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Salud y bienestar

Ola de calor: una farmacéutica de Cáceres revela los errores más peligrosos del verano y cómo evitarlos

Leticia Durán Camarero explica cuáles son los hábitos más peligrosos durante las altas temperaturas, cómo protegerse del sol, prevenir la deshidratación y conservar correctamente los medicamentos

Leticia Durán, farmacéutica en Cáceres.

Leticia Durán, farmacéutica en Cáceres. / El Periódico

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, las farmacias se convierten en uno de los primeros puntos de consulta para muchos ciudadanos ante problemas de salud relacionados con el calor, la exposición solar y la deshidratación. En este contexto, Leticia Durán Camarero, farmacéutica en Arroyomolinos de Montánchez (Cáceres), explica cuales son las afecciones más frecuentes durante esta época del año y ofrece recomendaciones para prevenir sus efectos sobre la salud y el uso seguro de determinados medicamentos.

"Durante el verano atiendo muchas consultas relacionadas con las altas temperaturas y la exposición al sol. Las más frecuentes son las quemaduras solares, las picaduras de insectos, las irritaciones de la piel, las heridas y rozaduras provocadas por el cambio de calzado, la deshidratación y algunos problemas digestivos. Sin embargo, las consultas que recibo con mayor frecuencia son las relacionadas con la protección solar: cómo protegerse correctamente del sol, qué fotoprotector elegir y cómo aplicarlo de forma adecuada. Me preocupo especialmente por los grupos más vulnerables, como los niños, las personas mayores y quienes tienen la piel sensible, ya que son quienes presentan un mayor riesgo de sufrir los efectos del calor y la radiación solar", explica la experta.

Los hábitos que aumentan el riesgo en verano

En cuanto a los errores más frecuentes que observa entre la población cacereña durante el verano, Durán señala que muchas personas tienden a subestimar los efectos del calor. Entre los hábitos más habituales se encuentran una hidratación insuficiente, la exposición prolongada al sol, especialmente durante las horas centrales del día, y el uso inadecuado del protector solar, ya sea por aplicarlo en poca cantidad, no renovarlo con la frecuencia necesaria o elegir un factor de protección insuficiente.

Por ello, insiste en la importancia de adoptar medidas preventivas sencillas, pero muy eficaces, como mantener una buena hidratación, evitar la exposición solar en las horas de mayor intensidad térmica y proteger la piel con un fotoprotector adecuado. Además, recuerda que las personas que toman medicación deben extremar las precauciones y consultar con su farmacéutico, ya que determinados tratamientos pueden aumentar la sensibilidad al calor o favorecer la deshidratación, incrementando el riesgo de sufrir complicaciones durante los episodios de altas temperaturas.

Cómo conservar los medicamentos durante el verano

Por otro lado, la especialista explica que las altas temperaturas pueden afectar a la estabilidad, conservación y eficacia de determinados medicamentos, por lo que insiste en la importancia de almacenarlos correctamente durante el verano. Recomienda conservarlos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz, respetando siempre las condiciones indicadas en el envase y consultando al farmacéutico ante cualquier duda. Asimismo, advierte de que algunos tratamientos pueden aumentar el riesgo de deshidratación o hacer que el organismo tolere peor el calor. Entre ellos se encuentran los diuréticos, determinados antibióticos, algunos tratamientos para el acné y ciertos antiinflamatorios, siendo los diuréticos los que requieren una vigilancia especial por su capacidad para favorecer la pérdida de líquidos.

Medidas esenciales frente al calor extremo

Por último, Durán ofrece una serie de recomendaciones sanitarias para afrontar una ola de calor de forma segura y prevenir los principales riesgos asociados a las altas temperaturas. "Ante una ola de calor, siempre insisto en que la prevención es la mejor herramienta. Mi principal recomendación es evitar la exposición al sol, especialmente durante las horas centrales del día, que es cuando las temperaturas alcanzan sus niveles más altos. También considero fundamental mantener una buena hidratación, aunque no se tenga sensación de sed, y buscar espacios frescos y bien ventilados siempre que sea posible. Además, recomiendo utilizar ropa ligera y de colores claros, proteger la piel con un fotoprotector adecuado, llevar gorra o sombrero y evitar la práctica de ejercicio físico intenso en las horas de más calor. Estas medidas pueden parecer sencillas, pero reducen de forma muy significativa el riesgo de sufrir un golpe de calor o una deshidratación. Me preocupa especialmente la situación de los niños, las personas mayores y los pacientes que toman determinados medicamentos, ya que son los grupos más vulnerables frente a las altas temperaturas. En estos casos es importante extremar las precauciones y vigilar cualquier cambio en su estado de salud. Si aparecen síntomas como mareos, debilidad intensa, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, confusión, somnolencia excesiva o una sensación de desorientación, debemos actuar con rapidez. Lo primero es trasladar a la persona a un lugar fresco, ofrecerle agua si está consciente y solicitar atención sanitaria cuanto antes, porque una actuación precoz puede evitar complicaciones graves".

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