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El blog del cronista

El pueblo de Cáceres que esconde una villa romana, una torre única y naturaleza salvaje

La villa extremeña destaca por su patrimonio romano, con una villa rústica de más de 1.000 metros cuadrados y la 'Petra Notata'

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Francesc Gómez Núñez

Francesc Gómez Núñez

Aceituna

Visitando el Valle de Alagón y en el corazón de la comarca, encontré Aceituna una villa con un encanto muy especial, un pintoresco municipio rodeado de arroyos, dehesas infinitas de robles y un patrimonio histórico que te va a sorprender desde el primer instante. Si estás planeando tu próxima escapada de turismo rural por Extremadura, toma nota de todo lo que Aceituna y sus alrededores tienen preparado para ti.

De la Roma Imperial al siglo XIII, un viaje en el tiempo

Aunque a primera vista Aceituna destaca por su paz y su paisaje apacible, su subsuelo guarda historias milenarias. Sabemos que estas tierras estuvieron habitadas desde la Prehistoria gracias al hallazgo casual de hachas de piedra pulimentada (conocidas en la tradición popular como "piedras del rayo"), puntas de flecha cuarcíticas y molinos de mano recuperados durante las labores del campo. Pero fue durante el periodo romano cuando la zona experimentó un desarrollo de singular relevancia.

En su término municipal se ubica el yacimiento de "Los Monesterios", una impresionante villa rustica romana de más de 1.000 metros cuadrados de superficie que albergaba estancias señoriales con ábsides circulares. La riqueza arqueológica local nos regala joyas de valor incalculable, como un ara votiva dedicada por un ciudadano hispanorromano a la diosa indígena Bellona o la famosa "Petra Notata". Esta última es una valiosa inscripción judicial grabada sobre roca bajo el mandato del emperador Vespasiano para arbitrar deslindes territoriales y derechos de paso entre las comunidades vecinas de la zona. Tras la Reconquista, el pueblo fue fundado formalmente en el siglo XIII dentro del Señorío de Galisteo, independizándose en el siglo XIX para constituir el acogedor municipio que conocemos hoy en día.

La Torre Exenta y los retablos barrocos

Caminar por las calles tranquilas de Aceituna es descubrir detalles arquitectónicos singulares. El gran icono monumental de la localidad es la Iglesia Parroquial de Santa Marina V. y M., levantada en el siglo XVI con fuertes muros de mampostería y contrafuertes de granito.

Lo primero que llamará tu atención antes de cruzar sus puertas es su torre campanario exenta: en lugar de estar unida al cuerpo principal de la nave, la torre se alza de forma totalmente independiente a pocos metros, combinando un cuerpo inferior de sillería con una parte superior de ladrillo encalado. Se trata de una rareza arquitectónica de enorme valor y muy poco habitual en la arquitectura sacra regional.

Una vez en el interior del templo, el gran tesoro artístico es su imponente retablo mayor de estilo barroco, erigido en el siglo XVII. Con sus espectaculares 25 metros de altura tallados en madera dorada, se estructura en tres cuerpos y siete calles que albergan esculturas de los doce apóstoles y magníficas pinturas sobre tabla.

Completan la visita la Ermita del Cristo de las Angustias y la Ermita de la Divina Pastora, ubicada en plena dehesa. Además, en el parque cívico del pueblo no te puedes perder la icónica Escultura Homenaje a los Tamborileros, un emotivo monumento que rinde tributo a los intérpretes de gaita y tamboril, figuras esenciales del folclore extremeño.

Dehesa, naturaleza viva y el lince ibérico

Si te apasiona el ecoturismo, la fotografía de naturaleza o el senderismo, Aceituna es un enclave privilegiado. El pulmón ecológico de la localidad es su dehesa municipal, un majestuoso espacio natural de 775 hectáreas poblado predominantemente por bosques de roble melojo y repoblaciones de alcornoque.

Este agrosistema no solo sostiene la ganadería tradicional de vacuno y ovino, sino que ostenta un valor biogeográfico excepcional. Parte de su término municipal está integrado en la Red Natura 2000 como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) debido a la presencia constatada del lince ibérico. Los aficionados a la ornitología y al birdwatching podrán divisar cigüeñas blancas y la reproducción de la amenazada cigüeña negra. Si te atrae la pesca, sus charcas e infraestructuras hídricas albergan poblaciones sostenibles de tenca, trucha y carpa. Para entender mejor este equilibrio natural, es muy recomendable visitar el Centro de Interpretación 'El Robledal'.

El Ritmo del Tamboril y la "Tira de Bandera" Unas Fiestas Llenas de Emoción

Aceituna cobra una especial animación durante sus festividades locales, donde las costumbres ancestrales siguen muy vivas. En enero se celebran las fiestas patronales de San Sebastián (20 y 21 de enero), donde la música del tamboril, las procesiones y el vistoso ritual folclórico de la "tira de bandera" llenan de color el pueblo junto a verbenas nocturnas y charangas.

El 18 de julio tienen lugar las Fiestas Mayores de Santa Marina, un evento que combina la misa solemne y la tradición de la bandera con torneos deportivos de fútbol sala, vóley playa, carreras ciclistas, concursos de pesca y la divertida fiesta de la espuma para los más pequeños. Siete días después del Domingo de Resurrección, los vecinos se concentran en la dehesa para celebrar la Romería en la ermita del paraje de El Marueguero. Tampoco faltan a la cita festividades como San Antonio el 13 de junio o El Ofertorio en el mes de septiembre.

Gastronomía auténtica: sabores tradicionales de la huerta y la matanza

La mesa en Aceituna es un reflejo fiel de la gastronomía cacereña más genuina: sabrosa, de raíces rurales y condicionada por los productos de temporada. En época invernal y de matanza destacan embutidos autóctonos como las morcillas de quico y las liendrillas. Durante los meses cálidos del verano, el recetario local se refresca con platos imprescindibles como el clásico gazpacho extremeño y el zorongollo, una deliciosa ensalada de pimientos rojos asados, tomate, ajo y aceite de oliva virgen extra.

Para los amantes del dulce, la repostería tradicional incluye buñuelos de miel y de azúcar, roscas fritas y flores artesanas. Además, durante la romería anual se reparten las típicas "rosas" de azúcar, una delicia crujiente que deleita a grandes y chicos.

Consejo de viajero: dónde dormir y entorno único

Gracias a su estratégica ubicación geográfica, Aceituna es una base de operaciones perfecta para explorar el norte de Cáceres. A pocos minutos en coche se encuentran tesoros como la monumental ciudad de Plasencia, la majestuosa villa abandonada de Granadilla, el yacimiento romano de Cáparra o las comarcas del Valle del Jerte, Las Hurdes y la Sierra de Gata.

Aunque Aceituna mantiene una atmósfera tranquila y predominantemente residencial, la zona cuenta con una variada red de alojamientos rurales de excelente calidad en los municipios colindantes a menos de 10 o 15 minutos. Puedes reservar tu estancia en acogedoras casas rurales en Valdeobispo (como La Presa o El Nido del Cuco), Santibáñez el Bajo (La Moraquintana), Montehermoso o Ahigal.

No te lo pienses más, prepara tu escapada!!, su patrimonio romano, su arquitectura única, la naturaleza virgen y la auténtica gastronomía de pueblo te aguardan en Aceituna para ofrecerte un fin de semana inolvidable en Extremadura.

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