La Península Ibérica cuenta con alrededor de 1.111 ejemplares de lince ibérico, según los datos actualizados en 2020. Pero no siempre ha sido así. Como uno de los animales más amenazados, ha estado en peligro de extinción desde 1986. El primer dato que se recoge en nuestro territorio es de 94 en 2002. Diez años después, la cifra llegaba a 323.

Una de las mayores causas por las que el lince ibérico (lynx pardina) ha sufrido esta lenta evolución se debe a la acción humana. La caza ilegal, el envenenamiento, la instalación de cepos y lazos y las muertes por atropello (24 desde el 2000) son algunas de las razones. También, el número de conejos, su principal fuente de alimentación, cayó en picado debido a una enfermedad vírica hemorrágica. La presencia de infecciones y plagas en el hábitat natural perjudicó la situación.

Sin embargo, en 2020 se marcó el récord histórico de los mil linces que, a pesar de estar lejos del objetivo necesario para salvar la especie (3000 ejemplares y 750 hembras reproductoras), es un gran paso para su desarrollo. Múltiples son los factores que frenan la supervivencia de estos seres vivos, pero múltiples son también los planes y centros que se dedican a luchar por su bienestar.

Un ejemplo de ello es el Programa de Conservación Ex-Situ del Lince Ibérico, que en 2021 sacó adelante a 40 cachorros de lince gracias a la actuación realizada en la red de centros de cría adscritos al proyecto. 28 parejas fueron repartidas entre los diversos centros: Zarza de Granadilla (Cáceres), Zoobotánico de Jerez (Cádiz), La Olivilla (Jaén), El Acebuche (Huelva) y Silves (Portugal).

19 de estas gestaron a un total de 50 cachorros, de los cuales, 10 no sobrevivieron al destete debido a abortos prematuros, abandonos maternos, bajas perinatales y peleas entre crías. Los 22 machos y las 18 hembras restantes salieron adelante sin complicaciones.

El Centro de Cría en Cautividad de Zarza de Granadilla ha sido uno de los protagonistas del éxito de este plan de conservación. Situado a los pies del embalse de Gabriel y Galán, cumplió su décimo aniversario en marzo del pasado año, cuando tuvimos la oportunidad de visitar sus instalaciones.

Su responsable, Raúl García San Pedro, explica a este periódico que allí han nacido concretamente 12 de los 40 linces totales del plan de conservación (10 machos y 2 hembras), de los cuales, "se han liberado 7 ejemplares entre febrero y marzo, en diversas zonas de la península". A partir de este momento, su seguimiento y evaluación corresponde a los equipos de campo de las comunidades autónomas (y de Portugal).

El objetivo es crear o reforzar las poblaciones de linces ibéricos en la zona, por eso sueltan a la mayoría. Los restantes se quedan en los centros para reposición, "como futuros progenitores de nuevas camadas." Actualmente el centro se encuentra en época de partos. Este mes de marzo ya han nacido 8 cachorros, dos partos de tres y uno de dos.

La lucha por salvar al lince ibérico continúa sin descanso. Poco a poco, el esfuerzo para mantener vivo al animal que estuvo en peligro crítico de extinción a principios del siglo XXI está dando sus frutos.