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Rostro televisivo

Raquel Lozano, de Gran Hermano, vuelve a Moraleja: "Estoy muy feliz de haber regresado a Extremadura para dedicarme a mi profesión"

Diez años después de su primera aparición en Gran Hermano, la fisioterapeuta centra su vida en su clínica y en su familia

Raquel Lozano, fisioterapeuta, influencer y exconcursante de realities televisivos.

Raquel Lozano, fisioterapeuta, influencer y exconcursante de realities televisivos. / Cedida

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Raquel Lozano, natural de Moraleja (Cáceres) y fisioterapeuta de profesión, entró en la casa de Gran Hermano en septiembre de 2015 y se convirtió en una de las protagonistas de aquella edición. Una década después, habla con este medio sobre su carrera como fisioterapeuta, su paso por el reality en dos ocasiones y su regreso a Extremadura.

-¿Cómo recuerdas tu infancia y juventud en Extremadura?

-He tenido una infancia maravillosa, no he podido ser más feliz. Tengo unos padres increíbles y, de hecho, puedo emocionarme al hablar de ellos. Mi hermano es una persona estupenda y mis dos sobrinos son el mejor regalo que él y mi cuñada me han dado. Nunca me faltó de nada y crecí rodeada de cariño. Siempre he sido una persona muy empática, despierta, rápida y alegre. Soy de Moraleja y siento un amor inmenso por mi pueblo. De hecho, hace dos años decidí volver a vivir aquí, y ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.

-¿La vocación por una profesión sanitaria estuvo presente desde pequeña?

-Sí. Mi padre tenía varios locales alquilados y en uno de ellos trabajaba un fisioterapeuta que, a día de hoy, sigue siendo uno de mis grandes maestros. Me despertó muchísima curiosidad y ahí empezó todo. Aunque también tengo que decir que soy una persona muy polifacética y podría haber estudiado mil cosas, porque siempre me ha encantado aprender. De hecho, mi profesión frustrada es el Derecho, y este septiembre voy a empezar a estudiarlo, así que nunca es tarde para cumplir una ilusión.

-¿Qué te enamoró de esta profesión cuando la descubriste?

-La sanidad no fue una vocación desde pequeña, pero sí es una profesión que me apasiona. Todo surgió a raíz de la experiencia con el fisioterapeuta que he mencionado antes, que despertó mi interés por este mundo. Sin embargo, si soy sincera, mi verdadera vocación siempre han sido las leyes. Cuando empecé la carrera en 2004 pensé que el ámbito sanitario ofrecía muchas más salidas laborales y la posibilidad de desarrollarse en diferentes especialidades. Fue una decisión muy meditada y, con el tiempo, he descubierto que la fisioterapia me ha dado muchísimo, aunque ahora también quiero cumplir esa ilusión pendiente de estudiar Derecho.

La experiencia que cambió su vida

-¿Qué te llevó a presentarte a Gran Hermano?

-Venía de una etapa muy complicada de mi vida y, sinceramente, no me gusta profundizar demasiado en ella. Gracias a Dios conseguí salir adelante por mí misma y porque siempre he tenido una mente muy fuerte. Mi tía Chelo, que es una persona maravillosa, me abrió las puertas de su casa en Madrid. Yo todavía vivía en Moraleja y, estando un día sentada viendo la televisión con ella, justo cuando Belén Esteban ganó Gran Hermano VIP, apareció un rótulo que decía: "Apúntate al casting de Gran Hermano 16, el anónimo". Cogí el teléfono y rellené el formulario. Al día siguiente viajé a Roma para visitar a una amiga que vivía allí. En el Coliseo grabé un vídeo hablando en italiano en el que decía que quería entrar en el programa para vivir experiencias nuevas y empezar a ser realmente yo misma. Ese fue el vídeo que envié junto con el formulario. Nunca imaginé que aquello llegaría tan lejos. Me llamaron para hacer el casting presencial en un hotel de Madrid y recuerdo perfectamente la primera entrevista con la psicóloga. Se me olvidó el bolso dentro de la sala y entré a recogerlo sin pensarlo, interrumpiendo la entrevista que estaban haciéndole a otro chico. Creo que ahí se dieron cuenta de que era completamente natural. Después me entrevistaron los directores del programa y Jaime Guerra confió mucho en mí. A día de hoy le tengo un enorme cariño y siempre le estaré agradecida, porque me dio la oportunidad de cumplir uno de mis sueños.

La extremeña junto a Marta Peñate y Sofía Suescun en Gran Hermano.

La extremeña junto a Marta Peñate y Sofía Suescun en Gran Hermano. / FormulaTV

-¿Qué te esperabas encontrar dentro de la casa de Gran Hermano?

-Tenía muchísimas ganas de vivir ese experimento social y, aunque pueda sonar extraño, siempre pensé que sería una de las seleccionadas. Había algo dentro de mí que me decía que iba a entrar. Recuerdo que me fui a Málaga y, poco antes del último casting, falleció mi abuela, el 4 de agosto. Cuando me llamaron para decirme que querían que ella fuera a defenderme en el programa, tuve que responder que acababa de morir. Fue un momento muy duro. Aun así, estoy convencida de que ella me acompañó desde el cielo y que, de alguna manera, me ayudó a cumplir ese sueño. Siempre he sentido que estuvo conmigo durante toda esa experiencia.

-¿Qué aprendiste sobre ti misma durante el concurso?

-En el primer Gran Hermano fui simplemente a vivir la experiencia. Creo que aquella edición fue una de las más vistas y soy consciente de que cometí muchos errores, porque estaba descubriendo un mundo completamente nuevo. Donde realmente aprendí más fue en Gran Hermano Dúo. Ahí ya conocía cómo funcionaba la televisión y afronté la experiencia de una manera muy distinta. Fui completamente yo misma, sin intentar aparentar nada. Mostré una versión más tranquila, pero también una persona que sabe defenderse cuando es necesario y que no se calla ante ninguna injusticia. Hice amistades muy importantes y, sobre todo, aprendí a distinguir quién merecía la pena. Me hice amiga de María Jesús Ruiz, a pesar de todo lo que había ocurrido fuera, y también de Kiko Rivera, que para mí sigue siendo una persona muy importante. Con el tiempo también te llevas decepciones, incluso de personas con las que dentro de la casa sentías un gran apoyo. He vivido muchísimo gracias a esos dos realities y, sinceramente, creo que Gran Hermano Dúo fue el reality que mejor hice.

Raquel Lozano junto a Kiko Rivera en GH Dúo.

Raquel Lozano junto a Kiko Rivera en GH Dúo. / Telecinco

-¿La fama fue para ti más una oportunidad o una carga?

-Al principio fue más una carga que una oportunidad, sobre todo después de Gran Hermano 16. Pasé de ser una persona completamente anónima a que me reconocieran en cualquier sitio. No podía sentarme tranquilamente en una cafetería ni salir a una discoteca sin que me pidieran fotos. Con el tiempo también vi la parte positiva. Gracias a esa visibilidad he podido trabajar como influencer, aunque en aquella época las redes sociales todavía no tenían el peso que tienen hoy. Por eso me hizo muchísima ilusión que Telecinco volviera a confiar en mí para participar en Gran Hermano Dúo. No me lo pensé ni un segundo, me lo propusieron y me lancé de nuevo a la experiencia.

-¿Te afectan las críticas que recibes en redes sociales?

-Ha cambiado muchísimo. En 2015 las redes sociales no tenían la importancia que tienen ahora y yo recibí bastante hate. Sin embargo, en 2019, con Gran Hermano Dúo, la percepción de la gente fue completamente diferente. Fui yo misma, sin filtros, y me sentí muy querida por el público. Las personas que me conocían sabían cómo era realmente y sentían que podía llegar muy lejos en el concurso. Siempre he pensado que fui una concursante fuerte. Mi expulsión estuvo muy ajustada frente a Sofía Suescun y Marta Peñate, y recuerdo que Jorge Javier Vázquez comentó en una de las galas que era una rival muy potente. Esa experiencia me enseñó que, cuando eres auténtica, el público acaba percibiéndolo.

El regreso a Extremadura

-¿Por qué decidiste alejarte del mundo de la televisión y apostar por tu profesión?

-En realidad no dejé del todo el mundo de la comunicación, simplemente cambié el enfoque. Las redes sociales me siguen funcionando muy bien y continúo trabajando con marcas, pero sí he decidido alejarme un poco de la televisión. Después de Gran Hermano Dúo empecé a colaborar con muchas firmas y entendí que podía mantener esa faceta sin necesidad de estar constantemente en televisión. También llegó un momento en el que fui consciente de que tenía una profesión. Soy fisioterapeuta especializada en medicina deportiva y quería seguir creciendo en ese ámbito. Además, mi vida personal cambió, me caso y mi pareja es una persona completamente anónima, que no quiere saber nada de este mundo. No diría que cambié, sino que maduré. Aprendí a entender cuáles eran mis prioridades y a proteger mi vida personal. Hoy valoro mucho más el equilibrio entre mi trabajo, mi profesión y mi relación.

-¿Te costó que te tomaran en serio como profesional sanitaria después de tu paso por Gran Hermano?

-Sí, era uno de mis mayores miedos. Estuve trabajando como influencer desde 2019, pero en 2025 decidí volver a Extremadura y abrir mi propia clínica en Moraleja. Lo hice con mis ahorros y con muchísimo esfuerzo y sacrificio. Aunque tengo una mente muy fuerte, también soy una persona muy sensible. Me preocupaba que la gente no me tomara en serio como fisioterapeuta por mi pasado televisivo. Quería que me valoraran por mi trabajo, por mi formación y por la forma en la que trato a mis pacientes. Soy una persona muy empática, aunque no especialmente cariñosa. Me cuesta decir "te quiero" o expresar el afecto de manera efusiva. La excepción es mi marido, que es la mejor persona que he encontrado en mi vida y quien me ha dado mucha estabilidad y tranquilidad. Mi familia siempre ha estado a mi lado y también ha sido quien me ha mantenido con los pies en la tierra.

-Si mañana te ofrecieran un reality, ¿aceptarías?

-Sí, el único reality que me queda pendiente es Supervivientes. Por diversas circunstancias nunca he podido participar, aunque es un formato que siempre me ha llamado mucho la atención. Tengo que reconocer que antes me hacía mucha más ilusión que ahora. Con el tiempo he cambiado, tengo otras prioridades y esas ganas se han ido moderando un poco.

-¿Cuáles son tus principales proyectos en este momento?

-Ahora mismo estoy centrada en un proyecto que me hace muchísima ilusión: mi clínica de fisioterapia en Moraleja. Toda mi energía está puesta en mis pacientes y me siento profundamente agradecida de que la gente haya sabido separar mi etapa televisiva de mi trabajo como profesional sanitaria. Han confiado en mí y eso significa mucho. Siempre digo que soy una gran profesional porque me lo he trabajado muchísimo. He estudiado mucho, me he formado constantemente y he luchado para llegar hasta aquí. Por eso estoy tan feliz de haber vuelto a casa, a mi pueblo y a mi tierra. Soy una persona que intenta vivir el presente. Hoy mi prioridad es mi familia. Quizá no siempre sé demostrar todo lo que siento, especialmente a mi padre, a quien adoro, pero ellos son el centro de mi vida y el motivo por el que me siento tan feliz en esta etapa.

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