Estancia real e histórica
Casar de Palomero conserva intacta la alcoba donde pernoctó Alfonso XIII
El que fuera rey de España visitó Las Hurdes hace más de cien años, en junio en 1922, y la primera parada del viaje fue la localidad casareña. Allí descansó en un dormitorio de la familia Terrón Santos, estancia que en la actualidad atesora el mismo estado, puesto que así fue la voluntad de los propietarios originarios, que aún cumplen sus herederos

Alfonso XIII caminando por las calles de la localidad hurdana / E.P.

Ha pasado más de un siglo desde que el rey Alfonso XIII, bisabuelo del actual monarca, viajara a Las Hurdes para conocer la situación de pobreza y enfermedad que atravesaban vecinos de la comarca. Casar de Palomero mantiene intacta parte de la historia del periplo gracias a la alcoba donde pernoctó el apodado ‘el Africano’.
Alfonso XIII comenzó su viaje por la comarca en Casar de Palomero, y allí se hospedó en una alcoba de la casa de la familia Terrón Santos en la noche del 21 al 22 de junio de 1922. Desde entonces, la habitación conserva el mismo estado, un deseo que sus dueños de antaño, Acacio Terrón y Primitiva Santos, le trasladaron a su única descendiente, Sebastiana María del Rosario, conocida en la localidad cacereña como la señorita Rosario. Ella continuó con el mandato y en su testamento dejó constancia para que los herederos cumplieran su voluntad: preservar el dormitorio y la fachada de la vivienda.
Museo de las Visitas Reales
La señorita Rosario falleció sin descendencia directa y quedó en herencia la casa a primos tanto por parte de madre como de padre. Los familiares actuales cedieron la vivienda al ayuntamiento, porque "éramos demasiados herederos y qué mejor que esté para el pueblo", afirma Carmen Terrón, familia de Rosario por parte de su abuelo, hermano de Acacio Terrón y guía de la visita que realizó este diario. Los sucesores querían cumplir su voluntad con la donación: conservar y adecuar la vivienda, así como convertirla en un espacio que recoja la cultura del municipio. Por ello se llama el ‘Museo de las Visitas Reales’. Los interesados pueden recorrer este espacio histórico de forma gratuita.

Carmen Terrón, familia por parte de abuelo de Acacio Terrón y guía para la visita de este diario. / Juan Moriano
La vivienda donde pernoctó el monarca no fue la única parcela de la señorita Rosario que en la actualidad pertenece a Casar de Palomero. Familiares y ella misma donaron los terrenos donde se construyó un polideportivo, una residencia que tiene su nombre, el cuartel de la Guardia Civil o el lagar donde se encuentra el Centro de Interpretación del Olivo.

Rosarrio Terron sujetando la fotografía que les regaló el monarca. / E.P.
Cuarto impoluto desde 1922
El bisabuelo del actual rey de España fue el único que durmió en la casa de la familia Terrón Santos y quizás "alguna persona cercana", precisa Carmen Terrón. Parte de su séquito pernoctó en otras estancias de la localidad y la Guardia Real se quedó en los soportales, pero todos ellos, 20 personas, cenaron con una vajilla que conservan en el interior de un aparador junto a la habitación donde descansó el monarca.

La fachada del ‘Museo de las Visitas Reales’, ubicado en la Plaza Mayor de Casar de Palomero. / Juan Moriano
La vivienda, situada en la plaza Mayor de Casar de Palomero, preserva la arquitectura tradicional, con el suelo a base de madera, pizarra y baldosas. Tras entrar, hay que subir unas escaleras para acceder a la planta superior donde se encuentran las habitaciones acondicionadas para las visitas y el dormitorio principal, donde se halla la alcoba ‘real’.

El documento de cesión de la propiedad y el testamento. / Juan Moriano
La vajilla donde cenó Alfonso XIII
El cuarto principal tiene los cuadros de los dueños originarios, Acacio Terrón y Primitiva Santos, de la primera hija del matrimonio que falleció de niña, de una hermana de Acacio y de Rosario tanto de joven como de más mayor. La misma estancia conserva la vajilla donde comió Alfonso XIII, una cama de época y un suelo a base de madera sin tratar que tiene una particularidad, puesto que las lamas son enteras y presentan una longitud de unos 6 metros.
La habitación donde pernoctó el monarca mantiene impoluta la cama, un crucifijo sobre ella y varios muebles, mientras que en la pared de entrada se encuentra una fotografía firmada de Alfonso XIII junto a la dedicatoria.

La alcoba donde pernoctó Alfonso XIII en 1922. / Juan Moriano
La casa de los reyes
Las otras estancias de la casa no conservan el estado intacto como el dormitorio ‘real’, pero albergan objetos de época o recuerdos relacionados con los monarcas. Una de las habitaciones atesora imágenes enmarcadas de los reyes en sus visitas a Las Hurdes, y en concreto a Casar de Palomero, tanto de Alfonso XIII como de su hijo el conde de Barcelona, Juan de Borbón, que no llegó a reinar pero realizó el mismo periplo que su padre; así como de Juan Carlos I y la reina emérita, Sofía de Grecia.
En el caso de las fotografías de Felipe VI y Letizia, la casa tiene expuesta una imagen oficial como agradecimiento a los trabajos realizados por los alumnos del Colegio Joaquín Úbeda de la localidad cacereña por el centenario de la visita de su bisabuelo, pero no de su paso por dicho municipio, puesto que en su visita oficial a la comarca solo estuvieron en Pinofranqueado. Los niños representaron su versión del ‘Museo de las Visitas Reales’ y mandaron sus dibujos al Palacio de La Zarzuela como invitación para que acudiesen a Casar de Palomero y a la casa donde descansó su bisabuelo, Alfonso XIII. Las réplicas de las pinturas se conservan dentro de la vivienda.

Los reyes visitan Las Hurdes 100 años después del viaje de Alfonso XIII /
Además, la habitación atesora fotografías antiguas de familiares, labores antiguas, el documento donde figura la voluntad del testamento y la donación de la vivienda al ayuntamiento, así como una pequeña capilla con su reclinatorio, dado que la señorita Rosario era muy religiosa y estaba involucrada con las actividades de la Iglesia.
Repleta de objetos antiguos
Dentro de la habitación se encuentra la alcoba que Rosario utilizaba de vestidor, "algo moderno para la época", relata Carmen Terrón. Otro dormitorio, contiguo al anterior, tiene expuesto un calentador de camas a base de brasas o el rosario de garbanzos que elaboró la "señorita".

La parte superior de la casa de la familia Terrón Santos. / Juan Moriano
La vivienda no solo alberga bienes de su ex dueña, también objetos antiguos donados por terceros como una mesa de matanza, artesas o un telar de grandes dimensiones que se halla en una de las estancias de la casa. La última habitación acondicionada del museo no expone objetos antiguos o relacionados con los monarcas, sino a dos artistas de Casar de Palomero. Por una parte, está la obra a plumilla de Luis Martín Bejar, y por otra, la fotografía de paisajes, devastación y animales de Luciano Muñoz Barragán.
El museo cuenta con un libro de firmas y fotos para preservar en el tiempo el paso de los turistas por la casa donde pernoctó Alfonso XIII, al igual que la familia Terrón Santos, quien mantiene vivo un lugar muy simbólico para la historia de Las Hurdes.

El telar, en una de las habitaciones la casa de la familia Terrón Santos. / Juan Moriano
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