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Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: "Cuando llegan tantos..."

Las ciudades autónomas se erigen como la frontera europea que refleja la compleja realidad de la migración y los sueños imposibles

Imagen de la crisis migratoria en Ceuta.

Imagen de la crisis migratoria en Ceuta. / El Periódico

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Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

Ceuta y Melilla como lugares de tránsito de un país a otro, de la realidad a los sueños que embaucan los medios y las redes sociales del momento. Se ha producido el esperado sueño al imaginar un lugar común en donde las bendiciones de los dioses dicen se hacen realidad. Miles se desplazan de un lugar a otro a la espera, a la soñada espera, siendo tan solo un sueño de los imposibles en el tiempo.

Hemos dividido la tierra en lugares comunes llamados naciones, estas se protegen unas a otras a través de barreras impenetrables en ambas direcciones. Las naciones opulentas las ponen más altas, más densas para prohibir el paso al hambre y a la desesperación. Las otras, aquellas más proclives al traspaso las cierran igualmente a esas otras maldecidas por la fortuna y sus haceres. Así, la rueda de la historia permite la paz desde la lógica de la normalidad, es decir, de las normas compartidas, de los iguales en el vivir. Ceuta y Melilla como fotografía necesaria de lo dicho; es la frontera de Europa frente al África del que en tiempos lejanos todos partimos.

Ellos quieren llegar y además lo favorece el gobierno de origen de los que sueñan sabiendo que es tan solo un sueño en ambas direcciones, pues también los que llegan a la frontera de estas dos ciudades no dejan entrar a los de más abajo. Las barreras son las propias de la condición humana en nuestro tiempo del ahora; quizás en los siglos posteriores nos demos movimientos comunes para todo ser humano; quizás en los próximos milenios nos demos el gobierno de todos para todos; quizás haya un tiempo común para todo ser humano; quizás. Hoy los límites están marcados y desde ellos no podemos hablar de injusticia manifiesta; no es posible un lugar común para todos, ellos, los que llegan y nosotros, los que estamos. En Europa, España, Ceuta y Melilla, caben los que hoy caben y las fronteras son la seña de identidad de lo dicho.

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