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Entrevista | Elena Díaz Galán Relatora de Naciones Unidas de extrema pobreza y cacereña

"Sin protección de los derechos humanos es imposible erradicar la pobreza"

La relatora especial de Naciones Unidas sobre extrema pobreza centrará su primer informe en la creciente problemática de la pobreza urbana

Vídeo | "Sin protección de los derechos humanos es imposible erradicar la pobreza"

Carlos Gil

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Cáceres es su ciudad y Madroñera forma parte de sus raíces familiares. Desde ese rincón de Extremadura ha construido Elena Díaz Galán una trayectoria que ahora la ha situado ante un reto de dimensión mundial. Profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos, desde el pasado 1 de mayo ejerce como relatora especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, después de ser elegida por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU a finales de marzo. Una responsabilidad que la obliga a observar realidades separadas por miles de kilómetros, pero que ella insiste en acercar también a lo cotidiano, desde una gran capital europea hasta una ciudad media como Cáceres.

Díaz Galán ha regresado estos días a Extremadura y se ha reunido con la presidenta de la Junta, María Guardiola, para abordar posibles vías de actuación contra la pobreza. Su estreno al frente de la relatoría está teniendo además una clara mirada urbana. En octubre presentará ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, un informe centrado en la pobreza en las ciudades, un fenómeno que, advierte, está adquiriendo un peso creciente y que obliga a hablar de vivienda, acceso a servicios, exclusión social y derechos humanos. Su mandato será inicialmente de tres años, hasta 2029, aunque puede renovarse otros tres. Su aspiración para entonces no cabe en una estadística: quiere ver a los Estados comprometidos de verdad con políticas que sitúen a las personas en el centro.

Pregunta. Para quien todavía no la conozca, ¿quién es Elena Díaz?

Respuesta. Elena Díaz es una persona comprometida con los derechos humanos y con la lucha contra la pobreza. Soy profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y actualmente ejerzo también como relatora especial de Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos desde el 1 de mayo de este año. El Consejo de Derechos Humanos me eligió a finales de marzo y en mayo empecé mi tarea. Es una labor complicada, pero también muy bonita y muy importante, tanto a nivel universal como por el impacto que puede tener a nivel regional, nacional y local. Estamos trabajando precisamente sobre las autoridades y los gobiernos locales y sobre cómo pueden adoptar políticas que ayuden a combatir la pobreza. Entre nuestras principales tareas están la elaboración de informes temáticos y las visitas a países para valorar cuál es la situación de los derechos humanos y de la pobreza y la extrema pobreza.

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña / Carlos Gil

P. Se ha reunido estos días con María Guardiola. ¿Qué trataron durante ese encuentro?

R. Fue una conversación que yo calificaría de entrañable entre dos extremeñas. Estuvimos discutiendo y debatiendo fórmulas para luchar contra la pobreza y, yo diría, para ir un paso más allá: erradicarla. A mi juicio, el objetivo esencial no debe ser solamente desarrollar una lucha activa contra la pobreza, sino conseguir reducirla y, sobre todo, erradicarla. Ese debe ser el objetivo de la comunidad internacional. Y creo que Extremadura siempre ha sido un puente hacia lo universal. Ahora tenemos también la oportunidad de hacerlo desde esta materia.

P. Cuando se habla de una relatora especial de Naciones Unidas puede parecer algo muy lejano. ¿Qué puede hacer realmente para cambiar la vida de las personas que viven en situación de pobreza?

R. Es mucho más cercano de lo que creemos. Una labor fundamental es dar visibilidad a las personas que viven en la pobreza. En los últimos años existe una tendencia, que considero muy positiva, a contar con esas personas para elaborar las políticas públicas y para diseñar cualquier estrategia que les afecte. ¿Quién mejor que quien vive en la pobreza para decirnos cuáles son sus necesidades o sus urgencias más inmediatas? Además, cualquiera puede estar expuesto en algún momento a una situación de pobreza o de pobreza extrema. Ahora estamos preparando un informe que se presentará en octubre ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York y que versa precisamente sobre las ciudades y la pobreza. Nos estamos dando cuenta de que las políticas locales son fundamentales. La acción local es clave, unida por supuesto a la acción de los Estados y a la cooperación internacional.

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña / Carlos Gil

P. ¿Qué significa hoy ser pobre en España? ¿Puede alguien tener ingresos, incluso un trabajo, y seguir viviendo en la pobreza?

R. Totalmente. La definición de pobreza se ha ido complementando con el paso del tiempo y creo que eso ha sido positivo. La cuestión económica no es la única, ni siquiera necesariamente la determinante, para considerar que una persona vive en la pobreza. Una persona puede disponer de unos ingresos determinados y, sin embargo, no tener acceso a servicios sociales esenciales o a derechos de contenido social. Estamos hablando del derecho a la educación, a la salud, a la vivienda o al agua potable. Por eso creo que debemos utilizar un concepto mucho más amplio. Actualmente debemos tener en cuenta tres elementos fundamentales: los ingresos, el desarrollo humano y la exclusión social. Pondría especialmente el foco en esta última porque puede impedir a una persona acceder a servicios esenciales aunque tenga determinados ingresos. El problema de la vivienda es bastante conocido en España y en otras ciudades europeas. Además, si analizamos la situación por regiones encontramos diferencias importantes. Al final, la pobreza es multidimensional y hay que tomar en consideración distintos factores.

P. ¿Eso significa que tampoco afecta igual a todas las personas?

R. Exactamente. No podemos analizar de la misma manera a un niño o una niña, a una persona mayor, a una mujer, a una persona migrante o a alguien con problemas de salud física o mental. Pueden acumularse distintos factores. He tenido la oportunidad, por ejemplo, de reunirme con autoridades locales de París y me explicaban el panorama tan amplio de situaciones que observan. No existe una única pobreza ni afecta de la misma manera a todos los grupos. También debemos diferenciar cuál es el grado de pobreza porque puede haber situaciones más severas que otras. Tenemos que acercarnos a esta cuestión comprendiendo que existen muchos elementos y que algunas circunstancias pueden agravar considerablemente la vulnerabilidad de una persona.

La más preocupante

P. ¿Cuál es entonces la pobreza que más le preocupa actualmente?

R. Lo preocupante es que la pobreza existe desde tiempos inmemoriales y sigue siendo uno de los grandes desafíos. Desde 2015 la comunidad internacional dejó muy claro que erradicar la pobreza en todas sus dimensiones y manifestaciones es el objetivo número uno. Es el objetivo de Extremadura, de España, de Francia, de Alemania y del conjunto de los Estados que forman parte de Naciones Unidas. Y, sin embargo, hemos llegado a 2026 sin haber sido capaces de erradicarla y, en determinados casos, ni siquiera de combatirla con la suficiente fuerza y con resultados. Es cierto que se han producido mejoras y creo que Extremadura, por los datos que conozco, es un ejemplo de cierta mejoría durante los últimos años. Pero continúa siendo un problema acuciante. Por eso quiero hacer también un llamamiento a los Estados para que la lucha contra la pobreza continúe siendo el objetivo número uno en las próximas agendas internacionales.

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña / Carlos Gil

P. Su primer informe estará centrado en la pobreza en las ciudades. ¿Por qué ha elegido precisamente ese asunto?

R. Porque estamos observando en los últimos años un desplazamiento de la pobreza desde las zonas rurales, donde tradicionalmente se había concentrado, hacia las ciudades. Y en determinados casos esa pobreza se agrava por las propias condiciones de la vida urbana. Existe preocupación en la comunidad internacional por la aparición de ciudades deshumanizadas, donde determinados grupos en situación de vulnerabilidad están expuestos a una pobreza más severa. Hace poco, durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, participé en un encuentro precisamente sobre ciudades humanas. La pregunta es cómo construimos ciudades que garanticen los derechos humanos. No se trata simplemente de tener un trabajo, sino de que sea un trabajo decente; no simplemente de acceder a una vivienda, sino de que sea adecuada; no simplemente de acceder al agua o a la educación, sino de hacerlo en condiciones de calidad. Tenemos que trabajar para que el acceso a los derechos sociales sea pleno y efectivo. Ese es el objetivo: hacer ciudades humanas.

P. ¿Se están haciendo las ciudades cada vez más difíciles para las personas con menos recursos? También ocurre en ciudades medias como Cáceres, donde el coste de la vida ha aumentado.

R. Sí. Y precisamente ahí está parte de la gravedad, porque no estamos observando ese fenómeno solamente en una región o en un lugar determinado, sino que existe una tendencia regional e incluso universal. Estamos asistiendo a ese riesgo de deshumanización de las ciudades y también en ciudades de tamaño medio aparecen cada vez más dificultades para acceder a recursos sociales y garantizar derechos. Hay que pensar, por ejemplo, en las personas con discapacidad, en las personas mayores, en los niños y niñas o en las mujeres. La protección de todos estos grupos es fundamental. Pero además plantearía una reflexión: una persona que vive en la pobreza no está considerada, por el mero hecho de vivir en la pobreza, como un grupo especialmente vulnerable. ¿Por qué no considerar que vivir en pobreza constituye en sí mismo una situación de vulnerabilidad? Creo que puede ser importante para avanzar en la adopción de políticas.

Feminización de la pobreza

P. Usted ha investigado especialmente la feminización de la pobreza. ¿Sigue teniendo la pobreza rostro de mujer?

R. Es una perspectiva fundamental dentro de mi mandato. Desde el principio indiqué que la lucha contra la feminización de la pobreza sería una de las líneas importantes de trabajo. Se ha dicho muchas veces que "la pobreza tiene mirada de mujer" y creo que, infelizmente, sigue siendo una realidad. Por eso debemos tener en cuenta las distintas situaciones que pueden acrecentar la vulnerabilidad y diseñar políticas que respondan a esas especificidades. Los Estados tienen una responsabilidad fundamental, pero también estoy comprobando el enorme potencial de los gobiernos locales para desarrollar acciones que beneficien directamente a las personas que viven en situación de pobreza.

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña

Galería | Entrevista a Elena Díaz, relatora de Naciones Unidas y cacereña / Carlos Gil

P. ¿Son suficientes las ayudas económicas o deben ir acompañadas necesariamente de políticas de vivienda, empleo, educación y servicios sociales?

R. Creo que la dimensión social debe estar siempre presente. También soy una gran defensora de la dimensión cultural. Cuando hablamos de políticas públicas solemos referirnos a las dimensiones económica, medioambiental y social, pero yo añadiría también la cultural. Las medidas económicas deben acompañarse de medidas sociales. Hay que poner el foco en esa dimensión, aunque el crecimiento económico siga siendo significativo. Además, desde esta relatoría tenemos que mirar la pobreza en todo el mundo y eso obliga a tener presentes realidades enormemente diferentes. La situación de Europa no es la misma que la de otras regiones del planeta. Por eso hay que atender a las particularidades y especificidades de cada territorio y, a partir de ahí, desarrollar políticas públicas que sitúen al ser humano en el centro.

P. Si pudiera cambiar mañana una sola política pública en España para reducir la pobreza, ¿cuál elegiría?

R. Creo que elegir una sola sería imposible porque la pobreza es multifactorial y multicausal. Es muy difícil analizar una situación de pobreza en la que únicamente exista un factor. Una persona puede encontrarse en esa situación porque huye de un conflicto armado, ser además migrante, sufrir exclusión social y encontrarse invisibilizada por la sociedad. Pueden coincidir muchas circunstancias. Por eso creo que necesitamos un enfoque verdaderamente integral, aunque sea una palabra que se utiliza tanto que a veces puede quedar vacía de contenido. El propósito central debe ser situar a la persona en el centro de la política pública. Eso implica garantizar los derechos civiles y políticos, pero también los derechos económicos, sociales y culturales. Si conseguimos avanzar en los tres grandes elementos que mencionábamos antes (ingresos, desarrollo humano y exclusión social), podremos ir mitigando progresivamente la pobreza hasta conseguir erradicarla.

Derechos humanos

P. Habla continuamente de derechos humanos. ¿Son la herramienta fundamental para conseguirlo?

R. Para mí son fundamentales. Sin protección de los derechos humanos es imposible erradicar la pobreza. El propio mandato de Naciones Unidas vincula extrema pobreza y derechos humanos porque esa segunda pata resulta esencial. También necesitamos concienciación y educación. Tenemos que visibilizar las situaciones de pobreza y, sobre todo, a las personas que viven en ella. Uno de los grandes peligros en las ciudades, especialmente en las grandes urbes y megaciudades, es precisamente invisibilizar la pobreza. Podemos encontrar personas que pasan días sin acceder a ningún recurso en una gran ciudad y que nadie se acerque siquiera a ellas. Es algo muy duro. Por eso visibilizar la pobreza también forma parte de la respuesta.

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P. Su mandato dura tres años y puede renovarse otros tres. Cuando llegue 2029, o quizá 2032, ¿qué tendría que haber cambiado para considerar que su trabajo ha merecido la pena?

R. Me gustaría ver el compromiso de los distintos actores. La labor que desarrolla la sociedad civil y las ONG es inmensa y fundamental. Tengo reuniones con organizaciones de todo el mundo y puedo comprobar el trabajo que realizan, muchas veces con recursos muy limitados. Pero quiero ser sincera: sin una acción decidida de los Estados es muy difícil. Necesitamos su compromiso, unido a la cooperación internacional. No puede actuar únicamente el Estado como actor aislado, sino el conjunto de la comunidad internacional. Dentro de tres años quizá todavía sea pronto para apreciar determinados resultados, y habrá que ver también qué sucede con la Agenda 2030, pero una gran satisfacción para mí sería comprobar que los Estados están adoptando políticas públicas en favor del ser humano. Que existe un compromiso real para combatir y finalmente erradicar la pobreza.

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