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Iniciativa de una asociación local

Romangordo enseña a cuidar de las colonias felinas

Los vecinos de la localidad cacereña transforman las colmenas obsoletas en comederos para los más de 90 gatos callejeros que viven en un pueblo de unos 250 habitantes. Proyecto que crea puntos fijos que les permite establecer un control poblacional y sanitario, así como fomentar el bienestar de los animales

Gatos, en los comederos de Romangordo.

Asociación Felina de Romangordo

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Juan Moriano

Juan Moriano

Cáceres

Los vecinos de Romangordo transforman las cajas de las colmenas en desuso y las convierten en comederos para los felinos que viven en las calles de la localidad cacereña. Una iniciativa que surgió con el objetivo de fomentar el bienestar y el control de las colonias y, que además emplea el conocido como ‘reciclaje creativo’, concepto que se atribuye a la reutilización de objetos que pasan a tener un nuevo uso.

La asociación Felina de Romangordo, que cuenta con 36 socios, puso en marcha un plan para cuidar a más de 90 gatos callejeros (9 colonias), de los cuales 50 ya fueron esterilizados. Apicultores locales, como Isaac Amor, donaron las cajas de colmenas que iban a desechar y los vecinos y miembros de la agrupación las convierten en comederos que fueron distribuidos por la localidad que tiene unos 250 habitantes.

Sara Ramiro, presidenta de la asociación, comenta que el proyecto nace por varias necesidades, que observan los vecinos, como la esterilización o el control sanitario de los animales. Pero para llevar a cabo dichas acciones hacen falta fondos, por ello "hemos tenido que ser muy creativos para poder, sin apenas financiación, cubrir las necesidades que teníamos". "No disponíamos de recursos económicos para comprar unas casetas y buscamos ideas", precisa.

La presidenta de la asociación de colonias felinas menciona que se topó con la idea por internet, sin embargo, la integración en el entorno del pueblo es la clave de la originalidad de la iniciativa. Comenzaron con 6 colmenas y en la actualidad disponen de 12, aunque cuentan con más cajas listas para ser reparadas. 

Ramiro quiere darle difusión al proyecto e inspirar a otros pueblos para que realicen acciones similares, por ello buscan que la iniciativa se expanda y de hecho, la asociación quiere implementar el concepto en la localidad vecina, Higuera de Albalat

Gestión de las colonias

Las zonas de alimentación sirven para esterilizar, establecer un control poblacional y dar cuidados sanitarios como curas de heridas o desparasitación. "La única forma que tienes para trabajar con estos animales, porque la mayoría no son sociables, es a través de la comida", explica la presidenta de la agrupación. Por ello, disponer de unos puntos fijos, resguardados del temporal y seguros donde los gatos acudan a comer "es muy importante" para la atención.

Además, las colmenas evitaron que los perros se comieran la comida que vecinos les dejaban en la calle a los gatos y es un método más higiénico, puesto que el alimento no se deposita en la vía pública, sino en sus cajas. "La gente ya no pone sobras en la calle porque le hemos explicado que sanitariamente lo mejor es que coman pienso y los restos podían atraer a otro tipo de animales", apunta Ramiro. 

El documento de ‘directriz técnica de la dirección general de derechos de los animales sobre gestión de poblaciones felinas’ indica que la presencia de gatos comunitarios en el entorno puede ser un motivo de conflicto y preocupación para la población: el posible riesgo de la transmisión de enfermedades o vectores, perjuicio para el medio ambiente o el riesgo de que sus condiciones de bienestar no sean las adecuadas o las prácticas inadecuadas de los cuidadores. 

Por ello, indican que es "imprescindible" gestionar estas poblaciones para conseguir su progresiva disminución, al mismo tiempo que se mejoran sus condiciones de bienestar y se minimizan sus impactos en el entorno. Objetivos que abordan desde la asociación Felina de Romangordo que se constituyó como entidad sin ánimo de lucro en mayo de 2024, mientras que la idea de las colmenas surgió tras las primeras lluvias de otoño del mismo año. 

Colmenas de gatos

La vecina de Romangordo afirma que los colmeneros desechan "muchísimas cajas al año por temas sanitarios u otros motivos, sin embargo, las causas para el desuso apícola no afectan a su reutilización como comederos felinos, puntos de alimentación que disponen de un material aislante e impermeable que protege al pienso de la lluvia y la humedad. "Tapamos cuatro agujeros, ponemos un suelo de base y ya tenemos un refugio o comedero".

El carpintero local ayudó a la asociación a hacer las gateras, orificios redondos de entrada y salida, con un diámetro suficiente para que los animales puedan acceder. Las cajas están ubicadas en varios puntos del municipio, distribuidas de forma individual o junto a otra, como en un huerto o al lado de una chumbera, "mimetizadas en el entorno", y disponen de carteles informativos que cuentan el significado y la razón del proyecto. 

Futuras iniciativas

La presidenta de la agrupación comenta que al principio disponían de menos colmenas, pero ahora cuentan con un mayor número y su intención es que en un futuro también se creen refugios con las cajas. También, les gustaría organizar algún tipo de taller para pintar y decorar las colmenas, actividad tanto para niños como mayores que "seguirá concienciando sobre la importancia de cuidar nuestro entorno y a los animales que conviven con nosotros en los pueblos". 

Ramiro relata que le gusta enseñar la iniciativa a los turistas, un proyecto que "también le da visibilidad al trabajo de los apicultores". Plan que involucra a "mucha" parte del pueblo y que une, "vecinos con los que nunca nos hubiéramos imaginado tener una relación, nos acabó juntando el interés por cambiar la vida de los animales en nuestra localidad".

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