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De Hispania Nostra

Cáceres suma ya 37 monumentos en la Lista Roja del Patrimonio

El Fortín de Robledillo de Gata es la última incorporación a un registro en el que algunos bienes llevan casi dos décadas esperando una intervención definitiva para acabar con su deterioro

Fortín de Robledillo de Gata, incluido en la Lista Roja del Patrimonio.

Fortín de Robledillo de Gata, incluido en la Lista Roja del Patrimonio. / Florencio Rodríguez Vallejo

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Eduardo Villanueva

Eduardo Villanueva

Cáceres

El deterioro del patrimonio en Cáceres ha avanzado, con la Lista Roja de Hispania Nostra reflejando un aumento de enclaves en riesgo, destacando la rehabilitación exitosa de la Ermita del Santo Cristo de Talaván frente a la persistente ruina del Convento de San Antonio de Padua y la Ermita de San Jorge (aunque esta última en pleno proyecto de rehabilitación). Mientras la ermita de Talaván ha sido retirada de la lista, otros hitos como el Convento de La Magdalena (Trujillo) continúan en peligro estructural crítico. Ahora, la provincia alcanza los 37 bienes incluidos en el registro, tras la incorporación del Fortín de Robledillo de Gata.

Fortín de Robledillo de Gata.

Fortín de Robledillo de Gata. / Florencio Rodríguez Vallejo

Una nueva alerta en la Sierra de Gata

El fortín se encuentra a 1.203 metros de altitud, entre los términos de Robledillo de Gata y Martiago, en la Sierra de Gata, y carece de protección legal específica. Hispania Nostra describe su estado de conservación como "muy malo" y "sin mantenimiento alguno".

Construido con pizarra, material característico de la zona, presenta una planta cuadrada de unos tres metros de lado y una altura aproximada de cuatro metros. Aunque fue utilizado como puesto de vigilancia durante la Guerra de la Independencia, su origen es muy anterior y está relacionado con la importancia estratégica de la sierra como zona fronteriza.

Según la documentación histórica recopilada por la asociación a partir de los trabajos de Bruno Baz, la Sierra de Gata formó parte durante la Edad Media de un sistema defensivo destinado a controlar los movimientos entre los territorios cristianos y musulmanes. Fortificaciones como la Almenara de Gata, Santibáñez el Alto y San Martín de Trevejo permitieron vigilar los pasos estratégicos.

El fortín pudo formar parte de ese sistema y existe incluso la posibilidad de que se utilizara un sistema de señales luminosas para establecer comunicación visual entre las diferentes fortalezas.

Monumentos que llevan años en peligro

La nueva incorporación se suma a una Lista Roja en la que algunos bienes acumulan más de una década en situación de riesgo. Es el caso de la Ermita de San Jorge, en Cáceres, incluida desde 2008 y convertida en uno de los ejemplos más graves de abandono patrimonial de la capital (si bien, el impulso de la Administración de los últimos años puede sacar al enclave de la ruina).

El deterioro afecta especialmente a sus frescos del siglo XVI atribuidos a Juan de Ribera, que continúan expuestos a las inclemencias meteorológicas. También figuran entre los bienes con una larga trayectoria en el listado la Ermita de San Bartolomé o San Berto, en Hinojal, con problemas estructurales en sus bóvedas, y el Castillo de Peñafiel o Racha-Rachel, en Zarza la Mayor, una fortificación del siglo XIII pendiente de actuaciones de consolidación.

La Lista Roja reúne además una amplia variedad de castillos, ermitas, conventos, palacios y otros elementos patrimoniales repartidos por distintas comarcas de la provincia.

La titularidad, otro obstáculo

La conservación de estos bienes no siempre depende directamente de las administraciones públicas. La titularidad de los inmuebles puede determinar quién debe asumir las actuaciones necesarias.

Un ejemplo reciente es la Torre de Vargas o Mirador de las Jerónimas, en Trujillo, cuya situación volvió a ser denunciada este mes de agosto por el colectivo Somos Cáceres, que reclamó una intervención de la Junta ante su deterioro.

Sin embargo, la torre forma parte del Monasterio de Santa María y su propiedad corresponde a la orden religiosa titular del conjunto, por lo que la responsabilidad de su conservación no recae directamente ni en el Ayuntamiento, ni en la Junta, ni en el Obispado.

De la Lista Roja a la Lista Verde

La situación tampoco es irreversible. Hispania Nostra dispone de una Lista Verde para reconocer a los bienes que consiguen abandonar la relación de patrimonio en riesgo después de actuaciones de recuperación.

La Ermita del Santo Cristo de Talaván constituye uno de los ejemplos recientes en la provincia. Las obras de rehabilitación permitieron mejorar su estado y sacar el inmueble de la Lista Roja. También la Iglesia parroquial de Santa Catalina de Romangordo logró abandonar el listado después de unas obras que permitieron consolidar su estructura.

Estos casos muestran que la inversión y la intervención a tiempo pueden cambiar el destino de bienes que durante años han estado expuestos al deterioro.

La incorporación del Fortín de Robledillo de Gata vuelve a poner el foco sobre la situación del patrimonio histórico cacereño. Sus 37 bienes en la Lista Roja representan problemas diferentes, desde edificios religiosos y fortificaciones abandonadas hasta inmuebles cuya conservación se ve condicionada por su titularidad o por su localización.

La provincia cuenta así con un amplio patrimonio en riesgo, pero también con ejemplos que demuestran que la inclusión en la Lista Roja no tiene por qué ser el último capítulo cuando existen financiación, voluntad y proyectos capaces de garantizar su recuperación.

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