Los negocios dan vida a un pueblo, pero la España Vaciada también hizo estragos en la economía de nuestros pequeños municipios que un día vivieron con esplendor la presencia de tiendas y bares. Ocurrió en Zorita. Entre ese listado de desaparecidos estaban Los Savinos, que se dedicaban a la construcción; Colosía, que era una tienda de tejidos que regentaba Juan Pérez de Colosía. Enfrente estaba una tienda de comestibles que llevaba Pedro Jiménez, aunque todos lo conocían como ‘el Guerra’. Ahora, a veces vienen de Cáceres a vender joyas. En la calle Toledo estaba la perfumería de Fuentes. 

Ferretería de Aquilino, en la plaza. ALBERTO MANZANO

La localidad llegó a tener más de 60 bares, empresas de construcción y una fábrica de muebles

Bar El Corralino. ALBERTO MANZANO

Famosa es la casa de Arturo, en la calle Carnicería, que todavía se conserva. Él se dedicaba a las prendas de punto y de lana y era muy conocido por sus chalecos. En la plaza aún se conserva lo que fue la Ferretería de Aquilino, con Pedro Jiménez, el fontanero, y destacaba también la imprenta de Cayetano.

Imprenta de Cayetano. ALBERTO MANZANO

Muy cerca de allí están los Rafaeles, que fundó Rafael Aguilar (uno de sus hijos es Pedro Aguilar); era el único del pueblo que se llamaba Rafael y se dedicaba a la venta de ropa. Ahora el negocio lo lleva otro de sus hijos, también llamado Rafael, y dispensa prensa, entre otros productos; llegaron a tener videoclub. Estuvo igualmente la Zapatería de Martín Gómez, de cuyo escaparate no queda rastro.

Los Rafaeles. ALBERTO MANZANO

Zorita fue un pueblo donde hubo más de 60 bares como El Corralino, o una fábrica de muebles, o Pañero que era de tejidos. Los Gómez montaron su tienda de comestibles, también estuvo la Zapatería Moreno... Solo en la calle Tujillo, arteria principal del pueblo, hubo siete tiendas. Ahora sus fachadas son testigo del pasado

Fábrica de muebles. ALBERTO MANZANO