En una nave de 1.400 metros cuadrados en Majadas de Tiétar, prácticamente a pie de autovía, se prepara uno de los museos de la computación más ambiciosos del territorio nacional: más de 400 ordenadores (y casi un centenar de videoconsolas) para documentar la revolución tecnológica que atravesó el siglo XX y que continúa imparable en el XXI.

Su promotor, Carlos Izquierdo, está sudando para ver este macro proyecto convertido en realidad. Pero ya consiguió la licencia de obras y el objetivo se divisa en el horizonte (en 2022), después de la amargura que le supuso abandonar Cáceres, ciudad en la que reside: «era un espacio muy pequeño, se metió la pandemia y aquello resultaba imposible mantenerlo abierto. Me hubiera gustado quedarme en Cáceres pero era inviable».

 «Estoy levantando esto con mis propias manos, pero va quedar un espacio muy atractivo y único. Lo que está aconteciendo es una revolución que hay que documentar y salvaguardar. Hay recintos en universidades, con ordenadores en los pasillos, pero no son museos que guarden el hardware y que lo hagan funcionar. Eso es un trabajo muy grande».

En Cáceres, el museo abrió en 2017, en la céntrica plaza de San Juan, y permitía bucear entre 40 años de historia de la informática a través de piezas únicas. 

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El museo abrió como un centro dedicado a la empresa Apple: el tercero de Europa y el primero de España, y cuenta con una colección extraordinaria con más de 400 modelos, desde el Apple I, creado por Steve Wozniak y Steve Jobs allá por el año 1976.

También se pueden encontrar joyas de la computación como un IBM 4.381 que ocupa 150 metros cuadrados o una Olivetti Programma 101 del año 1964, considerada la primera computadora de escritorio producida comercialmente.