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Apertura de un espacio histórico

Lo nunca visto en el monasterio de Yuste, una sillería con grifos, unicornios y sirenas

Patrimonio nacional incluirá el coro en el recorrido por el edificio, a partir del 15 de abril y para grupos de veinte personas

De autor desconocido y con el gran escudo imperial de Carlos V, es la primera vez que se puede visitar

El coro de la iglesia del Monasterio de San Jerónimo de Yuste abre sus puertas al público

Toni Gudiel

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Raquel Rodríguez Muñoz

Raquel Rodríguez Muñoz

Cuacos de Yuste

Siempre, a lo largo de su extensa historia, el coro de la iglesia del monasterio de San Jerónimo de Yuste, en Cuacos de Yuste, ha permanecido oculto al público, pero a partir del martes 15 de abril y, por primera vez, abrirá sus puertas a las visitas, que podrán observar al detalle una sillería que cuenta con elementos tan singulares como un grifo, un unicornio y una sirena.

No podía faltar tampoco el gran escudo imperial de Carlos V, el emperador que un día decidió pasar sus últimos años de vida en un espacio que cada año recibe el reconocimiento internacional gracias al premio europeo que lleva su nombre.

Carmen García-Frías, conservadora de pintura antigua en Patrimonio Nacional ha acudido este martes al monasterio para explicar los entresijos y detalles de un coro y una sillería que datan de finales del siglo XV y principios del XVI.

Una joya

En su opinión, la sillería es "una de las joyas más importantes que tiene el monasterio". La encargó en 1496 el entonces obispo de Plasencia, Gutierre Álvarez de Toledo, pero a su muerte, en 1509, todavía no estaba terminada y finalizaría con el obispado de Gómez de Toledo.

Cuenta con una sillería baja, con 30 sitiales y otra alta, con 31. El motivo de que no sean el mismo número es que, en el centro, en la parte baja, se encuentra el sitial del prior "que tiene en el respaldo al santo patrono del monasterio, San Jerónimo, con todos sus atributos, como el león o el capelo y el manto cardenalicio".

Los elementos

En cuanto a los elementos que se pueden ver en la sillería, son muchos. "Hay desde escenas cotidianas, incluso una de tauromaquia, hasta saltimbanquis y tres escenas con los trabajos de Hércules", pero sobre todo, García-Frías destaca la presencia de "un repertorio animalístico muy importante, incluso hay un animal exótico, un armadillo, que vino de América y, por tanto, se incorporaría al repertorio avanzado en los inicios del siglo XVI".

Animales y su significado

Los animales más repetidos son "el perro y el ciervo. El perro tiene una doble acepción. Si es un perro tranquilo, con la fidelidad, y el agresivo, con la codicia y la avaricia". Además, el artista, cuyo nombre se desconoce, se toma "cierta licencia para recrear lo que es el mundo profano, porque incluso la Iglesia siempre, desde la Edad Media, concedió este permiso con cierta intención de moralidad. Lo que se trataba era que los monjes se vieran allí reflejados en esas escenas profanas y renunciaran a cometer pecados".

También hay "un banco corrido con el tetramorfo, los cuatro elementos de los cuatro evangelistas" y también están representados animales fantásticos como una sirena, un unicornio y un grifo. El unicornio evocaría la pureza, el grifo, el castigo al pecador y la sirena, representada con un espejo y un peine, la lujuria.

El facistol

En el centro del coro se puede ver también un imponente facistol "Todo coro tiene siempre un facistol porque los monjes se reunían aquí, hacían sus reuniones para los siete rezos que tenían al día y cumplía una labor muy importante porque es un mueble abatible, que se gira alrededor y sirve de plataforma para colocar los cantorales en cada uno de sus lados. Los cantorales siempre eran como grandes manuscritos musicales que permitían que los monjes pudieran leer bien las partituras desde sus sitios porque generalmente eran rezos corales".

Vista del retablo

A la vez, al entrar en el coro, el visitante también tendrá una vista privilegiada del retablo mayor de la iglesia, que, según García-Frías, no es el original del primer tercio del siglo XVI. "Era un retablo mucho más sencillo. Cuando muere Carlos V, su cuerpo ya se traslada al escorial en 1574. Casi todos los bienes de Carlos V se compran a su muerte en 1558 y, por tanto, la gloria de Tiziano se lleva a El Escorial. Felipe II quiso que una copia figurara en ese retablo mayor y se encarga al artista Antonio Segura que realice esa copia con un retablo que está diseñado por Juan de Herrera. Estamos en los momentos en que se está construyendo el monasterio de El Escorial".

De esta forma, desde el coro, se pueden ver "las cuatro alegorías de las virtudes cardinales y el gran escudo imperial de Carlos V. El visitante podrá ver muy bien lo que es el retablo mayor".

La restauración

Dado que siempre ha permanecido cerrado al público, Patrimonio Nacional ha llevado a cabo una restauración del coro del monasterio y su sillería, que ha durado varios años. "El departamento de restauración ha llevado a cabo una labor extrema porque algunas de las cresterías de la parte superior estaban sueltas. La sillería ha sufrido mucho en la desamortización".

Se da la circunstancia de que se trasladó la sillería a la iglesia de Cuacos de Yuste y otra parte a Garganta la Olla y "los traslados siempre hacen sufrir. La sillería sufrió en el año 1958 cuando se abrió este monasterio como museo. Se restauró en aquel momento, pero a lo largo de todos estos años ha sufrido".

Aforo reducido

De hecho, cuando abra a las visitas el espacio, estará reducido a 20 personas debido a medidas de seguridad, ya que la bóveda "se cayó ya en el siglo XVI y, aunque se reconstruyó y está en muy buenas condiciones, siempre hay que tener seguridad".

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