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Calor extremo

El calor también envejece los coches de Cáceres: "Plásticos quebradizos, pintura apagada y gomas deterioradas"

Los vehículos que pasan el verano en la calle acusan antes el paso del tiempo, según Elías Denche, mecánico de Cáceres, que recomienda ventilar el habitáculo antes de activar el aire acondicionado

Coches al sol. En el círculo, el mecánico cacereño Elías Denche.

Coches al sol. En el círculo, el mecánico cacereño Elías Denche. / E. P.

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

El calor de Cáceres no se queda únicamente en el volante que quema al tocarlo, el asiento ardiendo o la primera bocanada de aire casi irrespirable al abrir la puerta. Las horas de exposición continuada al sol también dejan huella en los materiales y componentes del vehículo, aunque buena parte de ese deterioro no se perciba hasta que el coche acumula unos cuantos años.

Elías Denche, de Talleres Denche, reconoce rápidamente cuándo un automóvil ha pasado buena parte de su vida bajo techo y cuándo ha permanecido diariamente en la calle. "Se notan los coches que están guardados dentro y los que están todo el día al sol. Se aprecia en la pintura, en las ruedas, en las gomas de los limpiaparabrisas y en los plásticos".

La experiencia del taller coincide con las advertencias de la Dirección General de Tráfico, que señala entre los elementos especialmente sensibles a las altas temperaturas la batería, los neumáticos, los frenos, el sistema de refrigeración, las pantallas, el salpicadero, las ópticas, las escobillas, las gomas y las juntas. La exposición directa también puede perjudicar determinados sistemas electrónicos del vehículo.

Los plásticos delatan los años al sol

Uno de los daños más silenciosos se produce en los plásticos interiores. Durante los primeros años pueden mantener aparentemente su aspecto, pero los problemas aparecen cuando es necesario desmontar un salpicadero, retirar un embellecedor o acceder a alguna pieza situada detrás del panel.

"Cuando los coches empiezan a ser viejos, vas a desmontar el salpicadero y las grapas, que cuando eran nuevas estaban perfectamente, empiezan a partirse todas", ha explicado Denche. El plástico pierde resistencia y puede quebrarse con una manipulación que, en un vehículo protegido del sol, no tendría por qué ocasionar daños.

El mecánico ha comprobado situaciones en las que, al tocar determinados elementos interiores para realizar una reparación, las piezas se han fragmentado prácticamente sin ejercer presión. "Hay plásticos que se parten muchísimo. Tú sabes que, en cuanto los toques, se van a romper", ha relatado.

No todos los vehículos responden de la misma manera. La composición, el grosor y la calidad de los materiales marcan diferencias. "Hay coches cuyos materiales aguantan un poco más. Se nota que unos son distintos de otros", ha señalado. Sin embargo, la exposición diaria durante años termina pasando factura incluso a los componentes de mayor calidad.

La pintura pierde protección

La carrocería tampoco queda al margen. La radiación ultravioleta puede afectar de manera gradual al color y al barniz, especialmente cuando la exposición es diaria o la superficie ha sido repintada sin suficientes capas de protección. A ello se suman el polvo, la resina, los insectos y los excrementos de aves, cuya acción sobre la pintura se agrava cuando permanecen sobre una chapa caliente.

Los vehículos salen de fábrica con distintas capas destinadas a proteger la carrocería, por lo que el deterioro no suele ser inmediato. El problema aparece con el paso del tiempo, sobre todo en automóviles estacionados permanentemente en la vía pública. El color puede perder intensidad, el barniz puede deteriorarse y las zonas más expuestas empiezan a presentar un envejecimiento desigual.

"Un verano entero al sol se nota muchísimo", ha resumido Denche. Aparcar a la sombra siempre que sea posible, limpiar cuanto antes los restos adheridos a la carrocería y aplicar productos protectores adecuados contribuye a ralentizar ese desgaste. Para periodos prolongados sin utilizar el coche, también pueden emplearse fundas con protección ultravioleta.

Gomas, escobillas y neumáticos

Las gomas de las puertas, las juntas y las escobillas del limpiaparabrisas pueden endurecerse, agrietarse o perder eficacia después de largas exposiciones. Una escobilla castigada por el sol puede parecer correcta a simple vista, pero dejar franjas de agua, producir ruidos o limpiar de forma irregular cuando finalmente se utiliza.

Los neumáticos también requieren atención. A las horas estacionados al sol se añade, durante la circulación, la elevada temperatura que puede alcanzar el asfalto. La DGT recomienda comprobar que estén en buen estado y mantengan la presión correcta para reducir el riesgo de desgaste prematuro, pinchazos o reventones, especialmente durante desplazamientos largos.

El calor aumenta la presión del aire dentro del neumático, pero esto no significa que deba rebajarse de manera arbitraria durante el verano. La comprobación debe realizarse preferentemente con las ruedas frías y respetando siempre los valores indicados por el fabricante, que suelen aparecer en el manual, en el marco de la puerta o junto a la tapa del depósito.

Más de 60 grados en el interior

El efecto más inmediato se encuentra, sin embargo, en el habitáculo. Una investigación difundida por el RACE ha constatado que la temperatura interior puede subir más de diez grados en apenas diez minutos. A los 30 minutos puede duplicar la registrada en el exterior y, después de casi dos horas, superar los 60 grados. Abrir ligeramente las ventanillas reduce algo el calor, pero no impide que el interior alcance temperaturas peligrosas.

Denche ha recordado su propia experiencia al entrar en un coche que había permanecido durante horas expuesto. "Hasta que empezó a funcionar un poco el aire acondicionado, aquello era insoportable". Para evitar que el sistema tenga que enfrentarse desde el primer momento a todo el aire acumulado, recomienda ventilar antes de intentar enfriar.

"Lo primero que tienes que hacer es abrir todas las ventanillas un rato y poner el ventilador a tope, para que se vaya quitando ese calor interior. Si no lo haces, el aire acondicionado tarda muchísimo más en conseguir una temperatura agradable", ha explicado.

La DGT aconseja el mismo procedimiento: bajar las ventanillas antes de iniciar la marcha y mantenerlas abiertas durante los primeros segundos para expulsar el aire caliente. Una vez renovado el ambiente, pueden cerrarse y utilizar el climatizador, procurando mantener el interior en torno a los 21 o 23 grados y evitando orientar directamente las salidas hacia la cara o el pecho.

La sombra como primera defensa

Un garaje o una plaza a cubierto constituyen la mejor protección, pero no todos los conductores disponen de ellos. Cuando el coche debe permanecer en la calle, un parasol delantero ayuda a proteger el salpicadero, el volante y las pantallas, mientras que los protectores traseros reducen la entrada directa de radiación. La DGT también recomienda buscar sombra durante las horas centrales del día y emplear protectores de volante.

A estas precauciones se suman la revisión periódica de las escobillas, las juntas, la presión de las ruedas, el nivel de refrigerante y el estado de la batería. El calor acelera la evaporación de líquidos y puede agravar las deficiencias que el vehículo ya presentaba, por lo que el verano no crea siempre la avería, pero sí puede hacer que aparezca antes.

La diferencia, según ha comprobado Denche a lo largo de los años, termina resultando evidente. "Un coche que está todos los días en la calle se deteriora mucho más". El sol no produce necesariamente una avería de un día para otro, pero trabaja poco a poco sobre la pintura, los plásticos y las gomas hasta que el paso del tiempo comienza a notarse también en el taller.

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