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Salud mental

La unidad de agudos de Psiquiatría en Cáceres, desbordada por el aumento de casos

La soledad y el consumo de drogas son identificados como factores de riesgo clave que aumentan la vulnerabilidad ante problemas de salud mental

Dentro del círculo, Felipe Bueno, médico de la Unidad de Agudos de Psiquiatría de San Pedro de Alcántara.

Dentro del círculo, Felipe Bueno, médico de la Unidad de Agudos de Psiquiatría de San Pedro de Alcántara. / El Periódico

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Cada mañana, la situación se repite en la unidad de agudos de Psiquiatría del Hospital San Pedro de Alcántara, en Cáceres. El servicio afronta una elevada presión asistencial, con pacientes que esperan en Urgencias y que requieren una atención especializada y, en algunos casos, un ingreso hospitalario.

Así lo explica Felipe Bueno, médico de esta unidad, quien señala que en una de estas jornadas había cuatro personas esperando en Urgencias con perfiles y necesidades muy diferentes: desde pacientes con ideación autolítica hasta personas con problemas relacionados con el consumo de alcohol o situaciones de vulnerabilidad social. Son, además, casos de especial complejidad, ya que en la unidad de agudos se atiende a los pacientes que presentan cuadros más graves y que necesitan un ingreso para garantizar su tratamiento y seguridad.

La salud mental infantojuvenil, al alza desde la pandemia

El especialista advierte de que esta presión asistencial no es un fenómeno aislado y que la demanda de atención en salud mental ha aumentado en los últimos años. Una tendencia que resulta especialmente preocupante en la población infantil y adolescente. Según explica Bueno, desde la pandemia se ha observado un incremento de las consultas relacionadas con la salud mental entre los más jóvenes, así como un aumento de las autolesiones y de las atenciones en los servicios de Urgencias. El crecimiento de la demanda infantojuvenil supone uno de los principales retos para el sistema sanitario y refleja la necesidad de reforzar los recursos destinados a la atención de la salud mental desde edades tempranas.

La ideación suicida no entiende de perfiles

"Nosotros, los médicos, atendemos a personas que llegan con problemas muy diferentes, desde trastornos de ansiedad hasta situaciones de enorme vulnerabilidad social. No existe un perfil concreto de persona que pueda llegar a encontrarse en esta situación. Cualquiera puede atravesar un momento de gran sufrimiento si las circunstancias se complican y siente que no encuentra una salida. Sin embargo, sí vemos que la situación puede ser especialmente difícil para quienes cuentan con un entorno social frágil, han perdido sus recursos, no tienen apoyo familiar o, por diferentes circunstancias, se han quedado sin una red de apoyo. La ausencia de ese soporte puede hacer que una persona se sienta completamente sola y, en determinados casos, puede llevarnos a plantear un ingreso hospitalario como medida de protección y seguridad. La mayoría de las personas que llegan a presentar conductas suicidas tienen algún tipo de problema de salud mental. Pero también hay personas que pueden experimentar pensamientos de muerte sin que exista necesariamente un trastorno mental previo. Son personas que están desesperadas, desbordadas por una situación concreta y que sienten que no saben cómo salir de ella. Cualquiera de nosotros puede llegar a encontrarse en una situación de enorme estrés o sufrimiento. Cuando una persona se siente desbordada y, además, deja de ver alternativas o una posible salida, puede llegar a sentirse acorralada. Por eso es tan importante entender que detrás de una ideación suicida puede haber realidades muy diferentes y que, en muchos casos, lo que existe es una persona que está sufriendo y que necesita apoyo", explica Bueno.

Tomarse en serio las señales de alerta

Además, señala que, como sociedad, todavía se cometen errores a la hora de afrontar situaciones de sufrimiento emocional. Explica que, ante un familiar o una persona cercana que se encuentra desbordada, agobiada o atraviesa una situación complicada, es frecuente restar importancia a lo que está viviendo o incluso minimizar sus pensamientos y sentimientos. El especialista advierte especialmente sobre la tendencia a quitar valor a las ideas de suicidio cuando una persona las expresa. En estos casos, señala, las respuestas basadas en frases hechas o en intentar restar importancia al problema pueden resultar poco útiles e incluso dificultar que la persona se sienta escuchada y comprendida.

"En muchas ocasiones, las personas que terminan suicidándose han expresado previamente, de una forma u otra, lo que están pensando o incluso han llegado a advertir a familiares y amigos. Sin embargo, muchas veces no llegamos a creerlo porque nos resulta difícil imaginar que una persona de nuestro entorno pueda llegar a suicidarse. Tendemos a pensar que no puede ser verdad o que simplemente está diciendo algo que no va a llevar a cabo, y ahí es donde podemos estar cometiendo un error".

Más recursos para abordar la salud mental

Por otro lado, el experto advierte de que el sistema sanitario atraviesa una situación de elevada presión asistencial y considera necesario reforzar los recursos disponibles. A su juicio, la magnitud del problema no se corresponde con la atención que se le está prestando, tanto en términos de tiempo como de medios económicos y humanos. En este sentido, recuerda que en España se producen alrededor de 11 suicidios al día y califica esta realidad como "una auténtica pandemia", ante la necesidad de abordar la prevención y la atención a la salud mental con mayores recursos.

En el caso de los jóvenes, el especialista también apunta al uso inadecuado de las redes sociales como uno de los factores que pueden influir negativamente en su bienestar emocional. Señala que algunos adolescentes pueden dejarse influir por determinados creadores de contenido que muestran una imagen de vida que no siempre se corresponde con la realidad. La exposición constante a estas imágenes y a determinados valores puede generar expectativas poco realistas y favorecer sentimientos de frustración, especialmente cuando los jóvenes desean alcanzar un determinado estilo de vida o conseguir cosas que están fuera de su alcance.

La soledad y el consumo de drogas, factores de riesgo

Como último aspecto, el experto pone el foco en algunos factores que pueden aumentar el riesgo de suicidio. Entre ellos, destaca especialmente la soledad, que considera uno de los factores más importantes, sobre todo en las personas mayores. También señala el consumo de alcohol y drogas, como la cocaína o el cannabis, especialmente cuando se combinan entre sí, ya que pueden empeorar una situación de vulnerabilidad y aumentar el riesgo.

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