Sigue sin conseguir la vitola de Fiesta de Interés Regional pero, al menos, Monroy ha podido volver a disfrutar de una de sus tradiciones históricas: Las Purificás.

Monroy ha vuelto a engalanarse para la celebración de la popular fiesta de las Candelas, bajo la singular y preciosa representación de Las Purificás (cuatro mujeres que han tenido, durante el año anterior, a su primogénito), su sello de identidad; un rito con dos siglos de antigüedad, aunque las coplas que reseunan aun se remontan más lejos: hasta el medievo

Estas mujeres iban al templo a purificarse y a ofrecer al recién nacido. Y así ha vuelto a escenificarse en la iglesia parroquial. cuya construcción principal está datada en fechas de finales del siglo XV y principios del XVI.

En un singular rito que destaca por la contribución que hacen estas tradiciones al patrimonio cultural y antropológico de la tierra.

El consistorio se ha mostrado favorable a recuperar el festejo, aunque sin actividades lúdicas por la situación sanitaria.

Por lo que no ha habido la tradicional degustación de roscas de piñonate (que acompañan a las propias Purifcás).

Sin carpa ni verbena

No ha habido tampoco verbena, ni se ha instalado carpa, para evitar aglomeraciones en su interior. Por lo que la fiesta ha quedado reducida a la ceremonia religiosa, y con la mirada puesta en el acatamiento de las medidas sanitarias.