Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Hostelería

Un bar de Malpartida de Cáceres denuncia los efectos en su negocio por las obras: "Va camino de un año"

El alcalde, Alfredo Aguilera, admite que los trabajos de la Plaza Mayor "se han dilatado mucho más de lo esperado" y confía en que puedan estar terminados en dos o tres meses, probablemente antes de Navidad

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Catorce años abriendo todos los días del año. Desde las siete de la mañana, e incluso antes cuando había trabajadores que madrugaban para acudir a una obra, hasta el cierre. Esa era la rutina del establecimiento que regenta Andrés Rodríguez en la Plaza Mayor de Malpartida de Cáceres hasta que las obras cambiaron por completo el día a día del negocio.

"La situación es complicada", ha señalado el hostelero a El Periódico Extremadura. Rodríguez explica que nunca puso inconvenientes a una actuación que considera necesaria para mejorar el municipio. "Todo lo que sea mejora, sin ningún problema", afirma. Su malestar no está en la finalidad de los trabajos, insiste, sino en su duración y en las consecuencias que están teniendo para el establecimiento.

Según su relato, la obra comenzó en octubre y desde los primeros momentos se restringió la calle en la que se encuentra el negocio. Rodríguez sostiene que inicialmente esperaba que los trabajos estuvieran terminados en febrero, pero el calendario se fue alargando hasta llegar al verano y encarar ahora un nuevo curso sin que la intervención haya concluido.

"Vamos a hacer casi un año. Yo sigo con el mismo problema", lamenta. El bar, explica, ya no puede mantener su actividad habitual durante el día y únicamente abre durante algunas horas de la tarde y la noche, cuando las circunstancias de los trabajos se lo permiten.

Máquinas, polvo y ruido junto al establecimiento

El principal problema, según explica el hostelero, es la proximidad de la maquinaria. El acceso al establecimiento queda limitado prácticamente a la acera y, mientras se trabaja en la calle, Rodríguez asegura que resulta muy complicado atender al público con normalidad.

A las dificultades para llegar se suman el ruido y el polvo que generan los trabajos. El empresario plantea también una cuestión de seguridad. "Salta un chinato o algo e imagínate si le da a un cliente", señala para justificar por qué no considera posible mantener el funcionamiento habitual del establecimiento mientras las máquinas están operando junto a él.

La empresa dispone de otro local en la entrada de Malpartida de Cáceres y parte de la actividad se ha desplazado allí durante estos meses. Rodríguez cifra en ocho los trabajadores directos vinculados a sus establecimientos, sin contar el personal extra, y asegura que esa segunda ubicación les ha permitido continuar trabajando pese a las limitaciones existentes en la Plaza Mayor.

El problema económico, añade, no desaparece aunque el bar tenga que permanecer cerrado durante buena parte de la jornada. El hostelero asegura que sigue afrontando íntegramente gastos como el alquiler y los mínimos correspondientes al suministro de electricidad y agua.

Una terraza provisional y el precedente de la Patatera

El Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres facilitó al negocio un pequeño espacio de terraza en la propia Plaza Mayor como alternativa mientras duran los trabajos. Rodríguez agradece esa posibilidad, aunque señala que la solución tiene limitaciones, especialmente cuando el espacio público tiene que quedar libre para la celebración de actividades.

"Cada vez que hay un evento en la Plaza Mayor tengo que quitar las mesas", explica. Para el empresario, uno de los puntos que más malestar le ha generado se produjo durante agosto, cuando, según sostiene, los trabajos estuvieron parados pero las vallas permanecieron colocadas.

Rodríguez compara esta situación con lo ocurrido durante la Patatera. Para facilitar la celebración de la fiesta, recuerda, se paralizó la obra, se retiraron las vallas y se extendió arena para permitir el uso del espacio. Su reclamación es que durante agosto, al no desarrollarse actividad en la obra según su versión, se hubiera aplicado una solución semejante que permitiese trabajar con mayor normalidad a los negocios.

"Ahí es donde viene un poquito mi malestar", afirma. El hostelero insiste en que no pide que se abandone una actuación necesaria, sino que se tenga en cuenta a quienes continúan pagando sus gastos, mantienen puestos de trabajo y dependen de la actividad diaria para sostener sus negocios.

El alcalde admite que el plazo se ha alargado

El alcalde de Malpartida de Cáceres, Alfredo Aguilera Alcántara, reconoce el problema y admite que la ejecución de la obra no ha avanzado conforme a las previsiones iniciales. "Se han dilatado mucho más de lo esperado", ha afirmado a este periódico.

Aguilera explica que esta fase comenzó en octubre y que el plazo que se manejaba era de aproximadamente seis meses. Sin embargo, la actuación se encontró con dificultades durante su ejecución que han obligado a ralentizar los trabajos.

El motivo principal, según el alcalde, está bajo tierra. Los estudios y la excavación revelaron la existencia de bolos y una cantidad de granito superior a la prevista, una circunstancia que ha complicado la intervención y prolongado los tiempos inicialmente calculados.

El regidor asegura comprender las consecuencias que este retraso está teniendo para los establecimientos del entorno. "Entendemos las quejas de los hosteleros", ha señalado Aguilera.

Una obra que empezó hace 18 años

Los trabajos actuales corresponden a la finalización del colector general de Malpartida de Cáceres, una infraestructura cuya ejecución, según explica el alcalde, comenzó hace alrededor de 18 años y se ha ido desarrollando mediante diferentes fases.

Las primeras actuaciones se ejecutaron en la zona del campo de fútbol y el trazado ha avanzado paulatinamente hasta llegar al corazón de la localidad. La fase que ahora se desarrolla en la Plaza Mayor pretende cerrar precisamente ese largo proceso.

El Ayuntamiento confía en que para completar los trabajos queden todavía entre dos y tres meses. Si se cumplen las previsiones que maneja ahora el alcalde, la intervención podría estar acabada para Navidad.

Hasta entonces, los negocios de la Plaza Mayor tendrán que convivir con las obras. Para Rodríguez, después de meses de limitaciones, la principal petición es que se agilice todo lo posible la recta final y que, cuando se produzcan nuevas paralizaciones, se estudien soluciones que permitan mantener la actividad. "Somos trabajadores", resume. "Pagamos, intentamos tirar para adelante y dar trabajo".

Tracking Pixel Contents