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Carta a la Directora

Correos no respeta la siesta

Repartidora de la empresa pública Correos.

Repartidora de la empresa pública Correos. / E.P.

Félix Barroso Gutiérrez

Santibáñez el Bajo

El pasado 16 de julio entró en vigor el nuevo horario de Correos: de 8,30 a 14,30 horas. ¿Acaso se cumple? Cualquier persona puede observar cómo trabajadores de Correos andan deambulando por las calles de nuestros pueblos bajo las tórridas temperaturas de las horas de la siesta. Reparten la correspondencia por los domicilios. No solo son ellos los que padecen esa tortura, que, por lo que vemos, se salta la legislación laboral a la torera. 

También pagan el pato aquellos vecinos que, encontrándose reposando las horas de la siesta, oyen, de pronto, el timbre de la puerta de su casa. Son despertados, porque los trabajadores de Correos deben entregarles algún paquete o carta certificada y deben firmar la entrega. ¿Cómo la Administración permite estas tropelías, más propias de países bananeros y tercermundistas que de un país que dice pertenecer a Unión Europea? ¿No se llama prevaricar obligar a realizar trabajos que contravienen lo legislado? Cuando hablas con los trabajadores, los cuales no tienen la culpa de lo que está ocurriendo, te responden: ‘Es lo que hay’. Son la mayoría jóvenes, con contratos precarios, como la inmensa mayoría de jóvenes de este país, algunos muy cualificados. Se tienen que agarrar a un clavo ardiendo. No les queda otra. De vergüenza lo que está ocurriendo. A este paso, no habrá más remedio que llamar a estas prácticas como ‘esclavismo laboral del siglo XXI’. Y lo peor de ello es que se palpa toda una resignación borreguil en estos jóvenes. Apañan los cuatro ochavos que les dan y temen perderlos. ¿Adónde la rebeldía juvenil de no hace tantos años, que se enfrentaba a la patronal y a las diferentes Administraciones, manifestándose en las calles, encerrándose hasta en las iglesias y arrancando justos derechos a quienes tenían la sartén por el mango? ¿Qué pintan los sindicatos…?

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