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Bienestar infantil

Vuelta al cole sin presión: Laura Morales, psicóloga en Cáceres, explica cómo ayudar a los niños

La especialista destaca la importancia de recuperar las rutinas de forma progresiva, escuchar a los menores y evitar convertir el regreso a las aulas en una fuente de ansiedad

Vídeo | Laura Morales, psicóloga en Cáceres

E.V.V

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Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Septiembre marca el regreso a la rutina después de las vacaciones de verano, un periodo de adaptación que puede resultar especialmente difícil para los más pequeños. La vuelta al colegio supone recuperar horarios, retomar las responsabilidades diarias y adaptarse de nuevo a las rutinas de sueño, alimentación y estudio, además de afrontar, en algunos casos, cambios de centro, de etapa o de entorno.

Para conocer cómo afrontar este proceso de la manera más saludable posible y facilitar la adaptación de los niños al entorno escolar, hablamos con Laura Morales, psicóloga en Cáceres y especialista en población infantojuvenil y adulta, con una amplia trayectoria profesional. La experta ofrece algunas claves para afrontar la vuelta a la rutina sin añadir presión ni expectativas innecesarias, y para acompañar a los menores durante las primeras semanas del nuevo curso escolar.

Niños y niñas de vuelta al colegio tras las vacaciones de verano.

Niños y niñas de vuelta al colegio tras las vacaciones de verano. / El Periódico

Un nuevo comienzo que no todos viven de la misma manera

"Es un mes marcado por muchos cambios. Venimos de las vacaciones, de desconectar, de modificar nuestras rutinas y de disfrutar de un ritmo más relajado. Por eso, la llegada de septiembre puede vivirse de maneras muy diferentes. Para muchas personas supone una oportunidad para empezar de nuevo, retomar proyectos y afrontar el nuevo curso con ilusión y motivación, pero no siempre es así, y esto ocurre tanto en adultos como en niños. En el caso de los más pequeños, encontramos situaciones muy diversas. Hay niños que esperan con mucha ilusión la llegada de septiembre y la vuelta al colegio. Para algunos, el verano puede hacerse demasiado largo, pueden llegar a aburrirse y echar de menos un nivel de actividad mayor, así como el contacto y la interacción con sus compañeros. Sin embargo, para otros niños la vuelta al colegio supone un proceso mucho más complicado. Pueden mostrarse más nerviosos, tener dificultades para recuperar los horarios habituales, madrugar de nuevo o retomar las obligaciones escolares y los deberes. En algunos casos, esta adaptación puede generar incluso ansiedad y hacer que los primeros días o semanas del curso se vivan con cierto malestar. Por eso, creo que es importante entender que cada niño afronta la vuelta al colegio de una manera diferente. No todos necesitan el mismo tiempo ni responden de la misma forma ante los cambios, y como adultos debemos acompañarlos y respetar ese proceso de adaptación", explica Morales.

Expectativas y presión dificultan la vuelta a la rutina

Por otro lado, la experta señala que, en el caso de los adultos, uno de los principales obstáculos en la vuelta a la rutina son las expectativas que se generan en torno al mes de septiembre. Según explica, existe una tendencia a afrontar este periodo con objetivos muy elevados y con la idea de que hay que retomar todas las responsabilidades y proyectos de forma inmediata, cuando la realidad puede ser muy diferente. Morales recuerda que septiembre es un mes de cambios y altibajos, por lo que es importante asumir que no siempre será posible llegar a todo y que eso no debe generar frustración. En este sentido, considera fundamental trabajar unas expectativas más realistas y ajustadas a las circunstancias de cada persona, ya que esto permite afrontar la vuelta a la rutina de una manera más progresiva y reducir la sensación de presión y frustración.

En el caso de los niños, la psicóloga advierte de que el cambio puede resultar especialmente brusco. La vuelta al colegio implica recuperar de forma repentina unas rutinas y unas obligaciones que pueden venir acompañadas de presión, autoexigencia y dificultades para adaptarse al entorno escolar. A ello pueden sumarse cuestiones como no sentirse completamente integrados en clase, las exigencias académicas o la necesidad de volver a relacionarse con compañeros y profesores, factores que pueden hacer que el proceso de adaptación sea más complejo para algunos menores.

Acompañar sin presionar

Por último, Morales ofrece una serie de recomendaciones para que las familias puedan acompañar a los niños durante este proceso de adaptación. Entre ellas, destaca la importancia de mantener unas expectativas realistas y proporcionar a los menores un entorno de seguridad y confianza, evitando añadir presión ante los nervios o el malestar que puedan experimentar durante los primeros días. La experta recuerda que cierto grado de inquietud ante la vuelta al colegio es normal, aunque aconseja prestar especial atención si este malestar se mantiene durante un periodo prolongado o interfiere de forma significativa en el día a día del niño.

Asimismo, considera conveniente preparar la vuelta a la rutina de manera progresiva, adelantando los cambios de horarios y recuperando poco a poco los hábitos de sueño y las rutinas habituales antes del inicio del curso, para evitar que el cambio resulte demasiado brusco. También recomienda hacer partícipes a los niños de los preparativos de la vuelta al colegio, acompañándolos en acciones como la compra del material escolar y otros aspectos relacionados con el nuevo curso. De esta manera, el regreso a las aulas puede convertirse en un proceso compartido y más llevadero para toda la familia.

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