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Conexión ibérica

Una autovía entre Cáceres y Portugal ahorraría 100 y 150 euros por camión y viaje

Francisco Martín, portavoz de la Alianza Territorial Europea, reclama antes de la reunión de Lisboa compromisos concretos de la Junta de Extremadura y del Gobierno de Portugal para arrancar los dos primeros tramos y desbloquear también los puentes del Erjas y Cedillo. Reclama acabar los 72 kilómetros que faltan en 2029

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La Alianza Territorial Europea (ATE) ha elevado el tono en la víspera de la reunión prevista este miércoles en Lisboa entre representantes de la Junta de Extremadura y el ministro portugués de Infraestructuras. El mensaje llega de la mano de su portavoz, Francisco Martín, que ha trasladado "expectativas razonables" ante un encuentro que considera clave para que la conexión por autovía entre el norte de Cáceres y Castelo Branco deje de ser una reivindicación recurrente y empiece a traducirse en decisiones concretas.

"Reunión importante en Lisboa. Expectativas razonables en la Alianza Ibérica", ha afirmado Martín en el audio remitido a los medios. A partir de ahí, la plataforma reclama que la cita sirva para fijar compromisos "efectivos" de la Junta de Extremadura y del Gobierno de Portugal con el inicio de las obras de la Autovía de la Esperanza entre Moraleja y Castelo Branco en sus dos primeros tramos.

La organización sitúa esta infraestructura como una pieza estratégica para el norte extremeño y para la conexión transfronteriza con la Beira Baixa y el Alto Alentejo. En ese marco, Francisco Martín insiste en que "la provincia de Cáceres, la Beira Baixa y el Alto Alentejo no pueden ser una isla", una expresión con la que resume la sensación de aislamiento que, a su juicio, arrastran estos territorios por la falta de conexiones viarias de alta capacidad.

Qué pide la ATE

La petición principal de la alianza pasa por que la reunión de Lisboa no se quede en una foto política. La plataforma reclama el comienzo de las obras en los dos primeros tramos pendientes: desde la EX-A1, entre Moraleja y Cilleros, y desde Alcains, en Castelo Branco, hasta la zona de Idanha-a-Nova.

Junto a eso, ATE pide una reunión tripartita inmediata entre el Gobierno de España, el Gobierno de Portugal y la Junta de Extremadura para fijar un calendario común que permita culminar toda la infraestructura en 2029, antes del Mundial de Fútbol de 2030. La organización sostiene que ese horizonte temporal es razonable si existe voluntad política y si las administraciones implicadas actúan de forma coordinada.

Los 22 kilómetros y el puente de la autovía Cáceres-Portugal costarán 130 millones de euros

T. G.

La nota difundida por la alianza añade además otras dos reclamaciones ligadas al mismo eje de comunicación transfronteriza. Por un lado, solicita desbloquear la firma del acuerdo del Puente Internacional sobre el río Erjas. Por otro, reclama el desbloqueo inmediato y el inicio de las obras del Puente Internacional de Cedillo, otra actuación que considera prioritaria para reforzar la conectividad entre ambos lados de la raya.

Los 72 kilómetros que faltan

La clave de la reivindicación está en los 72 kilómetros que, según ATE, siguen pendientes para cerrar el corredor entre la EX-A1 a la altura de Moraleja y la conexión con la IC31 y la A23 portuguesa en el entorno de Castelo Branco. La plataforma sostiene que ese tramo es el que impide completar una comunicación por autovía entre Madrid y Lisboa por el norte de Extremadura.

Según expone la propia alianza, el 88% del trayecto total entre ambas capitales ya estaría resuelto por autovía sin peajes y solo quedaría ese 12% final. De ahí que Francisco Martín reclame "altura de miras, ambición y cooperación" a las tres administraciones implicadas. En su planteamiento, se trata de una infraestructura con impacto más allá del tráfico rodado, ya que abriría, según defiende, un nuevo corredor Madrid-Lisboa de carácter industrial, logístico y turístico.

ATE vincula además esa terminación con ventajas económicas directas para el tejido productivo de la provincia de Cáceres. En su nota asegura que completar esos 72 kilómetros incrementaría el comercio con Portugal y supondría un ahorro aproximado de entre 100 y 150 euros por camión y viaje. Son cálculos aportados por la propia plataforma, que los utiliza para reforzar la idea de que la obra no responde solo a un interés territorial, sino también a criterios de competitividad empresarial.

Contra la despoblación y a favor del interior

La reivindicación incorpora también un discurso claramente ligado al equilibrio territorial. Para ATE, la mejora de la conexión entre el norte de Extremadura, la Beira Baixa y el Alto Alentejo debe servir para combatir la despoblación y para crear espacios logísticos, industriales y de empleo en el interior peninsular.

Ese es uno de los ejes sobre los que más ha insistido Francisco Martín. A su juicio, la falta de accesibilidad penaliza a comarcas del norte cacereño que siguen lejos de los grandes corredores de inversión y pierden oportunidades frente a los ejes costeros. De ahí que la alianza defienda que "ser menos no resta derechos" y que la cooperación entre territorios del interior debe traducirse en infraestructuras concretas.

La organización cita incluso el potencial turístico del proyecto. Según sus estimaciones, la finalización de la autovía acercaría las playas del centro de Portugal a unas dos horas y media del norte de Extremadura y las situaría a menos de cinco horas de Madrid. También permitiría, siempre según la alianza, impulsar productos turísticos ibéricos de carácter cultural, gastronómico y de naturaleza con salida desde los aeropuertos de Madrid, Lisboa y Oporto.

Una cita observada desde el norte de Cáceres

La reunión de este miércoles en Lisboa se sigue con expectación en el norte de la provincia de Cáceres, donde la prolongación de la EX-A1 hacia Portugal se ha convertido desde hace años en una de las grandes reivindicaciones institucionales, sociales y empresariales. La presión de ATE en la víspera refleja precisamente esa expectativa acumulada.

La plataforma recuerda que lleva casi dos años y medio reclamando encuentros de alto nivel y decisiones políticas que permitan pasar "de las grandes palabras a los hechos". En ese contexto, el encuentro de Lisboa aparece como una nueva oportunidad para comprobar si la conexión internacional por autovía entre Extremadura y Portugal entra de verdad en una fase ejecutiva o sigue atrapada en el terreno de las declaraciones.

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