.

Pimientos cultivados en La Vera.

Pimientos cultivados en La Vera. / CEDIDA

Ese mismo espíritu emprendedor llevó a Carlos y Javier a crear en 2015 Finca La Barca, una marca gourmet que hoy reúne cerca de 200 productos entre aceites de oliva, salsas, aceitunas, conservas y otros productos de alimentación. "Siempre hemos estado muy vinculados al aceite de oliva y queríamos desarrollar un proyecto complementario. Hoy Finca La Barca está presente en unos cincuenta países y está funcionando muy bien."

Pack de aceites gourmet de Finca La Barca.

Pack de aceites gourmet de Finca La Barca. / CEDIDA

Club 18/99

La empresa también apuesta por crear vínculos con otras compañías extremeñas. Por eso se incorporó desde el primer momento al Club 18/99 de la Cámara de Comercio. "Entramos en cuanto conocimos el proyecto. Están haciendo una gran labor, tanto por las oportunidades de networking como por iniciativas como esta. Estamos muy contentos de formar parte."

Carlos Oliva destaca especialmente los encuentros empresariales organizados por la Cámara, donde compartir experiencias y conocer las inquietudes de otros empresarios. "La unión hace la fuerza. Cuantas más empresas participemos, más oportunidades tendremos de conocernos, colaborar y ayudarnos. Ese es el verdadero valor de pertenecer al Club 18/99."

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