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Transformación digital

Una experta en IA de Cáceres: "La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral como lo hicieron otras revoluciones tecnológicas"

La especialista María Isabel Ramos analiza la evolución de la inteligencia artificial, su impacto en la vida cotidiana y cómo herramientas antes reservadas a las grandes empresas están al alcance de cualquier profesional

Entrevista a Isabel Ramos, experta en IA

E. V. V.

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

María Isabel Ramos, economista y fundadora de VisionarIA en Cáceres, lleva años vinculada a la innovación, la transformación empresarial y la aplicación de nuevas tecnologías. Formada en la Universidad de Granada y con estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid, ha desarrollado su trayectoria profesional en países como Irlanda, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá. Analiza la evolución de la inteligencia artificial, su impacto en distintos ámbitos y el momento de desarrollo en el que se encuentra actualmente esta tecnología.

"Usamos la inteligencia artificial mucho más de lo que creemos. Está en Netflix, en Amazon, en el banco cuando decide si nos concede un crédito o en el supermercado cuando calcula lo que va a vender al día siguiente. Está presente en casi todo, aunque muchas veces no la veamos. El problema no es que la estemos usando sin saberlo, sino que la utilizamos sobre todo como consumidores y no como profesionales. Las grandes compañías llevan años aplicando inteligencia artificial a nuestros datos, nuestros hábitos y nuestro comportamiento, mientras que muchas pymes y trabajadores todavía no la están incorporando a su actividad diaria. Esa es la brecha que más me preocupa y, al mismo tiempo, donde creo que existe una gran oportunidad", explica Ramos.

La IA entra en la vida cotidiana

En relación con el mayor cambio que ha provocado la inteligencia artificial en los dos últimos años, Ramos afirma que la transformación más importante ha sido, sin duda, la cultural. Explica que, hasta hace muy poco, la IA era un asunto reservado a especialistas y perfiles técnicos, mientras que hoy forma parte de conversaciones cotidianas, desde una comida familiar hasta un comité de dirección. A su juicio, esa normalización marca un punto de inflexión, ya que ninguna tecnología consigue transformar realmente la sociedad o las empresas mientras siga siendo una herramienta limitada a una minoría.

"Creo que estamos viviendo dos grandes saltos. El primero es el paso de una IA que conversa a una IA que actúa. Antes nos daba ideas o nos ayudaba a decidir, pero el trabajo seguía siendo nuestro. Ahora puede conectarse a nuestras herramientas, consultar datos, mover información y ejecutar procesos. Es decir, empieza a asumir tareas reales, y ese cambio ya está entrando en las empresas. El segundo salto es la democratización de capacidades. Hoy una pequeña empresa o un profesional pueden acceder a herramientas que hace muy poco estaban reservadas a grandes corporaciones con equipos especializados y presupuestos muy elevados. Y hay un cambio aún más profundo: la tecnología de última generación se ha convertido en un activo estratégico. Se ve claramente en las restricciones sobre los chips o el acceso a los modelos más avanzados. Cuando un país empieza a controlar una tecnología, es porque ha dejado de ser una moda para convertirse en un recurso estratégico", afirma la experta.

Las tareas que desaparecerán primero

Sobre las tareas cotidianas que más cambiarán en los próximos cinco años, Ramos considera que la inteligencia artificial transformará sobre todo aquellas actividades mecánicas, predecibles y basadas en reglas, como clasificar documentos, revisar movimientos, rellenar informes, buscar información dispersa o redactar comunicaciones repetitivas. A su juicio, son tareas que consumen una parte importante de la jornada laboral y aportan poco valor añadido.

En cambio, cree que las decisiones con información incompleta, la valoración de riesgos, la negociación, la gestión de prioridades o las relaciones con clientes y equipos seguirán siendo esencialmente humanas. Por ello, sostiene que el verdadero debate no será qué herramienta utilizar, sino qué habilidades desarrollar, con el pensamiento crítico, la capacidad de formular buenas preguntas y el criterio para decidir qué se delega y qué no como competencias fundamentales.

Adaptarse al cambio será la clave

Para Ramos, el debate sobre si la inteligencia artificial destruirá más empleo del que creará está mal planteado. Considera que las previsiones internacionales apuntan a un saldo positivo de creación de empleo, pero insiste en que el verdadero reto será la transición y la adaptación de los trabajadores a un nuevo escenario. A su juicio, la brecha de competencias digitales es una realidad que afecta a personas de perfiles muy distintos, por lo que la formación será clave para afrontar el cambio. Recuerda que la tecnología ha transformado el mercado laboral de forma constante y que muchas de las profesiones actuales eran inimaginables hace apenas unas décadas. En ese contexto, cree que las empresas necesitarán personas capaces de impulsar el cambio desde dentro, ayudar a sus equipos a familiarizarse con estas herramientas y convertir la transformación tecnológica en una oportunidad compartida.

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