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Nuestro pasado

Cuando Cáceres descubrió el tesoro prehistórico de Maltravieso

El hallazgo de la cueva en El Calerizo abrió en los años cincuenta una de las páginas arqueológicas más importantes de la ciudad y despertó pronto el interés por conservar sus pinturas rupestres

Descubrimiento de la cueva paleolítica de Maltravieso en Cáceres.

Descubrimiento de la cueva paleolítica de Maltravieso en Cáceres. / El Periódico

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Todo comenzó de forma fortuita, entre trabajos de extracción de piedra en El Calerizo. Unos obreros que explotaban las calizas de la zona se encontraron con varios restos fósiles y enterramientos que terminarían poniendo a Cáceres frente a uno de sus hallazgos arqueológicos más importantes: la cueva de Maltravieso.

Aquel descubrimiento fue tomando dimensión durante la segunda mitad de los años cincuenta. En las exploraciones realizadas en 1956, Carlos Callejo Serrano identificó pinturas rupestres en el interior de la cavidad, lo que multiplicó el interés científico por el enclave.

El periódico publicó sus observaciones en enero de 1957 bajo el título ‘El nuevo mensaje de Maltravieso’. Poco después comenzaron a llegar especialistas nacionales y extranjeros, mientras crecía también la preocupación por proteger el yacimiento. La necesidad de conservar la cueva empezó a plantearse desde aquellos primeros años, cuando Maltravieso comenzaba a revelar la importancia de un patrimonio prehistórico situado prácticamente a las puertas del casco urbano de Cáceres.

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