La gastronomía y en concreto el jamón es un reclamo turístico de gran calado, y los montanchegos han sabido convertirlo en una referencia universal, gracias a un enclave privilegiado, un clima específico y a una destreza heredada durante siglos.

La tradición jamonera de Montánchez es legendaria. Es una parada de referencia para los amantes del jamón ibérico de bellota. Un producto que ensalza la potente despensa cacereña, una de las mejores de Europa, que aglutina numerosas delicias Denominación de Origen Protegida (DOP).

El jamón es el producto estrella que más comercialización tiene fuera de España. Y claro está que el jamón de Montánchez cada vez tiene más seguidores fa nivel internacional. En 2022, además, podrá lucir la vitola de Ciudad Gastronómica Extremeña, un sello gastronómico que supondrá para esta localidad «ser referente» de la región, y se convierte en la primera localidad de la provincia en obtener este reconocimiento. A la hora de la elección se ha tenido en cuenta el compromiso del sector empresarial y de la Administración local en la difusión de «sus fortalezas gastronómicas» a través de eventos anuales, como las Jornadas del Cerdo Ibérico, que se han tenido que suspender este año por la alta incidencia de covid; aunque se buscarán nuevas fechas.

También destaca su compromiso y aporte a la gastronomía extremeña, así como la calidad y variedad de sus productos, que han sido «argumentos cruciales» para el jurado.

De Carlos V a Felipe IV

La ruta gourmet de Montánchez incluye restaurantes, secaderos y tiendas especializadas, donde poder adquirir y degustar sus embutidos; acompañados de un buen vino. Por algo Carlos V hacía acopio sin dudarlo del jamón de esta tierra de montanera, que ha transmitido su buen hacer de generación en generación. 

También existe constancia de que en la corte del Rey Felipe IV (siglo XVII) el jamón de Montánchez gozaba de gran prestigio por su excelente calidad.

Montánchez ha transformado su paisaje de montanera en su paisanaje particular de saberes y sabores, con tradiciones que se han mantenido a lo largo de la historia y una raza de cerdo que ha desarrollado una genética sin parangón. 

De los jamones DOP Dehesa de Extremadura elaborados en hasta 85 municipios de la región, los más populares son los del municipio montanchego. No en vano, la tradición es un marchamo en este caso, ya que la producción de ganado porcino se recogía en los Fueros de Montánchez, que datan del año 1236, en los que aparece documentada la existencia de dehesas especialmente destinadas a la producción de bellotas