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Nuestras tiendas

El comercio rural que resiste en este pueblo de Cáceres

La empresa familiar es fundamental en la economía y la cultura de cualquier sociedad. A pesar del auge digital y las grandes cadenas, las tiendas y mercados tradicionales han sido relevantes en Monroy, la localidad cacereña que aguanta como pocas el envite digital

Comercio y panadería Benito Gómez

Comercio y panadería Benito Gómez / Fotos cedidas por la familia

Jesús Baños Collazos

Monroy

En el corazón del pueblo, allí donde las calles empedradas se entrelazan como hilos de un tapiz antiguo, resiste el comercio de antaño, testigo de los días pasados y de las costumbres que aún perviven en las miradas de los mayores.

Comercio y panadería Benito Gómez

Comercio y panadería Benito Gómez / Fotos cedidas por la familia

Las tiendas de ultramarinos, con sus estantes de madera y su aroma a especias y café recién molido, parecen detener el tiempo. Detrás del mostrador, un tendero de rostro curtido por los años despacha con la parsimonia de quien entiende que la prisa es un mal de las ciudades. Los vecinos entran, saludan por su nombre, conversan sobre las lluvias, la cosecha y el último suceso acaecido en la plaza mayor. Allí, la compra es un rito, y cada producto que pasa de mano en mano lleva consigo una historia.

Comercio y panadería Benito Gómez.

Comercio y panadería Benito Gómez. / Fotos cedidas por la familia

Más allá, en la esquina donde la luz del sol se quiebra contra los viejos postigos, se alza la panadería. Su puerta, siempre entreabierta, deja escapar el dulzor del pan recién horneado, una fragancia que se enreda en el aire de la madrugada y despierta a los jornaleros antes de partir al campo. La panadera, de delantal impoluto, extiende hogazas y bollos, mientras los niños, con monedas calientes en los bolsillos, guardan su turno para llevarse un dulce anisado.

Comercio y panadería Benito Gómez.

Comercio y panadería Benito Gómez. / Fotos cedidas por la familia.

En el mercado, las vendedoras ofrecían legumbres a granel, quesos con nombres heredados de siglos y frutas que han bebido el sol. No hay etiquetas brillantes ni envases herméticos, solo la certeza de lo auténtico, de lo que se ha criado con la paciencia de la naturaleza y el saber de los ancestros.

Comercio y panadería Benito Gómez.

Comercio y panadería Benito Gómez. / Fotos cedidas por la familia

Así es el comercio Monroy, una trama de voces y gestos donde cada transacción es más que un simple intercambio: es la perpetuación de un modo de vida. En sus mostradores se negocia la memoria, se mantiene viva la comunidad y se resiste, con la dignidad de lo genuino, a la sombra larga de la modernidad.

Comercio y panadería Benito Gómez.

Comercio y panadería Benito Gómez. / Fotos cedidas por la familia

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