Guadalupe quiere seguir explotando su estampa idílica de cuento de navidad, gracias al gran despliegue de luces que realiza cada año, con el imponente monasterio como telón de fondo. Solo por este impresionante edificio merece la pena visitar Guadalupe, que es Patrimonio de la Humanidad. Una de esas construcciones que dejan entrever el rico pasado histórico y cultural de la región extremeña.

Pero si, además, insuflamos a sus muros centenarios un fulgor especial con destellos navideños, el atractivo está asegurado.

La Puebla volverá a encender su navidad el próximo 3 de diciembre, ante la atenta mirada de millones de personas, que ya han ubicado este municipio en su mapa particular de pueblos navideños por excelencia.

«Habrá nuevos motivos y más puntos de luz, aunque estamos teniendo algún problema con los suministros», explica el alcalde guadalupense, Felipe Sánchez Barba. La Puebla también es otra de las afectadas por la crisis de suministros que azota a Europa.

Sobre el alumbrado, el alcalde de Guadalupe detalla que durante los últimos años, desde que se ganara el concurso organizado por Ferrero Rocher, para la campaña «Luce tu pueblo», se ha ido ampliando a más calles gracias al apoyo del propio ayuntamiento, los vecinos y los empresarios. Con curiosidades como la del maestro artesano Manuel Torrejón que realizó una singular imagen de la Virgen de Guadalupe de luces.

Ese premio puso a Guadalupe en el mapa de los turistas navideños, antes de que llegara la pandemia. El galardón granjeó a la puebla una promoción sin igual, además de 50.000 bombillas, 2.100 metros de cortina de guirnalda y un árbol de 8 metros de altura cubierto por 960 metros de iluminación. Un delirio luminoso que ahora se atisba trémulo por el coste disparado de la factura de la luz.

A pesar de todo (la crisis de los suministros y la escalada del precio de la luz) el municipio no renuncia a su otro momento icónico del año. Ya que su navidad no puede eclipsar a una de las fiestas más importantes de la Puebla: la que se celebra en honor de la Virgen de Guadalupe, que tiene lugar cada 8 de septiembre. Entre sus tradiciones más arraigadas destaca la artesanía del cobre, una técnica ancestral cuyo origen tiene que ver con las labores de los monjes jerónimos del monasterio en la Edad Media.

Ese mismo monasterio que volverá a lucir en unos días un río de luces que anuncian la inminente llegada de la navidad. Actualmente, la iluminación cuenta con más de 100.000 bombillas, 12.400 metros de cable de guirnalda y 367 motivos luminosos, acción que ha incrementado, sin duda y pandemia mediante, las visitas turísticas al municipio.