Falta apenas un mes para que la provincia cacereña y Extremadura recuperen dos de sus festejos más singulares, silenciados ambos por la pandemia de covid: Los Escobazos de Jarandilla de la Vera y La Encamisá de Torrejoncillo. Ambas, Fiestas de Interés Turístico por sus particularidades y su idiosincrasia tan ligada a la tierra.

Los Escobazos se celebrarán el 7 de diciembre, y «esperamos recuperar la tradición con normalidad, aunque puede que haya alguna restricción con la subida del estandarte para poder entrar en la iglesia», manifiesta el alcalde de Jarandilla de la Vera, Fermín Encabo. El concejal de Comunicación, Festejos e Infraestructuras, Pablo López, también apunta a esta línea: «no vemos viable la entrada a la iglesia porque se abarrota y no se cumplirían las medidas de seguridad» contra la pandemia.

Al respecto, el ayuntamiento está pendiente de la decisión del Obispado, para que sean solo los mayordomos los que accedan al templo a depositar el estandarte. Esto eliminaría una de las imágenes más entrañables del festejo: la recogida del estandarte en la puerta de la Iglesia de Santa María de la Torre, que data del siglo XII y XIII, que abarrotaba el templo. Por lo demás, las calles jarandillanas se transformarán de nuevo en un vibrante espectáculo de luz y fuego durante la noche.

Aglomeraciones

Si bien, en el consistorio son conscientes de que la propia fiesta supone aglomeraciones en algún punto, que se salvarían por el hecho de que «la gente ya va protegida contra el fuego. Y a los visitantes les rogamos hagan uso de mascarillas ignífugas para evitar percances». Es por esto que el ayuntamiento apela a la «responsabilidad individual», porque seguimos en pandemia, al tiempo que miran de reojo los datos de contagios. 

«Esperemos que no haya ningún repunte. Hemos sido prudentes y no hemos anunciado el regreso de Los Escobazos hasta ahora. Es una fiesta muy importante y diferente, y la gente tiene ganas; y eso nos da un poco de miedo».

Invitaciones

Por su parte, la fiesta de La Encamisá, también el 7 de diciembre, ya ha iniciado los preparativos y los mayordomos están enviando las invitaciones. Un festejo que, en anteriores ediciones, ha congregado a más de 200 jinetes, que portan farolas y a 150 escopeteros, que descargan más de 300 cartuchos de pólvora cada uno y se cuentan 45.000 salvas en honor a María Inmaculada. 

En anteriores ediciones Torrejoncillo recibió a más de 10.000 visitantes, en una localidad de apenas 3.400 habitantes. Esta fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional desde 1974, provoca que las calles de la localidad se engalanen para celebrar un festejo que se vive con una emoción indescriptible. Emoción que ahora se recupera tras un largo periodo de pandemia.