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Infraestructuras estratégicas

La autovía a Portugal, la pieza decisiva para que Cáceres complete por fin su mapa de conexiones

La futura conexión entre Moraleja y Castelo Branco abriría un nuevo eje Madrid-Lisboa por la provincia mientras las rondas transforman los accesos a la capital y avanzan el aeródromo y la alta velocidad

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Cáceres lleva décadas reclamando infraestructuras capaces de corregir una posición periférica que ha condicionado sus comunicaciones y sus posibilidades de crecimiento. Por primera vez, varias de esas piezas empiezan a avanzar al mismo tiempo. La apertura de nuevos tramos de la Ronda Sureste está cambiando la movilidad alrededor de la capital; el aeródromo ha entrado en fase de proyecto y tramitación; la línea de alta velocidad continúa desarrollándose hacia Madrid y, a todo ello, podría sumarse una infraestructura con capacidad para modificar el mapa viario de buena parte de la provincia: la finalización de los 72 kilómetros de autovía que todavía separan Moraleja de la A23 portuguesa en el entorno de Castelo Branco.

No se trata únicamente de terminar una carretera que lleva más de dos décadas sobre la mesa. El corredor permitiría completar un segundo gran itinerario de alta capacidad entre Madrid y Lisboa, esta vez por el norte de Extremadura y la Beira Baixa, y daría al territorio cacereño una salida directa hacia la red portuguesa. De los cerca de 590 kilómetros del recorrido, aproximadamente el 88% ya puede realizarse por vías de alta capacidad y únicamente permanece sin cerrar el enlace entre Moraleja y Castelo Branco. Son unos 18,5 kilómetros en Extremadura y algo más de 50 en Portugal.

Para Cáceres, la trascendencia va más allá del norte provincial. Una conexión internacional de estas características ampliaría las posibilidades de relación económica con el centro de Portugal, acercaría nuevos mercados a las empresas, reforzaría los intercambios turísticos y convertiría a la provincia en territorio de paso de uno de los grandes corredores entre las dos capitales ibéricas. La capital cacereña podría aprovechar ese salto apoyándose además en la A-66 y en una red exterior de rondas que permite distribuir cada vez mejor los tráficos hacia los principales accesos de la ciudad.

Una ciudad que empieza a cerrar su anillo

Ese cambio ya empieza a apreciarse sobre el terreno. El pasado 27 de julio entró en servicio otro tramo de la Ronda Sureste de Cáceres, mientras continúan las actuaciones destinadas a completar el anillo de circunvalación hasta Aldea Moret. El objetivo es conectar de forma mucho más fluida los ejes de Trujillo, Miajadas, la N-630 y la carretera de Badajoz y sacar tráfico del interior urbano. Es decir, preparar la ciudad para distribuir mejor los movimientos que llegan desde fuera al mismo tiempo que se mejoran las comunicaciones entre sus propios barrios.

A esa red viaria se añade el aeródromo de uso restringido de Cáceres, cuyo proyecto constructivo y documentación ambiental y aeronáutica fueron sacados a licitación este año por la Junta por 225.000 euros. La infraestructura está concebida principalmente para aviación privada y otros usos aeronáuticos y responde a otra reclamación histórica de una capital que continúa sin instalación aeroportuaria propia. El expediente se encuentra todavía en una fase inicial, pero su desarrollo añadiría una modalidad de transporte que Cáceres nunca ha tenido consolidada.

El otro gran frente es el ferroviario. Cáceres ya forma parte del tramo Plasencia-Cáceres-Mérida-Badajoz, abierto en 2022 y electrificado desde finales de 2023, pero la conexión completa de alta velocidad con Madrid continúa pendiente. Adif mantiene en desarrollo los aproximadamente 70 kilómetros entre Talayuela y Plasencia, donde avanzan plataforma, electrificación, señalización y montaje de vía, mientras que el sector Madrid-Oropesa continúa en una fase administrativa anterior. Cuando todo el corredor esté terminado, la capital cacereña habrá dado otro salto fundamental para reducir tiempos y acercarse al centro peninsular.

"Pasar de las palabras a los hechos"

Es precisamente en ese escenario donde el Movimiento Social Ciudadano MSU-Norte de Extremadura vuelve a poner el foco en la autovía hacia Portugal. Su portavoz, Francisco Martín, reclama que las administraciones conviertan los compromisos acumulados durante años en máquinas trabajando sobre el terreno. "Tienen tanto la Junta de Extremadura como el Gobierno de Portugal, que son los que tienen la responsabilidad de financiar la obra y ejecutarla, que pasar de las palabras a los hechos para ser creíbles", sostiene.

La organización exige el inicio inmediato de los primeros tramos, en el lado extremeño desde Moraleja hacia Cilleros y la frontera de Monfortinho y, en Portugal, desde la A23 en el entorno de Alcains hacia Idanha-a-Nova y la frontera. Reclama además una consignación presupuestaria suficiente en los Presupuestos de Extremadura de 2027, 2028 y 2029 y en las cuentas portuguesas, junto a un calendario de ejecución público y concreto que permita tener terminados los 72 kilómetros pendientes antes del Mundial de Fútbol de 2030, organizado por España, Portugal y Marruecos.

Hay todavía un punto imprescindible para que las dos carreteras puedan encontrarse: el nuevo puente internacional sobre el río Erjas entre Cilleros y Monfortinho. Su construcción necesita el correspondiente acuerdo entre España y Portugal, una cuestión sobre la que la propia Junta ha reclamado en los últimos meses mayor rapidez al Gobierno central. Martín exige que ese entendimiento se firme cuanto antes: "El Gobierno de España, con el tema del puente internacional, también se tiene que comprometer seriamente a agilizar los plazos".

El MSU incorpora una última condición: que el nuevo recorrido sea sin peajes. La aspiración es que la conexión no se limite a existir sobre un mapa, sino que se convierta en una verdadera alternativa para particulares y empresas. Si la autovía internacional, la alta velocidad, el aeródromo y el cierre de las rondas terminan materializándose, Cáceres podría pasar en pocos años de acumular reivindicaciones históricas a disponer de una combinación de conexiones por carretera, ferrocarril y aire desconocida hasta ahora. La oportunidad está planteada. La reclamación de Francisco Martín resume ahora el siguiente paso: que los proyectos dejen definitivamente los despachos y se conviertan en infraestructuras.

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