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Patrimonio

Una radiografía de los jardines de la Ciudad Monumental de Cáceres alerta de abandono, pasto seco y podas inadecuadas

La asociación vecinal analiza 15 espacios del casco histórico, reclama una intervención en varios de ellos y propone unificar los criterios de jardinería de las distintas administraciones

Judería Vieja de Cáceres.

Judería Vieja de Cáceres. / E. P.

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

La escasa vegetación de la Ciudad Monumental de Cáceres ha pasado por el particular examen de sus vecinos. La Asociación Vecinal Ciudad Monumental ha elaborado una radiografía de 15 jardines, plazas y espacios verdes del casco histórico y su entorno en la que aparecen zonas bien conservadas, pero también rincones en los que advierte de abandono, pasto seco, vegetación invasora, podas inadecuadas o elementos deteriorados.

El documento, elaborado según la asociación con el asesoramiento de jardineros de dilatada trayectoria, fue remitido el pasado 14 de agosto al alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, al concejal de Servicios Públicos y Medio Ambiente, Pedro Muriel, y a la concejala de Participación Ciudadana, Jacoba Ceballos. Los vecinos ofrecen además al ayuntamiento la colaboración de su grupo de trabajo «Vegetación Monumental» para buscar soluciones.

La asociación parte de una premisa: en una ciudad medieval como Cáceres los espacios verdes son escasos y, precisamente por ello, considera que su conservación debería ser prioritaria. No solo por una cuestión estética en un casco histórico Patrimonio de la Humanidad, señala, sino también por la capacidad de árboles y plantas para generar sombra y mitigar las elevadas temperaturas durante los meses de verano.

El jardín de Ulloa clausurado en San Jorge.

El jardín de Ulloa clausurado en San Jorge. / EDUARDO VILLANUEVA

Miralrío aparece como uno de los puntos que recibe una valoración más crítica. El informe recuerda que su pequeño jardín fue durante años «uno de los más bonitos de la ciudad antigua» y sostiene que actualmente presenta hierbajos, zarzas y una importante presencia de pasto seco. También cuestiona la poda de los conocidos como árboles «bola de nieve», que, según explica, han quedado prácticamente a ras de suelo. En el resto del entorno la asociación habla directamente de «abandono total» y asegura que parte del pasto llegó incluso a arder.

Un jardín cerrado junto a la muralla

Muy cerca, el Jardín de la Muralla tampoco sale bien parado. Los vecinos explican que fue cerrado mientras se desarrollaban las obras de restauración del lienzo y que desde entonces no se ha vuelto a abrir. Aseguran que dispone de riego automático mediante aspersores, pero que en invierno se transforma en un «herbazal» y durante el verano en un «secarral lleno de abundante pasto», que consideran un potencial combustible ante un incendio.

También preocupa el espacio situado junto a la Torre Mochada, a la salida del Jardín de la Judería. El colectivo vecinal lo describe como «una especie de selva» ocupada por ailantos, acacias y plantas trepadoras y asegura que ni siquiera se ha retirado todo el pasto. Su propuesta pasa por crear allí un jardín con especies autóctonas que permita poner en valor la torre o, si no se apuesta por ampliar las zonas verdes, estudiar su transformación en aparcamiento para residentes.

Torre de Sande.

Torre de Sande. / Mario Gonzalez Rey

La Plazuela del Socorro es otro de los enclaves para los que reclama una actuación urgente. La asociación denuncia el deterioro de la pequeña valla metálica que protege el jardín, con tramos desaparecidos desde hace años, además de la presencia de excrementos de perro y envases. El propio grupo «Vegetación Monumental» llegó a plantar romeros y un durillo en este espacio, aunque asegura que la mayoría de las plantas acabaron vandalizadas. «Parece increíble que este pequeño jardín, paso obligado entre dos de los templos más emblemáticos de la ciudad, Santiago y Santa María, ofrezca un aspecto tan descuidado», señala el informe.

La vegetación frente al patrimonio

No todas las críticas tienen que ver con falta de mantenimiento. En la Torre de Sande, por ejemplo, el debate está en cuánto debe crecer la característica parra virgen que cubre buena parte del monumento. Los vecinos reconocen su «indiscutible valor estético», pero entienden que no debería ocultar elementos arquitectónicos de una torre del siglo XV, entre ellos escudos, inscripciones, una ventana geminada o el matacán. Por ello proponen controlar su expansión y comprobar hasta qué punto sus tallos pueden haberse introducido en las juntas del paramento.

El informe se detiene también en el patio del Palacio de Carvajal, dependiente de la Diputación de Cáceres. Allí cuestiona actuaciones realizadas sobre cipreses, olivos y, especialmente, sobre la conocida higuera centenaria. La asociación entiende que los árboles singulares de un espacio histórico deberían ser intervenidos exclusivamente por personal especializado y siguiendo criterios técnicos adaptados a cada especie.

No todo son reproches. El Jardín de la Judería recibe una valoración positiva tanto por la elección de especies autóctonas —granados, olivos, higueras o romeros— como por su estado general de conservación. Aun así, los vecinos detectan baldosas levantadas, piedras sueltas que dejan tuberías de riego al descubierto y reclaman bancos más cómodos. También llaman la atención sobre las nueve papeleras instaladas en un jardín de pequeñas dimensiones, que consideran excesivas por su impacto visual.

Claras, Concepción y Santiago

En la Plaza de las Claras, la asociación reclama recuperar uno de los árboles perdidos. Explica que existían dos membrilleros y que, tras su retirada por encontrarse en mal estado, uno fue sustituido por un olivo mientras que el segundo alcorque fue sellado en noviembre de 2025 y continúa sin un nuevo ejemplar. Los vecinos piden plantar una especie que proporcione más sombra y mejorar también el mantenimiento de las trepadoras existentes junto a la fuente.

Jardín de la Judería de Cáceres.

Jardín de la Judería de Cáceres. / E. P.

La radiografía llega igualmente a la Plaza de la Concepción, donde se solicita reponer los tramos de setos secos o desaparecidos y sustituir las tres palmeras que fueron taladas como consecuencia del picudo rojo. Y finaliza en la Plaza de Santiago, pendiente desde hace tiempo de su remodelación. Mientras comienza la actuación, la asociación considera que el mantenimiento actual es «nulo» y pone como ejemplos el mal estado del césped y del pavimento.

Más allá de cada espacio concreto, la asociación plantea un problema general: la ausencia de un criterio común para gestionar la vegetación del casco histórico. Ayuntamiento, Junta de Extremadura, Diputación, Iglesia, fundaciones y propietarios particulares intervienen en diferentes enclaves, y los vecinos consideran necesario consensuar las actuaciones. Para ello apuntan al Consorcio Cáceres Ciudad Histórica como posible espacio de coordinación, con el objetivo de que jardines, árboles y vegetación se integren en la conservación de uno de los principales conjuntos patrimoniales de la ciudad.

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