El pasado de Cáceres, en imágenes
El Cáceres que ya no existe
La memoria fotográfica de Cáceres revive edificios desaparecidos como el mercado de abastos, la Fuente de Claudio y el Parador del Carmen, y personajes populares como el Nano
Otros lugares como el Paseo de Cánovas o la plaza Mayor se han transformado a lo largo de las décadas

P. P.
¿Creen que la persona promedio nacida en los años 2000 en Cáceres sabría situar el antiguo Mercado de Abastos o el cine Norba? ¿Y quién era el Nano? Existe un Cáceres que gran parte de la población actual de la ciudad no conoció. Para muchos, ver la plaza Mayor con árboles es totalmente raro, mientras que otros lo recuerdan. Y con mucho cariño.
Si ese Cáceres que ya no existe se visualiza hoy en día, no es solo por los recuerdos de aquellos que lo vivieron, sino por la gran cantidad de imágenes que se realizaron en la época. Esa es la magia de la fotografía, que lo que parece que es cotidiano en unas décadas puede ser un auténtico tesoro.
Quien realiza un gran trabajo en la conservación del pasado de la ciudad es la página web Fotos Antiguas de Cáceres, gestionada por Alfonso Polo. El paraíso de los nostálgicos y de aquellos curiosos por el pasado de la ciudad. De ahí se puede sacar una recopilación de aquellos lugares que ya solo quedan en el recuerdo y en las imágenes de la época.
El mercado de abastos del Foro de los Balbos
Nuestro recorrido comienza en un Foro de los Balbos que no siempre se vio así. De hecho, la imagen actual es 'medianamente' reciente. Antiguamente, en dicho lugar se levantaba el mercado de abastos, y la pequeña plaza que hoy se levanta no existía, pues el edificio y el Ayuntamiento se encontraban 'piel con piel'.
Pero el inmueble tampoco tenía siglos de antigüedad, duró solo unas décadas. Antes, en ese mismo lugar, se levantaban unas pocas construcciones de una sola altura que cumplían la misma función. Sin embargo, fue a finales de la década de los 20 cuando el Ayuntamiento de Cáceres decidió dotar a la ciudad de un espacio moderno y espacioso para la venta de alimentos. Así, se inauguró en el año 1931.

Mercado de abastos en el Foro de los Balbos (1931). / Fotos antiguas de Cáceres
Cuatro décadas después, ya en el año 1973, el mercado se demolió, dejando paso a un nuevo lugar de descanso y paseo junto a la Plaza: el Foro de los Balbos. Este nuevo espacio, que preside una estatua de la diosa Ceres o el genio Andrógino (una réplica de la que estuvo durante mucho tiempo en lo alto de la Torre de Bujaco. La original se encuentra en la entrada del Museo de Cáceres), también sumó una antigua infraestructura de otra zona de la ciudad: el Pilar de San Francisco.
Adosada originalmente al puente del mismo nombre, se trata de un abrevadero plateresco del siglo XVI, con dos escudos de Cáceres, uno en cada extremo, y en el centro el escudo de los Reyes Católicos. Del propio puente también se puede hablar, pues desde 2005 se conserva solo la mitad y como adorno, en una rotonda que se hizo para agilizar el tráfico.

El Pilar de San Francisco (1920s). / Fotos antiguas de Cáceres
La Fuente de Claudio del Arco de la Estrella
La plaza Mayor y su entorno poco tenían que ver con lo que podemos disfrutar actualmente. Pero antes de centrarnos en la propia plaza, el foco lo ponemos en otro punto: el Arco de la Estrella. Y más que sobre la propia entrada a la parte antigua, sobre sus alrededores.
Ni las escaleras ni la cuesta que vemos hoy en día eran así hace un siglo. De hecho, las primeras perdieron un elemento que le habría dado encanto al lugar: una fuente. Denominada la Fuente de Claudio, durante décadas fue un elemento esencial en el abastecimiento de agua de Cáceres.

La Fuente de Claudio, junto al Arco de la Estrella (1900s). / Fotos antiguas de Cáceres
Tal como recogen las fuentes históricas, en una época en la que el agua no llegaba a los domicilios, los vecinos debían acudir diariamente a fuentes públicas para abastecerse. La Fuente de Claudio formaba parte del sistema tradicional de distribución de agua procedente de la Ribera del Marco, canalizada hasta distintos puntos de la ciudad mediante conducciones y arcas.
Esta venía muy bien para no tener que bajar hasta Fuente Concejo. Al lugar acudían mujeres con cántaros, aguadores que distribuían el agua por las casas y transeúntes que aprovechaban el lugar para descansar o conversar. Básicamente, daba una vida que no existe hoy y hacía de punto social.
Con la llegada del abastecimiento moderno de agua corriente y las transformaciones urbanas del entorno, la fuente fue retirada, desapareciendo por completo del paisaje urbano. Las imágenes que tenemos de ella datan de la primera década del siglo XX.
La cuesta de la Torre de los Púlpitos también ha evolucionado. Pegado a la mencionada torre existía el llamado Arco del Corregidor. Su demolición en el año 1967 fue objeto de una polémica que bien se podría trasladar a la actualidad. Si se decidió retirar fue para que se pudiera contemplar la torre y esa parte de la muralla, algo que para algunos no era justificación.

A la derecha, el Arco del Corregidor. / E.P
La Plaza de los cromos y la torre del genio
Ahora sí, hay que detenerse en la propia plaza Mayor, el lugar de encuentro de los cacereños desde hace siglos. Esta ha cambiado considerablemente con el tiempo, una espina que las personas más veteranas tienen aún hoy clavada en el corazón. De los árboles y las palmeras ya queda solo el recuerdo, así como de la época en la que fue un gigantesco parking. En la actualidad es una explanada que permite contemplar la entrada a la ciudad monumental y un lugar recurrente para realizar eventos culturales.
Especialmente recordada es su 'bandeja' central. Este jardín, rodeado de palmeras, acacias y otros árboles, estaba decorado con azulejos de cerámica portuguesa colocados en 1940 y contaba con bancos y zonas de sombra donde los cacereños se sentaban a descansar. El espacio se convirtió en uno de los grandes iconos de la plaza y en un punto habitual de encuentro, especialmente los domingos, cuando el quiosco situado en su centro reunía a los más jóvenes en busca de cómics, cromos de futbolistas, recortables y novelas.

Antigua plaza Mayor, con la bandeja central (1970s) / Fotos antiguas de Cáceres
La bandeja también era escenario de buena parte de la vida cotidiana de la ciudad. Allí se reunían los niños para intercambiar los cromos, se instalaban puestos de chucherías, trabajaban los limpiabotas y los bancos servían tanto para leer el periódico como para los primeros encuentros amorosos.
Todo aquel paisaje desapareció en 1970, cuando la bandeja fue demolida tras un polémico debate ciudadano. Con ella se perdió también una parte de aquella plaza que muchos cacereños todavía recuerdan. Quien lo hace muy bien es el periodista Juan de la Cruz, en un artículo publicado en este medio.
Y quien vea imágenes antiguas de la plaza verá también cómo ha cambiado la Torre de Bujaco, antiguamente conocida como la Torre del Reloj o la Torre Nueva. En lo alto de ella existía un templete en el que se encontraba la estatua del genio Andrógino (mencionada anteriormente en el Foro de los Balbos), así como un reloj. Ese reloj se conserva en la actualidad en otro punto de la ciudad: la iglesia de San Mateo, a donde fue trasladado en el año 1791. El templete fue demolido en el año 1964.

La Torre de Bujaco en 1950. / Fotos antiguas de Cáceres
La Cánovas de tierra y el Parador del Carmen
A cientos de metros, el paseo de Cánovas se erige como uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Su ambiente agradable, su sombra, sus bancos, sus fuentes... es el lugar favorito para pasear para los cacereños desde hace décadas. Sin embargo, no siempre ha sido como lo conocemos en la actualidad.
Su creación finalizó en el año 1896 bajo el nombre de Paseo de San Juan del Puerto. En las imágenes ya se observa la esencia que mantiene en la actualidad con su característica forma con dos 'calles' y los jardines del centro. Su construcción llegó con la idea de unir de alguna forma el centro de la ciudad (que se considera que comienza en la calle San Antón) con la antigua estación de trenes, que se situaba en la actual avenida de Isabel de Moctezuma.

Estado original del Paseo de Cánovas, a principios del siglo XX. / Fotos antiguas de Cáceres
El suelo no mostraba las baldosas que sí muestra en la actualidad, sino que era de tierra, algo que aún hoy la mayoría de cacereños recuerdan nítidamente. Sí se mantiene de aquellos días la plataforma elevada en la que se realizaban dos conciertos semanales. Con el tiempo, el templete acabó techado, naciendo así el Kiosko de la Música. Este en la actualidad se conoce popularmente, y desde hace décadas, como 'El Bombo'.
De aquel paseo hay varios edificios que ya no existen. Uno de ellos se encontraba a los pies de la mencionada Cruz de los Caídos, situada donde hoy en día se levanta el edificio El Carmen en el que también se encuentra la redacción de este diario, El Periódico Extremadura. Se trata del Parador del Carmen.
Durante décadas, este establecimiento fue uno de los principales puntos de entrada y salida de Cáceres. Por allí pasaban viajeros, autobuses y animales de carga, y el parador ofrecía alojamiento, comida y cuadras. Con la llegada de los primeros coches de línea adquirió todavía más importancia, hasta convertirse en un auténtico centro de tránsito de la ciudad, con autobuses de distintas compañías, maleteros que transportaban los equipajes hasta los hoteles y numerosos negocios en sus alrededores.

El Parador del Carmen, en 1976. / Fotos antiguas de Cáceres
El Carmen fue también escenario de buena parte de la vida cotidiana de la Cáceres de entonces. En sus inmediaciones se concentraban bares, talleres, comercios, churrerías y otros establecimientos, mientras por el parador pasaban productos procedentes de Portugal, incluido el café y otros alimentos durante los años de escasez de la posguerra.
El edificio desapareció con el crecimiento de la ciudad y fue demolido en 1976, pero aquel enclave permanece en la memoria de quienes conocieron una Cáceres en la que el Parador del Carmen marcaba, prácticamente, el comienzo y el final de la ciudad.
Del Norba al Astoria: cuando la ciudad tenía cines
Al paseo de Cánovas, que también funcionaba (y sigue funcionando) como un centro neurálgico de la ciudad, le ayudaba la presencia de varios cines en su entorno. Uno de ellos se encontraba en el mismo paseo, al que se le sumó durante unos años un segundo, y otro estaba a escasos metros, en la calle San Pedro de Alcántara (que también ha cambiado con el tiempo). Son los cines Norba, Coliseum y Astoria.
El cine Norba fue inaugurado en el año 1934, siendo uno de los ejemplos más sobresalientes de la arquitectura del espectáculo que tuvo la ciudad. Al momento de su inauguración era uno de los cines más grandes de España, con capacidad para prácticamente 2.000 personas.

Cine Norba en 1931. / Fotos antiguas de Cáceres
Su arquitectura era todo un símbolo. Destacaba su fachada principal presidida por un gran arco de medio punto y su cornisa continua con sutiles decoraciones geométricas. Fue promocionado como un lugar muy confortable, que ofertaba un sistema de sonido muy moderno para la época (sistema Klangfilm), con una iluminación indirecta, techos ignífugos, cómodas butacas numeradas, calefacción y vestíbulos. Las entradas costaban 2,5 pesetas.
Aunque fue demolido en 1967, el edificio que se levantó en su lugar lleva su nombre, en recuerdo de uno de los edificios más queridos por las personas que vivieron aquella época.
Antes de demoler el Norba, la ciudad se encargó de levantar los otros dos cines mencionados. Primero llegó el Coliseum, en 1962, a unos metros de donde se encontraba el Norba, y después el Astoria, en 1963. El primero estuvo impulsado por el obispo de Coria-Cáceres, Manuel Llopis Ivorra, a través de la Obra Interparroquial Recreativa (O.I.R.).

Cine Coliseum. / E.P
El edificio no solo cogió el testigo de tener uno de los cines más grandes del país, sino que su edificio pasó a ser el más alto de la ciudad. Entre las curiosidades del recinto destaca que el obispo disponía de un acceso privado a la sala desde el patio interior que comunicaba con su vivienda en la primera planta, lo que le permitía asistir con frecuencia a las proyecciones. Además, desde 1967 el edificio albergó también las instalaciones de Radio Popular de Cáceres, perteneciente a la Cadena de Ondas Populares Españolas (COPE).
Tras 36 años de actividad, el Cine Coliseum cerró definitivamente en 1997, y en la actualidad alberga un gimnasio.
Por su parte, el cine Astoria fue el último de los tres en llegar. Junto a él se levantaba el cine de verano Terraza Capitol, de bastante menor tamaño, según diseño inicial del arquitecto Vicente Candela y culminado, tras el temprano fallecimiento de este, por el arquitecto madrileño Luis Martínez Feduchi, quien también fuera autor del Cine Capitol de la calle Sancti Spiritu.
Fue uno de los cines más queridos por los cacereños, donde eran muy concurridas las sesiones infantiles los domingos por la tarde con la proyección de dos películas. Muchos recuerdan con mucho cariño sus caramelos y chupa chups. A lo largo de la década de los ochenta fue perdiendo protagonismo hasta su cierre en 1989.

Cine Astoria en 1989. / Fotos antiguas de Cáceres
Eran otros tiempos...
El recorrido lo vamos finalizando volviendo al centro de la ciudad, pero no para ver exactamente edificios, sino una forma de vida. Sí se quedan fuera sitios que no existen en la actualidad como la ermita de San Marcos que se encontraba en el entorno de la muralla junto a Fuente Concejo, o el antiguo Hotel Extremadura, que se levantaba en la avenida Virgen de Guadalupe frente al Hotel Alcántara.
Nos trasladamos primero a la plaza de Santa María, observando la imagen. En ella se puede ver el Palacio Episcopal y el de los Ovando, prácticamente idénticos a como se ven en la actualidad. La imagen data del año 1921, tomada por Tomás Martín.

La plaza de Santa María, en 1921. / Fotos antiguas de Cáceres
De la fotografía se pueden destacar dos puntos. El primero son los niños jugando, algo que en la actualidad es impensable. Ya no hay niños jugando en la plaza de Santa María, un lugar pensado más para turistas que para los propios cacereños.
Sin embargo, el otro punto llama la atención a quienes conozcan la ciudad y su historia como la palma de su mano. Y es que el suelo no es el actual. Puede parecer completamente normal, pues el suelo ha cambiado en numerosos puntos de la ciudad. Sin embargo, en la céntrica plaza no fue un cambio decidido, sino forzado.
El 23 de julio de 1937, cinco aviones soviéticos Tupolev SB-2 (conocidos como 'Katiuskas') de la aviación republicana atacaron la ciudad por sorpresa, dejando una de las cicatrices más dolorosas y a la vez silenciosas de Cáceres. Las bombas cayeron en numerosos puntos de la ciudad, pero se cebó especialmente con la plaza de Santa María, pues fue justo a la hora de salida de misa.
Y si se habla de cicatrices no es solo por los restos de metralla que aún hoy se pueden ver en la fachada del Palacio Episcopal o en los muros de la concatedral, sino que el suelo tuvo que ser reemplazado. Así, la plaza de Santa María cuenta, desde entonces, con dos suelos. Sin embargo, en la imagen, 16 años antes del fatídico momento, se puede ver todavía esa parte del suelo original.
Otra imagen que es digna de admirar es una tomada en la plaza de San Juan en el año 1902. Esta muestra una escena cotidiana, como es la salida de misa. Sin embargo, lo más llamativo aquí no es el suelo o lo que ha podido cambiar el entorno urbanísticamente hablando: son las personas.

La plaza de San Juan a la salida de misa en 1902. / Fotos antiguas de Cáceres
La fotografía está tomada un 4 de mayo de 1902, a la salida de la misa de las 12. En ella podemos contemplar cómo era Cáceres hace 124 años más allá de las edificaciones. La iglesia sigue prácticamente igual, pero la vestimenta de la población ha cambiado drásticamente.
Boinas, vestidos, bastones, sombreros, extravagantes bigotes... la imagen tiene de todo. Y muestra, al igual que todas las imágenes anteriores, un Cáceres que ya no existe pero que, por suerte, queda en el recuerdo.
"¡Que viene el Nano!"
Y acabamos recordando a una figura también querida por los cacereños: el Nano. Mariano Amaral Pérez (1932-2011) fue durante décadas uno de los personajes más populares de la ciudad. Con su estandarte, imágenes religiosas, pequeñas flores y un altar que llevaba consigo, recorría las calles y plazas de Cáceres mientras pronunciaba sus particulares sermones, seguidos con especial atención por los niños.
Su devoción tenía un nombre propio: la Virgen de la Montaña. El Nano recorría buena parte de la ciudad con sus particulares procesiones, deteniéndose para hablar con quienes se acercaban a escucharle y repitiendo sus cantos y mensajes religiosos. Entre los más pequeños se hizo habitual el grito de "¡Que viene el Nano!", tras el que una pandilla de niños acudía a su encuentro para acompañarlo durante un tramo de su recorrido.

Mariano Amaral Pérez, el Nano. / Fotos antiguas de Cáceres
Con el paso de los años, aquella imagen se convirtió en parte del paisaje cotidiano de la ciudad. Era un personaje humilde, ingenuo y querido, al que muchos vecinos ayudaban con algunas monedas y que también protagonizó sus propias leyendas populares. Una de ellas dio origen al conocido dicho cacereño "mañana llueve, pues ha salido el Nano", reflejo de hasta qué punto Mariano Amaral había quedado ligado a la memoria colectiva de la ciudad.
El Nano murió en abril de 2011, a los 79 años, dejando atrás una de esas figuras que forman parte de la historia más humana de Cáceres. Su nombre quedó asociado a una época en la que las calles de la ciudad estaban pobladas de personajes singulares que, con sus costumbres y peculiaridades, terminaron convirtiéndose en parte de la identidad de sus vecinos.
Recordándole acaba este (pequeño) recorrido por un Cáceres que ya no existe. No quiere decir que aquella ciudad fuera mejor que la de hoy, pero sí que merece la pena detenerse de vez en cuando para recordar cómo era, quiénes la habitaban y qué lugares y costumbres forman parte de la memoria de sus vecinos.
Porque conocer ese pasado también es una forma de entender el Cáceres que tenemos hoy.
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