Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Despedida histórica

Las cuatro últimas Carmelitas dejan Cáceres tras más de 135 años: Rafa Mateos las despide

El alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, se ha reunido este miércoles con las Carmelitas Vedruna antes de su marcha de la ciudad, tras más de 135 años de presencia. El Colegio Santa Cecilia continuará su actividad bajo Fundación Vedruna Educación

Rafa Mateos junto a la madre Gracia Gil, superiora provincial de las Hermanas Carmelitas de la Caridad de la Provincia Vedruna de Europa, y la madre Inmaculada Eibe, miembro del Equipo Provincial, en alcaldía.

Rafa Mateos junto a la madre Gracia Gil, superiora provincial de las Hermanas Carmelitas de la Caridad de la Provincia Vedruna de Europa, y la madre Inmaculada Eibe, miembro del Equipo Provincial, en alcaldía. / Cedida a El Periódico

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Más de 135 años de historia caben difícilmente en una despedida. El alcalde de Cáceres, Rafa Mateos, se ha reunido este miércoles con las Carmelitas Vedruna coincidiendo con la salida de la comunidad religiosa de una ciudad a la que llegó a finales del siglo XIX y en la que su nombre ha quedado ligado, sobre todo, a la educación.

Mateos ha aprovechado el encuentro para reconocer públicamente esa trayectoria. "Me gustaría, como alcalde de Cáceres, agradecer la labor que ha llevado a cabo en nuestra ciudad la congregación de las Carmelitas durante más de 135 años", ha señalado.

El regidor ha puesto el acento en una huella difícil de medir únicamente en años. "Han sido muchas las generaciones de cacereños y cacereñas que han pasado por sus aulas y a quienes han formado en principios y valores", ha afirmado.

"Por lo tanto, vaya desde aquí nuestro reconocimiento, nuestro cariño y nuestro aprecio", ha añadido Mateos en su despedida a las religiosas.

La marcha se produce después de que se haya conocido que las cuatro religiosas que permanecían en Cáceres serán reubicadas en comunidades de la congregación en Valladolid y León. La propia comunidad reconocía esta semana que abandona la ciudad "con dolor" después de una vinculación que se ha prolongado durante más de un siglo.

El colegio no cierra

La despedida de las religiosas no significa, sin embargo, la desaparición del Colegio Santa Cecilia. Esa es precisamente la otra cuestión que ha destacado el alcalde tras su encuentro.

Mateos ha mostrado su satisfacción porque quede garantizada la continuidad del centro educativo. El colegio seguirá formando parte del proyecto Vedruna, bajo Fundación Vedruna Educación y con una presencia creciente del laicado en la gestión y continuidad de su carisma educativo. La propia Fundación mantiene actualmente al Santa Cecilia de Cáceres dentro de su red de centros.

La información difundida con motivo de la despedida de las religiosas apunta igualmente a que el proyecto educativo continuará mediante el Laicado Vedruna, de manera que la salida física de la comunidad no supone el final de la actividad docente ni del modelo educativo que ha caracterizado al colegio.

El centro de la calle San Pedro de Alcántara seguirá, por tanto, abierto. En marzo de este mismo año, la Junta de Extremadura cifraba en más de 660 alumnos el alumnado del Santa Cecilia, que imparte diferentes etapas educativas y forma parte desde hace décadas del paisaje escolar de la capital cacereña.

Las primeras clases se abrieron en 1890

La historia de las Carmelitas Vedruna en Cáceres se remonta oficialmente a 1890, aunque los primeros intentos de establecer un colegio habían comenzado algunos años antes.

La documentación histórica del propio centro recoge que ya en 1885 se planteó por primera vez la posibilidad de que las hermanas abrieran un colegio en la ciudad, una iniciativa que entonces no pudo salir adelante por falta de personal. Hubo un nuevo intento en 1887 y, finalmente, varias familias cacereñas impulsaron las gestiones necesarias para hacer posible la fundación.

Las primeras clases comenzaron el 3 de febrero de 1890. El colegio recibió el nombre de Santa Cecilia a petición del entonces obispo Luis Felipe Ortiz y Gutiérrez. En las cláusulas fundacionales, firmadas en abril de aquel mismo año, se establecía incluso la obligación de admitir gratuitamente a un mínimo de 40 alumnas, con la aspiración de llegar a 150 hijas de familias trabajadoras.

Desde entonces, la presencia de las Carmelitas fue creciendo hasta convertir al colegio en una institución reconocible para generaciones enteras de familias cacereñas.

Una despedida en pleno bicentenario

La marcha llega además en un año especialmente simbólico para la congregación. En 2026 se cumplen 200 años de la fundación de las Carmelitas de la Caridad Vedruna por Santa Joaquina de Vedruna en Vic, en 1826.

Extremadura acogió en marzo uno de los actos de este bicentenario en el Teatro Romano de Mérida bajo el lema "200 años educando desde el corazón". La Junta destacó entonces la trayectoria de los centros Vedruna extremeños y recordó expresamente que el Santa Cecilia abrió sus puertas en Cáceres en 1890.

La presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola Martín, también está ligada personalmente al colegio como antigua alumna. De hecho, en actos anteriores de la comunidad educativa ya había participado junto a alumnos y antiguos alumnos del centro cacereño.

La congregación, fundada en 1826, mantiene actualmente una red educativa que continúa su actividad mediante Fundación Vedruna Educación, cuya propuesta declara como objetivo conservar la identidad de las escuelas y garantizar su futuro más allá de la presencia directa de religiosas en cada uno de los centros.

Se van las religiosas, permanece Santa Cecilia

La despedida marca así una frontera clara en la historia reciente de Cáceres. Se marcha la comunidad que durante más de 135 años vivió y desarrolló su labor en la ciudad, pero no desaparece el colegio que ha sido su principal legado.

Para las cuatro últimas religiosas, el final tiene también una dimensión personal. Algunas de ellas pasaron por el Santa Cecilia como alumnas antes de formar parte de la congregación y han resumido estos días su salida con un agradecimiento dirigido a familias, antiguos estudiantes, profesores y a la ciudad que las acogió.

Para el Ayuntamiento, la despedida tiene igualmente un doble significado: reconocimiento a lo que termina y tranquilidad por aquello que continúa.

Eso es precisamente lo que ha querido destacar Rafa Mateos. Tras más de un siglo de aulas, generaciones de estudiantes y presencia religiosa en pleno centro de Cáceres, las Carmelitas se marchan. El Colegio Santa Cecilia, en cambio, seguirá abriendo sus puertas.

Tracking Pixel Contents