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Astronomía

De Cáceres a Burgos por 1 minuto y 46 segundos de oscuridad total: "No hay nada como un eclipse de Sol"

Javier Caldera ha preparado durante dos años su expedición a Castrojeriz para vivir junto a su familia la totalidad del eclipse y grabarla desde el aire con un dron

Vídeo | De Cáceres a Burgos para ver el eclipse

Javier Caldera

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

A las cinco de la tarde, bajo el sol de Burgos y en mitad de una explanada, todavía quedaban varias horas por delante. Telescopio preparado, filtros colocados, gafas a mano y un dron listo para despegar. Javier Caldera había recorrido cientos de kilómetros desde Cáceres para esperar exactamente un minuto y 46 segundos.

Aficionado a la astronomía y al mundo de los drones, Caldera llevaba tiempo siguiendo la trayectoria del eclipse total de Sol de este 12 de agosto. Sabía que en Extremadura el fenómeno se quedaría a medias y que, para vivir ese instante en el que el día se apaga por completo, tendría que marcharse hacia el norte.

Javier Caldera observa el eclipse desde Burgos.

Javier Caldera observa el eclipse desde Burgos. / E. P.

La búsqueda comenzó dos años antes. Estudió zonas, previsiones meteorológicas y duración de la totalidad hasta encontrar un punto intermedio: Castrojeriz, un pequeño municipio burgalés atravesado por el Camino de Santiago. Incluso con tanto margen, encontrar una cama fue complicado. "Ya estaba casi todo cogido", recuerda. Finalmente consiguió alojamiento en un albergue y convirtió el eclipse en una pequeña expedición familiar.

Una espera que terminó de golpe

Castrojeriz presentaba estos días una imagen poco habitual. A los peregrinos se sumaron aficionados llegados desde distintos rincones del mundo. En la explanada elegida por Caldera se concentraron entre 300 y 400 personas. "Había belgas, alemanes, japoneses, italianos, franceses... gente de todas partes", cuenta.

Foto captada por Javier Caldera durante el eclipse.

Foto captada por Javier Caldera durante el eclipse. / Javier Caldera

La espera fue larga. Horas mirando el reloj mientras la Luna iba mordiendo lentamente el Sol. Y, sin embargo, nada parecía anticipar del todo lo que estaba a punto de ocurrir. "Hasta unos segundos antes sigue habiendo luz. Es una luz muy rara, pero hay claridad. Y de repente, pum, se hace de noche total".

Un instane del eclipse.

Un instante del eclipse. / CEDIDA

Ese cambio brusco es lo que todavía le cuesta explicar con palabras. Caldera ha visto auroras boreales, cometas y eclipses de Luna, pero asegura que ninguno de esos fenómenos se acerca a lo vivido en Burgos. "Nada, nada, nada se acerca a un eclipse total de Sol".

Se quitó las gafas

Durante esos 106 segundos pudo quitarse las gafas, contemplar directamente el fenómeno y dejar que el dron registrara desde el aire cómo la sombra avanzaba sobre el paisaje. "Parece apocalíptico", describe. Las fotografías y el vídeo quedarán como recuerdo, pero el objetivo era otro: vivir su primer eclipse total junto a su familia. Después de dos años de preparativos, filtros, pruebas, alojamiento y kilómetros, todo terminó en menos de dos minutos.

El equipo de cacereños que se fue a ver el eclipse.

El equipo de cacereños que se fue a ver el eclipse. / CEDIDA

"Todo merece la pena para simplemente un minuto y 46 segundos. Merece la pena de sobra". El regreso a Cáceres comenzaba este jueves. Pero Javier Caldera ya piensa en el siguiente eclipse, el de 2027. El primero, sin embargo, ya tiene un lugar reservado: una explanada de Burgos, una sombra atravesando el cielo y 106 segundos en los que, por primera vez, vio desaparecer completamente el Sol.

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