Fran Estévez lleva 12 años dedicándose al mundo del perro, y 12 años entrenándolos para detectar sustancias, armas, cadáveres, cebos envenenados, conservación y control de fauna y flora, eventos deportivos, particulares… Así que en este contexto, Estévez, que es uno de los mayores expertos en las citadas materias de la provincia cacereña, y que lleva mucho tiempo colaborando con administraciones, asociaciones y fuerzas de seguridad del Estado y con policías, considera que el can puede ser una herramienta clave a la hora de detectar el picudo rojo de las palmeras, la cantidad de aves que mueren en los parques eólicos o en las redes eléctricas de la región. «Crear y reforzar el vínculo entre perros y guías a través del trabajo y el deporte son las claves en las que se basa el éxito de la relación con las mascotas», dice este especialista.

Él es gerente y responsable de la Escuela Canina Fran Estévez, ubicada en la carretera de Sierra de Fuentes. Por su experiencia, en el tema de explosivos, cadáveres, armas, medioambiente… ¿Es fiable 100% el olfato del can? «Hay un alto porcentaje de fiabilidad, pero aún por depurar. Cada vez afinamos más las técnicas y somos capaces de calibrar al perro como medio detector, pero es un medio muy fiable. La ventaja que te dan es que son capaces de meterse en lugares y detectar con un nivel de efectividad muy alto un volumen de carga que una persona tardaría unos días», responde Fran.

La clave

El secreto del perro es que son muy adaptativos a nivel social con los seres humanos, además de cómo gestionan la información. El elefante o la vaca tienen mayor capacidad olfativa que los canes pero es más difícil trabajar con ellos. «Ahora estoy más especializado en el tema de conservación de la naturaleza con perros cazadores, pero cuando empecé a trabajar había canes de drogas, explosivos, rescate y poquito más, y ahora mismo hay de drogas, explosivos, de dinero, de armas, de rescate de vivos y muertos, de desaparecidos, de restos biológicos con objetivos forenses, de veneno en el campo, de cáncer, de coronavirus... Creo firmemente en la capacidad olfativa de este animal tan increíble. Por toda la experiencia profesional que he ido adquiriendo, desde un punto de vista de entrenamiento es factible, siempre que los biólogos consigan aislar la muestra y podamos trabajar con seguridad tanto el perro como los entrenadores. Si hay olor, al perro le va a ser posible detectarlo», cuenta el adiestrador a este diario.

Las listas de animales y plantas en peligro de extinción crece cada año, pero los científicos han encontrado en el olfato de los perros un nuevo aliado en la lucha contra la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas terrestres. «Los humanos tenemos alrededor de seis millones de receptores olfativos, un perro pastor tiene más de 150 millones, es decir el sentido del olfato de un can está prácticamente predestinado a encontrar los rastros más insignificante de las especies que se están estudiando. Esto significa que los perros pueden percibir una amplia gama de olores, a menudo en concentraciones muy pequeñas. Por ejemplo, pueden encontrar fácilmente excrementos de un lince en un bosque», concluye este genio privilegiado de los perros.