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Hostelería local

Cáceres busca camareros: encontrar profesionales se convierte en uno de los grandes retos de la hostelería local

La hostelería cacereña afronta una búsqueda constante de profesionales mientras los negocios reclaman camareros con experiencia capaces de responder al ritmo de un sector que, especialmente en temporada alta, no da tregua

Parte de la plantilla del bar Catovi.

Parte de la plantilla del bar Catovi. / Pablo Parra

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Cáceres

La hostelería de Cáceres se encuentra con una paradoja cada vez más habitual: hay negocios que necesitan trabajadores, pero encontrar camareros con experiencia no resulta sencillo. La demanda aumenta especialmente durante los periodos de mayor actividad y los establecimientos buscan profesionales capaces de incorporarse al ritmo de trabajo prácticamente desde el primer día.

Javier Criado, responsable del bar Catovi de la barriada de El Junquillo, conoce de primera mano esta situación. "Sí hay mucha demanda de camareros, nos faltan camareros", explica. Pero hace una precisión: el problema no está tanto en encontrar personas dispuestas a probar como en encontrar profesionales que conozcan el oficio.

"El que quiere probar nunca falta", señala, pero la situación cambia cuando se busca a alguien con experiencia. En un proceso de selección pueden presentarse seis o siete candidatos y, aun así, acabar encontrando solo uno que reúna las condiciones necesarias para el puesto.

El bar busca a una nueva persona que se sume a su familia, según anuncian en redes sociales.

Un trabajo que va mucho más allá de servir mesas

Desde fuera, el trabajo puede parecer sencillo, pero la realidad durante un servicio es muy diferente. Un camarero debe atender al cliente, controlar las mesas y la terraza, recoger, limpiar, cargar y coordinarse continuamente con el resto del equipo.

"El camarero es el que se tiene que encargar de todo", explica Criado. Entre las cualidades que considera fundamentales están la rapidez, la habilidad y, sobre todo, la capacidad de estar pendiente de lo que ocurre alrededor.

Javier Criado, dueño del bar Catovi.

Javier Criado, dueño del bar Catovi. / Pablo Parra

En los momentos de mayor actividad, esa experiencia se vuelve especialmente importante. "Necesitamos a alguien que ya de por sí lo haya manejado", apunta, ya que no siempre existe margen para dedicar tiempo a formar desde cero a una persona que nunca ha trabajado en hostelería.

Eso no significa, sin embargo, que alguien sin experiencia no pueda convertirse en un buen profesional. "Aquí nadie nace aprendido", reconoce. El problema aparece cuando el volumen de trabajo obliga a que la persona que se incorpora pueda desenvolverse con autonomía desde el principio.

Más reconocimiento

A la dificultad para encontrar profesionales se suma, según este hostelero cacereño, otra cuestión: la percepción social del oficio.

"Yo creo que no está bien valorado", afirma. En su opinión, parte del problema reside en la manera en la que algunos clientes se relacionan con quienes están detrás de la barra o atendiendo las mesas. "Un camarero es una persona, por encima de todo, y es una persona con muchas cualidades y con mucha paciencia", reivindica.

Porque trabajar de cara al público implica también saber gestionar situaciones complicadas, mantener la calma y tratar con clientes muy diferentes mientras el ritmo del servicio no deja de aumentar.

El factor humano también cuenta

En su experiencia, conseguir que un equipo funcione no depende únicamente de la experiencia individual. El ambiente de trabajo y la coordinación entre compañeros tienen un peso importante.

Criado define su negocio como un establecimiento familiar y considera que esa filosofía ayuda a integrar a quienes se incorporan. "Todo el que entra es como si formara parte de nuestra familia", explica.

Los propios trabajadores terminan organizándose entre ellos y repartiendo las tareas en función de las necesidades de cada jornada. Una dinámica que, en un sector marcado por los momentos de máxima intensidad, puede resultar tan importante como saber desempeñar correctamente cada tarea.

El final del verano abre una nueva oportunidad

Ahora, con el final de la temporada estival acercándose, algunos establecimientos cacereños vuelven a mirar al mercado laboral en busca de profesionales. Es también una época en la que muchos trabajadores terminan sus contratos de verano y quedan disponibles para nuevos puestos. "Creo que es un tiempo bueno para conseguir camarero", apunta Criado.

La situación deja así una fotografía particular de la hostelería en Cáceres: mientras los negocios continúan necesitando trabajadores, especialmente profesionales con experiencia, acceder al sector puede ser una oportunidad para quienes buscan empleo. El reto está en conseguir que ambas necesidades coincidan y que quienes se incorporen encuentren en la hostelería algo más que un trabajo temporal, que es la mayoría de casos.

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