¿Cómo se les llama a las corridas de toros con caballo? ¿Cuáles son las mejores tapas en España? Preguntas como estas, y otras incluso más insólitas realizadas por alumnos de entre 18 y 40 años sorprenden a menudo a Daniel Sanguino. El joven extremeño es profesor universitario de Lengua y Cultura Española, actualmente trabaja en Estados Unidos, este curso lo ha ejercido en la Southeast Missouri State University. Aunque en septiembre cambiará de destino y lo hará en la prestigiosa Universidad Estatal de Pensilvania, que dispone de casi 100.000 alumnos matriculados y su campus principal se encuentra ubicado en la localidad de State College, una pequeña y bonita ciudad en el centro del estado. 

«Me proporciona una gran satisfacción contribuir a dignificar el castellano en Estados Unidos y demostrar a los estudiantes que es un idioma enormemente útil y clave», explica con orgullo Sanguino, natural de Malpartida de Cáceres. Igualmente imparte el castellano en el campo de la medicina para futuros médicos y enfermeros.

Desde su pueblo, donde pasa unos días de descanso, dice con humildad que «ha estado colaborando de manera altruista como intérprete en el centro de autismo del municipio americano, y ayudaba a las familias hispanas que tenían hijos con TEA cuando acudían al hospital».

Indica que algunos de los alumnos son bilingües, «pero muchos ya nacieron en Estados Unidos y dominan mejor el inglés que el español, por lo que en diferentes cuestiones es necesario utilizar el primer idioma para que entiendan bien las clases. Las sesiones consisten en charlas con bastante interacción para que se familiaricen con el mismo, luego tocamos cosas más avanzadas como la gramática. Intento -apunta el docente- hacer experimentos llamativos para que los chavales se diviertan y se interesen», manifiesta desde la bella plaza de los paraguas de su pueblo.

¿Cómo afecta la edad a la capacidad de aprender un idioma? «La mejor manera de explicarlo es usando la parábola de los cuatro trenes -espeta recordando la situación del ferrocarril en la región-. De cero a cinco años, es el AVE; si vas a la estación con tu hijo, puede coger el AVE y asimilar el inglés o el español muy fácilmente. De 6 a 12, es como el Talgo, que también es un tren muy bonito. A esas edades, el niño aún dispone de una gran ventaja y puede aprender con cierta facilidad. Pero de los 13 a los 22 o 23, el tren se convierte en una locomotora antigua del siglo XIX». Eso sí, resalta que con un buen docente y con dedicación todo se puede conseguir. «El mejor profesor de mi vida me enseñó que hay pocas cosas comparables con la emoción intelectual de ver cómo aprende un alumno».

Daniel Sanguino disfruta un montón el momento en que sus pupilos se agrandan y aprenden. «Es un fenómeno real, no una ilusión poética cuando su mente se enriquece gracias a tu esfuerzo y dedicación. Es indescriptible».

Tácticas

Una de las actividades que lleva a cabo con los alumnos de Medicina y de Enfermería es que mantengan conversaciones con familias hispanas que les cuesta pagar el seguro médico. El docente de la misma forma utiliza algunas de sus charlas para hacer un guiño a Cáceres y a Los Barruecos. Lo realiza cuando los chavales preguntan por las mejores ciudades españolas para visitar o de los ricos alimentos de nuestra tierra.

Aunque lleva ya más de cuatros años en Estados Unidos, donde está perfectamente adaptado, a Daniel le sorprenden aún ciertos aspectos de la mentalidad del país. Es inevitable la morriña cuando estás lejos.