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Espera interminable

Más de mes y medio atrapados sin ascensor en un bloque residencial de Cáceres: "Te entran ganas de llorar"

La intervención de la Junta de Extremadura pone fin a una avería que ha mantenido prácticamente recluidos en sus viviendas a varios inquilinos de edad avanzada y con serias limitaciones físicas

Tere Sáchez y Mariluz Portero, vecinas de la cuarta planta, junto al ascensor averiado.

Tere Sáchez y Mariluz Portero, vecinas de la cuarta planta, junto al ascensor averiado. / E.P.

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Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Después de más de mes y medio sin ascensor, los vecinos del bloque 20 de la calle Miguel Ángel Ortí Belmonte, en el barrio cacereño de Mejostilla, han recuperado por fin un servicio esencial para buena parte de sus residentes. La Junta de Extremadura ha confirmado a este diario que "los trabajos de reparación han concluido" este viernes y que, por tanto, la instalación vuelve a estar operativa. La intervención cierra así una incidencia que había limitado durante semanas la autonomía de varios inquilinos de edad avanzada o con dificultades para desplazarse.

Durante ese periodo, acciones tan cotidianas como bajar a la calle, acudir al médico o subir la compra se convirtieron para algunos en una carrera de obstáculos. El edificio tiene cuatro plantas y en él viven personas octogenarias, vecinos que precisan de un andador para moverse y una mujer con una lesión en una pierna.

Una barrera diaria

"Te entran ganas de llorar de la impotencia. Quieres salir y no puedes", relataba Dolores Muñoz, de 74 años y residente en la tercera planta, cuando el elevador aún permanecía parado. Sus problemas en las piernas le impedían afrontar con normalidad las escaleras y redujeron prácticamente por completo su autonomía.

Joaquina Vega todavía arrastra las consecuencias de una fractura de tibia. Pese a sus propias limitaciones, su principal preocupación han sido los vecinos que viven en los pisos superiores. "A mí me cuesta y vivo en un primero. Imagina lo que supone para las personas de arriba", señala.

Dolores Muñoz, vecina de la tercera planta del edificio afectado.

Dolores Muñoz, vecina de la tercera planta del edificio, sufre problemas de movilidad. / E.P.

Aún más complicada ha sido la situación para los residentes de la cuarta planta. A sus 80 años, Tere Sánchez apenas podía realizar el recorrido hasta el portal y, cuando no tenía más remedio que salir de casa, se veía obligada a detenerse en los rellanos para recuperar fuerzas. "Tengo que ir descansando porque las escaleras son muy empinadas".

Impacto en las obras

La paralización del servicio también ha repercutido en los trabajos de rehabilitación energética que continúan ejecutándose en el inmueble para mejorar las condiciones de estas viviendas de promoción pública. Mientras se prolongó la avería, los operarios tuvieron que trasladar a pie parte de las herramientas y del material necesario para la obra, lo que dificultó las tareas de carga y descarga.

Quienes viven en el edificio explican que, por fortuna, los trabajadores contaban con un pequeño elevador para transportar objetos pesados hasta los pisos superiores, un recurso que utilizaron en varias ocasiones para ayudarles a subir las bolsas de la compra.

Averías recurrentes

Los vecinos aseguran que las averías del ascensor se repiten desde hace años, aunque nunca se habían prolongado tanto. Dolores Muñoz, que lleva más de tres décadas residiendo en el inmueble, sostiene que ninguna incidencia anterior había condicionado de esta forma la vida cotidiana de los afectados.

Joaquina Vega, residente en el primer piso, junto al ascensor averiado.

Joaquina Vega, residente en el primer piso, junto al ascensor averiado. / E.P.

Mariluz Portero, otra de las residentes del cuarto piso, resumía así el desgaste acumulado estas semanas: "Lo del ascensor nos está matando", afirmaba antes de que la reparación devolviera la normalidad al edificio. "Esto no es de ahora. Pasa casi todos los veranos, pero este año el problema ya se estaba yendo de madre", lamentaba la presidenta de la comunidad.

A lo largo de las últimas semanas, tanto ella como el administrador del bloque mantuvieron contactos con la Junta de Extremadura, que les comunicó que la intervención estaba autorizada y pendiente de la llegada de las piezas necesarias.

El origen del problema

La Administración autonómica ha explicado que, tras las comprobaciones realizadas por la empresa encargada del mantenimiento del ascensor, fue necesario sustituir y programar varios elementos esenciales del sistema de maniobra. En concreto, la reparación requería una placa Thyssen CMC-4 y un detector biestable.

El presupuesto para acometer esta actuación fue aprobado el pasado 6 de julio. Sin embargo, tres semanas después, ambos repuestos seguían pendientes de recepción, lo que prolongó la interrupción del servicio. La Junta aseguró entonces que, una vez disponibles, se procedería "de forma inmediata" a su instalación y programación.

Finalmente, la llegada de estos dos componentes ha permitido culminar los trabajos y poner nuevamente en funcionamiento el ascensor, de acuerdo con la información facilitada este viernes desde el área de Infraestructuras, Transporte y Vivienda.

Inspección favorable

A su vez, el Ejecutivo regional ha descartado que la avería estuviera relacionada con una falta de mantenimiento. Según la documentación técnica, el ascensor "superó favorablemente la última inspección reglamentaria realizada por un organismo de control autorizado", sin que se detectara ninguna deficiencia.

El ascensor del bloque, situado en una de las zonas comunes del edificio.

El ascensor del bloque, situado en una de las zonas comunes del edificio. / El Periódico

La Junta añade que las incidencias registradas a lo largo de este año fueron atendidas por la empresa responsable. Una vez resuelto este último episodio, subraya que "se analizarán las medidas técnicas" que puedan contribuir a mejorar la fiabilidad de la instalación y prevenir futuras averías.

Los afectados confían, no obstante, en que la solución sea duradera y en no volver a sufrir una situación que durante más de mes y medio ha dejado prácticamente aislados a algunos de los residentes más vulnerables.

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