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Salud y bienestar

Sofía López, experta cacereña en yoga para pacientes de cáncer: «Ayuda a recuperar la confianza en el cuerpo»

La especialista insiste en que impartir yoga oncológico exige una formación específica para adaptarse a las distintas fases y tipos de cáncer

En el círculo Sofía López, profesora de yoga en Cáceres.

En el círculo Sofía López, profesora de yoga en Cáceres. / El Periódico

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

España superará los 301.000 nuevos diagnósticos de cáncer en 2026, un 2% más que el año anterior, según las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN). El informe 'Las cifras del cáncer en España 2026' confirma, además, que el cáncer se ha convertido por primera vez en la principal causa de mortalidad en el país. Ante esta realidad, cada vez más pacientes recurren a terapias complementarias como el yoga oncológico, una disciplina sobre la que habla Sofía López, profesora de yoga en Cáceres especializada en el acompañamiento durante el proceso de la enfermedad.

"Uno de los grandes maestros del yoga en la India decía que el yoga es para todos. Esa idea me acompaña siempre, porque el yoga es una práctica inclusiva que no excluye a nadie, tampoco a las personas que están enfermas. Yo suelo decir que una persona puede hacer yoga incluso estando tumbada en una cama, porque el yoga no es solo movimiento; también tiene un componente muy importante de respiración, atención y meditación. Mientras una persona pueda respirar, puede practicar yoga. Cuando hablamos de yoga oncológico, precisamente ponemos en valor esa capacidad de adaptación. Las personas que están atravesando un proceso de cáncer pueden practicar yoga de forma segura, siempre con una propuesta adaptada a su situación y a sus necesidades. La experiencia demuestra que esta práctica puede aportarles beneficios físicos y emocionales muy importantes, ayudándoles a afrontar el tratamiento y el proceso de la enfermedad con más bienestar y recursos", afirma López.

Una práctica adaptada a cada paciente

Asimismo, López subraya que el yoga oncológico exige una formación específica, ya que cada paciente afronta la enfermedad de una manera diferente y el cáncer engloba realidades muy diversas. La práctica debe adaptarse al tipo de tratamiento, al momento del proceso y a las necesidades físicas y emocionales de cada persona. Pero, ¿qué es exactamente el yoga oncológico?

"Es una adaptación suave y consciente del yoga tradicional, diseñada específicamente para acompañar a las personas con cáncer. Lo que buscamos es estar a su lado durante todo el proceso, ofreciendo una práctica adaptada a cada momento de la enfermedad, a los tratamientos y a las necesidades de cada persona. Es una forma de acompañamiento que utiliza el yoga como herramienta para aportar bienestar físico, emocional y mental".

Tres etapas para un acompañamiento adaptado

Por otro lado, López destacó varios aspectos fundamentales que conviene tener en cuenta durante un proceso oncológico, especialmente en relación con la práctica del yoga y las necesidades específicas de quienes atraviesan la enfermedad.

"Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer atraviesa distintas etapas, y mi objetivo es acompañarla a través del yoga en cada una de ellas. Yo suelo hablar de tres momentos fundamentales: el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación. En la fase del diagnóstico, el yoga puede ser una herramienta muy útil para gestionar el impacto emocional que provoca la noticia. Trabajamos sobre todo con técnicas de respiración, meditación y relajación, que ayudan a reducir el miedo, la ansiedad y problemas frecuentes como el insomnio. La segunda etapa es la del tratamiento, y aquí es muy importante diferenciar si la persona va a someterse o no a una intervención quirúrgica. Si hay una operación, la práctica física del yoga debe esperar hasta que exista una recuperación adecuada y el equipo médico autorice retomar la actividad. En cambio, cuando el tratamiento no requiere cirugía, el yoga adaptado puede aportar beneficios muy importantes: puede ayudar a disminuir el dolor, mejorar la oxigenación de los tejidos, favorecer el fortalecimiento del sistema óseo y contribuir a mantener un mejor estado cardiovascular. Por último, está la fase de recuperación, que suele ser un proceso largo y progresivo. En ese momento el trabajo se centra en recuperar fuerza, aumentar la masa muscular, reducir el cansancio y la fatiga, mejorar el equilibrio y devolver poco a poco la sensación de vitalidad. El objetivo es que la persona vaya recuperando confianza en su cuerpo y calidad de vida", explica.

La necesidad de una formación rigurosa

Por último, López hizo un llamamiento a la responsabilidad y a la formación continua de los profesionales que trabajan con personas con cáncer. La profesora insistió en que el yoga oncológico requiere una preparación específica y un conocimiento profundo de la enfermedad, los tratamientos y sus efectos, por lo que consideró que no cualquier instructor está capacitado para impartir este tipo de clases. A su juicio, una formación puntual o un curso online no son suficientes para acompañar a pacientes oncológicos, ya que quienes desarrollan esta labor asumen una importante responsabilidad en el bienestar físico y emocional de las personas a las que atienden.

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