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Formación en el extranjero

De Cáceres a Europa: el testimonio de cuatro estudiantes de Erasmus en Bratislava y Budapest

El IES Ágora de Cáceres ha completado su formación internacional con tres proyectos Erasmus+ en Francia, además de las estancias de sus alumnos en el extranjero

Imagen de los estudiantes del IES Ágora de Cáceres de erasmus.

Imagen de los estudiantes del IES Ágora de Cáceres de erasmus. / Cedidas

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Cáceres

Para algunos fue la primera vez que vivían en el extranjero. Para otros, una experiencia que terminó alargando su estancia porque todavía no estaban preparados para despedirse. En todos los casos, el programa Erasmus+ ha supuesto una oportunidad para poner en práctica lo aprendido en las aulas, enfrentarse a un entorno laboral real y, al mismo tiempo, aprender a desenvolverse lejos de casa.

Esa ha sido la experiencia de varios alumnos del IES Ágora de Cáceres durante el pasado curso 2025-26 gracias a los programas Erasmus+. Bratislava y Budapest se han convertido durante meses en sus lugares de aprendizaje, trabajo y convivencia, en unas estancias que les han permitido conocer otros entornos laborales, relacionarse con personas de distintas nacionalidades y enfrentarse al reto de desenvolverse por su cuenta en otro país.

Para ellos, la experiencia no ha significado únicamente realizar unas prácticas en el extranjero. También ha supuesto una oportunidad para comprobar cómo se trabaja en otros lugares, adquirir nuevas competencias y descubrir que salir de la zona de confort puede convertirse en una de las experiencias más enriquecedoras de la formación. Así lo cuentan Iván Díaz Rodríguez, Jorge Lerga Ruiz, Jorge Jiménez Gironda y Patricia Morales Velaz, cuatro estudiantes del centro que han vivido sus propias experiencias internacionales.

Prácticas profesionales en Bratislava

Iván Díaz y Jorge Lerga, estudiantes del Ciclo Formativo de Grado Superior de Desarrollo de Aplicaciones Web, y Jorge Jiménez, de Administración y Finanzas, realizaron sus prácticas en Bratislava. Los tres desarrollaron su formación en la empresa Erasmus Dreamland, dedicada a organizar eventos para estudiantes Erasmus.

En el caso de Iván, la estancia le permitió participar desde el principio en el desarrollo de una nueva página web de la empresa. Comenzó el proyecto el 2 de marzo y lo dejó en producción el 23 de abril, aunque continuó trabajando en su mantenimiento hasta el 1 de junio. "Mis principales funciones consistían en pensar, diseñar, escribir y desarrollar los componentes de la web, como pueden ser la cabecera, la sección de galerías o el mapa interactivo, entre muchos", explica.

Iván Díaz y Jorge Lerga.

Iván Díaz y Jorge Lerga. / Cedidas

Más allá de las tareas concretas, destaca el aprendizaje que supuso enfrentarse a problemas propios de un entorno profesional. "He comprendido cómo realmente funciona el mundo laboral en este ámbito, pues he aprendido a enfrentarme a problemas complejos que solo surgen en este tipo de entornos", señala.

También Jorge Lerga valora especialmente la combinación entre formación y experiencia personal. Llegó a Bratislava el 28 de febrero y permaneció allí hasta el 1 de junio, trabajando en tareas relacionadas con el desarrollo y actualización de la página web de Erasmus Dreamland. "Está siendo una experiencia muy buena tanto en lo laboral como en lo personal. Poder hacer las prácticas en otro país me está ayudando a aprender mucho y a seguir mejorando en el ámbito profesional", afirma.

Para él, uno de los principales valores de Erasmus+ está precisamente en todo aquello que sucede fuera del puesto de trabajo. "No solo aprendes cosas relacionadas con el trabajo o los estudios, sino también a desenvolverte por tu cuenta y crecer como persona", sostiene.

Jorge Jiménez.

Jorge Jiménez. / Cedida

Jorge Jiménez, que realizó en la misma empresa sus prácticas de Administración y Finanzas, coincide en definir la estancia como una experiencia "inolvidable" y de "formación única". Considera además que este tipo de oportunidades deberían estar al alcance de más estudiantes. "Pienso que es una gran oportunidad para cualquier estudiante e intentar hacerlo más accesible para los alumnos que estén interesados en realizar esta experiencia".

Budapest, mucho más que unas prácticas

La experiencia de Patricia Morales, alumna del Certificado de Profesionalidad en Marketing y Compraventa Internacional, tuvo como escenario Budapest. Llegó a la capital húngara el 20 de mayo de 2025 y comenzó al día siguiente sus prácticas en la biblioteca del Instituto Cervantes.

Durante su estancia participó en la organización del fondo bibliográfico y en la atención al público, además de asumir progresivamente nuevas responsabilidades. "Desde el primer día me sentí muy bien acogida por todo el equipo. El ambiente de trabajo era muy agradable y tuve la oportunidad de aprender y participar activamente en las tareas diarias de la biblioteca", recuerda.

Patricia Morales.

Patricia Morales. / Cedida

La experiencia fue creciendo también fuera del trabajo. Patricia conoció a personas de distintas nacionalidades, hizo amistades y aprovechó su estancia para viajar por otros países europeos. Visitó Viena y Bratislava y, posteriormente, Rumanía.

Uno de los aspectos que más destaca es precisamente el contacto con personas de diferentes culturas. "Cada persona aportó algo diferente, y aprender de culturas tan diversas fue una de las lecciones más valiosas de esta etapa", explica.

Su vínculo con Budapest terminó siendo tan fuerte que, después de finalizar su primera estancia en julio, decidió regresar en septiembre para permanecer dos meses más. "Cuando terminé mi primera estancia en julio, tenía claro que aún no estaba preparada para despedirme de Budapest", cuenta.

El regreso fue distinto porque ya conocía la ciudad y había construido allí una parte de su vida. "Ya no me sentía una visitante, sino alguien que formaba parte de ella", relata.

Patricia considera que los meses fuera de España también le han permitido ganar autonomía y confianza. "He aprendido a desenvolverme sola en otro país, a adaptarme a situaciones nuevas, a relacionarme con personas de diferentes culturas y a confiar más en mí misma", resume.

Testimonio completo de Patricia

El año pasado, concretamente el 20 de mayo de 2025, llegué a Budapest para comenzar mi aventura Erasmus. Era la primera vez que vivía algo así y, aunque al principio sentía una mezcla de nervios e ilusión, muy pronto supe que esa experiencia sería algo inolvidable, tanto así, que extendí mi Erasmus. Al día siguiente de mi llegada, conocí a una chica española, Janet, que fue clave para adaptarme rápidamente a la ciudad. Con muchísima amabilidad, se ofreció a enseñarme Budapest y, gracias a ella, descubrí lugares que probablemente no habría conocido por mi cuenta. Paseamos por los barrios más emblemáticos, probamos comida típica húngara y compartimos conversaciones que nos unieron mucho. Desde entonces, hemos mantenido una relación de amistad muy especial, seguimos en contacto e intentamos vernos de vez en cuando. El 26 de mayo comencé mis prácticas en la biblioteca del Instituto Cervantes de Budapest. Desde el primer día me sentí muy bien acogida por todo el equipo. El ambiente de trabajo era muy agradable y tuve la oportunidad de aprender y participar activamente en las tareas diarias de la biblioteca, desde la organización del fondo bibliográfico hasta la atención al público. Con el paso de los meses fui adquiriendo más experiencia y asumiendo nuevas responsabilidades, lo que me permitió ganar confianza y desarrollar habilidades tanto profesionales como personales.

Más allá de lo académico, Budapest me conquistó por completo. Es una ciudad que mezcla historia, arte y modernidad en cada rincón. Sus edificios, su arquitectura, sus puentes sobre el Danubio y sus baños termales tienen un encanto especial. Incluso después de varios meses viviendo allí, seguía descubriendo lugares y rincones que conseguían sorprenderme. Gracias a la buena conexión con otras ciudades europeas, también pude viajar durante mi estancia. Visité Viena y Bratislava, dos capitales que me impresionaron tanto por su belleza como por su ambiente.

Más adelante, durante la segunda parte de mi Erasmus, tuve la oportunidad de visitar Rumanía, un viaje que disfruté especialmente porque me permitió conocer nuevos lugares y seguir ampliando mi visión de otras culturas y formas de vida. Uno de los aspectos más enriquecedores de esta experiencia fue tener la oportunidad de conocer personas de diferentes nacionalidades. Durante los primeros meses creé grandes amistades, pero al regresar a Budapest en septiembre para continuar mi Erasmus, también conocí a mucha gente nueva. Poco a poco, volví a formar parte de un grupo internacional con el que compartí experiencias, celebraciones, comidas típicas y momentos inolvidables.

Cada persona aportó algo diferente, y aprender de culturas tan diversas fue una de las lecciones más valiosas de esta etapa. Cuando terminé mi primera estancia en julio, tenía claro que aún no estaba preparada para despedirme de Budapest. Por eso decidí regresar en septiembre y permanecer dos meses más. Volver a una ciudad que ya conocía fue una experiencia muy distinta a la del inicio. Ya no me sentía una visitante, sino alguien que formaba parte de ella. Conocía sus costumbres, sus calles y muchos de sus rincones favoritos, lo que me permitió disfrutar de la experiencia desde una perspectiva mucho más tranquila y enriquecedora.

Mirando atrás, puedo decir que estos meses han supuesto un gran crecimiento personal. He aprendido a desenvolverme sola en otro país, a adaptarme a situaciones nuevas, a relacionarme con personas de diferentes culturas y a confiar más en mí misma. También he mejorado mis capacidades profesionales gracias a las prácticas realizadas y a las responsabilidades asumidas durante este tiempo. Sin duda, esta etapa en Budapest ha sido una de las experiencias más importantes y especiales de mi vida. Me llevo recuerdos inolvidables, amistades que conservaré para siempre y una ciudad que, de alguna manera, siempre sentiré como mi segundo hogar.

Tres proyectos Erasmus+ con centros franceses

La participación internacional del IES Ágora durante el curso 2025-26 se ha extendido también al Departamento de Francés, que ha desarrollado tres proyectos Erasmus+ con centros educativos francófonos.

El primero, 'Contra el acoso escolar', se desarrolló del 24 al 31 de enero junto al Lycée Gérard de Nerval de Soissons, en Francia, y contó con 13 alumnos. Entre el 23 de febrero y el 2 de marzo se llevó a cabo el proyecto 'La España/Extremadura vaciada', junto al Lycée Georges Brassens de la isla de La Reunión, con la participación de 25 estudiantes.

El tercer proyecto, 'La importancia del agua', volvió a desarrollarse junto al Lycée Gérard de Nerval de Soissons entre el 8 y el 13 de marzo, con ocho alumnos.

Estudiantes franceses en Cáceres.

Estudiantes franceses en Cáceres. / IES Ágora

A estas iniciativas se suma la acogida y seguimiento de cuatro alumnas francesas del Lycée Le Roc de La Roche-sur-Yon, que realizaron sus prácticas formativas en distintos restaurantes y obradores de Cáceres.

Las movilidades y proyectos desarrollados durante el curso han permitido así a los estudiantes del IES Ágora completar su formación en un contexto internacional, combinando la experiencia profesional con el aprendizaje personal que supone vivir durante un tiempo lejos de casa.

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