'Para pasar un buen rato como Trujillo no hay nada', dijo Gregorio Rubio ‘Goro’, en una de las letras más repetidas del Domingo de Resurrección en la plaza Mayor de Trujillo y eso mismo debieron pensar las miles de personas que se reunieron ayer en este enclave, para celebrar el Chíviri, Fiesta de Interés Turístico Regional que aglutina tradición, alegría y en este 2022, más emoción que nunca.

A partir de las 12.30 del mediodía, las calles aledañas a la plaza ya congregaban a numerosos grupos de amigos que preparaban las viandas pertinentes para pasar una calurosa jornada de fiesta. Hornazos, chorizos, patateras, quesos y por supuesto, vino, fueron los productos más demandados para el encuentro.

El tiempo acompañó y propició que los vecinos desempolvaran sus trajes típicos para llenar de color la celebración. Así, los refajos picados y las polleras, con los jubones, corpiños y pañuelos de ‘cien colores’, se mezclaron con el tradicional pañuelo rojo que, sobre todo, los hombres, llevan anudado al cuello y que en ocasiones, combinan con la chambra y las alforjas tejidas y llenas de exquisitos manjares de la tierra.

Las mujeres vistieron sus refajos, polleras y los hombres, las chambras y los pañuelos rojos. EL PERIÓDICO

Con la plaza prácticamente llena, empezaron a sonar los primeros acordes de la Orquesta Pizarro, veterana en amenizar la mañana de este Domingo de Resurrección con las canciones del citado ‘Goro’, que hoy, después de varias horas, seguro que más de uno sigue tarareando, de manera inevitable: ‘Trujillo por las Pascuas yo no sé lo que parece. Ay, Chíviri, Chíviri, Chíviri; ay, Chíviri, Chíviri, chón’.

Los corros no parecían haber perdido la forma, a pesar de los dos años de parón y giraron como si nunca hubiesen dejado de hacerlo, esta vez, eso sí, con algunos niños más, que vivieron por primera vez esta experiencia de la mano de sus padres y abuelos.

La Orquesta Pizarro ameniza la jornada del Chíviri, en la plaza Mayor. EL PERIÓDICO

Lucía cumplirá un año el próximo mes de junio y ya viste un diminuto refajo verde y blanco. «Queríamos que viviera esta fiesta desde el primer año», dice Cristina, su madre, que ha elegido el color amarillo para su falda típica.

Una emoción parecida expresaba Juan Carlos, que junto con un grupo de familiares y amigos, salió de Valencia el Lunes Santo, para disfrutar de la Semana de Pasión en Extremadura. «No puede haber un colofón mejor para la Semana Santa que esta fiesta del Chíviri», afirmaba eufórico.

Los cantos se prolongaron hasta pasadas las cinco de la tarde, cuando la Pizarro entonó la emblemática 'Trujillo de mis amores', mientras los trujillanos alzaban los pañuelos rojos y se encomendaban a la Virgen de la Victoria, patrona de la ciudad. Así, se clausuraba una de las fiestas más importantes de la primavera trujillana.

Dos vecinos degustan un vaso de vino durante la fiesta del Chíviri. EL PERIÓDICO

Festival folklórico

Otro de los platos fuertes de la programación relacionada con esta fiesta, es el festival folklórico que solía celebrarse la misma tarde del Domingo de Resurrección y que desde hace unos años, tiene su espacio el sábado anterior, también en la plaza Mayor trujillana.

En esta ocasión, la encargada de deleitar a los aficionados a los bailes y la música tradicional fue la Agrupación Folklórica Virgen de los Remedios, de Torrecillas de la Tiesa, que durante algo más de una hora, desgranó un repertorio especialmente preparado para esta cita, que incluyó numerosos temas de las dos provincias extremeñas, que, además, sirvieron de antesala para el encuentro posterior, el Chíviri nocturno.

Así, desde las doce de la noche del sábado, la plaza volvió a llenarse, sobre todo, de jóvenes, dispuestos a disfrutar de varias horas de reencuentros y diversión, que se trasladó, poco después de las cuatro de la madrugada, a los principales bares de copas de la ciudad.

Agrupación Folklórica Virgen de Los Remedios, de Torrecillas de la Tiesa, en su actuación. VIRGEN DE LOS REMEDIOS.

Normalidad

Una de las principales pretensiones de la concejalía de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Trujillo era que el Chíviri pudiera celebrarse con una relativa normalidad, teniendo en cuenta que tiene lugar al aire libre y que la pandemia parece arrojar cifras algo más esperanzadoras que hace algunos meses. 

Enrique Borrega, responsable del área comentó durante la fiesta que «ha sido grande el esfuerzo que se ha hecho por parte de la concejalía para que la cita se pudiera desarrollar» y del mismo modo, destacó que «afortunadamente, no se ha tenido que lamentar ningún incidente relevante, gracias al apoyo de los diferentes cuerpos de seguridad que estuvieron presentes en la celebración, desde el sábado», señaló el edil.