PELAYO GIL FLORES RELATA LOS SECRETOS DE SU ÉXITO

El ‘templo’ de Montánchez

El Bar Pitogordo, en la Plaza España, es la gran referencia gastronómica del municipio cacereño. Famoso por el buen jamón, su dueño cuenta los 50 años de trayectoria

Pelayo Gil Flores posa en el tradicional establecimiento de Montánchez.

Pelayo Gil Flores posa en el tradicional establecimiento de Montánchez. / ALBERTO MANZANO

El bar-mesón Pitogordo lleva años ofreciendo el mejor producto a sus clientes, en concreto 50 años. José Gil y Encarnación Flores abrieron este afamado establecimiento ubicado en el número 5 de la Plaza España de Montánchez. Se trata de uno de los negocios de restauración más populares del pueblo. Sus mesas están siempre repletas de extraordinarios pinchos como la prueba de cerdo, el magro, las costillas de cerdo o la tortilla de patatas, además de una gran variedad de raciones. Sin olvidar, claro está, sus ya reconocidos como platos estrellas que son el jamón y los embutidos.

50 años después, ahora con Pelayo Gil Flores como responsable del local, la intención sigue siendo la misma; no perder ese arraigo con los vecinos, viajeros y con lo que Montánchez representa gastronómicamente hablando. En este éxito ha tenido mucho que ver el legado que le han dejado sus padres. Por su cocina, su alegría y su atención al cliente. Pero, ¿por qué Pitogordo? «Imagínese usted por qué se llama Pitogordo, fue un mote que le pusieron a mí abuelo», cuenta entre risas a El Periódico. 

Montánchez.

Montánchez. / ALBERTO MANZANO

El local está repleto de carteles y fotografías taurinas. Pelayo explica que son retratos de la gente que corrían los toros en la plaza de la localidad al estilo tradicional, sin capote, ni muleta. «Aquí hay muchísima afición», indica el hostelero mientras atiende con amabilidad al público. Decía Unamuno que lo malo de las corridas de toros es el tiempo que pierden los españoles hablando de ellas. Lo pierden o lo ganan: la lengua habla de lo que el corazón rebosa. Para un aficionado, sería una tortura no comentar, antes de la corrida o de los encierros, sus ilusiones, ni, después de ella, lo que le ha emocionado. Hacerlo tomando una cerveza o un buen vino forma parte de la cultura de este mesón. En esas tertulias abundan, por supuesto, las anécdotas y los buenos ratos con los amigos.

"El local está repleto de carteles y fotos taurinas de cuando se corrían los toros en la plaza del pueblo"

Pelayo Gil Flores

— Hostelero

Del mismo modo, el negocio dispone de casa rural, ya que el municipio se encuentra muy bien situado entre Cáceres y Mérida (cerca de Trujillo y Guadalupe). «Antes de la pandemia del covid-19 venía bastante gente del País Vasco, Cataluña, Madrid, Valencia y Andalucía», señala Pelayo.

El negocio dispone de casa rural, ya que la localidad cacereña se encuentra situada de forma estratégica

Y para terminar no duda en confesar: «Soy del Real Madrid porque es el que más copas vende y de sentimiento también». A los pies de la plaza, en Pitogordo se cumplen todas las medidas sanitarias. De la cocina sale un plato de jamón. El respeto con el que tratan la comida, la sencillez convertida en un valor reseñable hacen de este lugar el templo de Montánchez.