Pocos privilegiados son los que pueden celebrar su 103 cumpleaños como ha hecho Isabel González Periáñez. Y además con bastante buen estado de salud y una autonomía y movilidad que muchos quisieran con menos años. Por eso ayer no faltaban motivos para la fiesta en la residencia de mayores el Conquistador de Trujillo, donde Isabel vive desde hace 8 meses, cuando su grado de dependencia hizo que los familiares no pudieran ya atenderla todo lo bien que quisieran. Pero ninguno ha faltado a la celebración, por lo que sus hijas y nietos pasaron con ella la mañana, compartiendo risas, fotografías y degustando una tarta coronada por una vela con el número 103 que sopló sin problema.

También recibió un ramo de flores, que nada más ver rechazó diciendo: «Las flores para los muertos, que yo todavía estoy viva», lo que provocó las risas de los presentes. Y es que esta vecina del municipio cacereño de Talaván es muy querida entre los residentes y el personal que la atiende «ya que resulta muy entrañable», aseguró la directora del centro, Lucía Ávila. No en vano, es la persona de mayor edad, seguida por otra mujer de 101 años, por lo que es considerada la abuela de toda la residencia.

Según Ávila, la homenajeada tiene una buena relación con los compañeros y le gusta estar al aire libre.

El centro cuenta con 86 plazas de las cuales están ocupadas 64 con personas con dependencia de toda la región.