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La cocina de este pueblo de Cáceres que movió toda una frontera con Portugal

La ampliación en los años 60 de una vivienda obligó a la comisión de límites hispanolusa, encargada de revisar los hitos fronterizos, a adoptar una determinante decisión

La vivienda que movió toda una frontera.

La vivienda que movió toda una frontera. / Web oficial

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La Fontañera tiene apenas 50 habitantes censados, es una pequeña pedanía de Valencia de Alcántara en la frontera hispano-portuguesa. Este recóndito pueblo que linda con núcleos de La Raya como Monte de Baixo, Galegos, Bracais, Pitaranha o San Pedro de los Majarretes, protagoniza una particular historia, como no, de fronteras.

La comisión de límites, encargada de revisar los hitos o mojones fronterizos, tuvo que tomar una determinante decisión cuando constató que una vivienda del pequeño núcleo había invadido territorio portugués al ampliar una de sus estancias.

La Fontañera, en el límite de Cáceres con Portugal.

La Fontañera, en el límite de Cáceres con Portugal. / Wikipedia.

El relato lo cuenta con todo lujo de detalles el historiador Diego González en 'La casa española que invadió Portugal al ampliar la cocina', en el blog Fronteras.

La historia de La Fontañera y su frontera con Portugal revela una región llena de historia, peculiaridades y cambios inesperados. Esta frontera, la segunda más antigua de Europa, fue delimitada en los tratados de Badajoz (1267) y Alcañices (1297), estableciendo límites que en su mayoría permanecen intactos hasta hoy, salvo por algunas variaciones, como la reclamación portuguesa sobre Olivenza, anexada por España en 1801.

Contrabando

Durante décadas, la principal actividad económica en la zona fue el contrabando, especialmente de café, tabaco y bicicletas, que permitía a los habitantes sortear las estrictas regulaciones fronterizas. La noche, en particular, era el momento en que los contrabandistas cruzaban la frontera con ingenio y discreción, contribuyendo a una relativa prosperidad en una región marcada por la despoblación y el éxodo de sus jóvenes hacia ciudades más grandes.

Casa rual Salto del Caballo

Casa rual Salto del Caballo / Web oficial

En 1994, con la entrada en vigor del Tratado de Schengen, el contrabando disminuyó, y muchas comunidades rurales comenzaron a declinar aún más, perdiendo población y vitalidad. Sin embargo, en La Fontañera, la historia tomó un giro singular gracias a la casa rural Salto del Caballo, gestionada por Tamara, una canadiense que vivió en Alemania antes de mudarse a este rincón remoto. La casa, situada en un lugar privilegiado, se convirtió en un punto de interés no solo por su belleza, sino también por un incidente que cambió la frontera: en los años 60, durante una ampliación, los constructores extendieron parte de la edificación en territorio portugués sin darse cuenta, creando una invasión territorial que pasó desapercibida por las autoridades de entonces.

Décadas después

Este error fue detectado décadas después, cuando la comisión de límites revisó la frontera y decidió mover un mojón para resolver la situación, en lugar de demoler la estructura. La frontera, que en realidad es una línea imaginaria marcada por hitos de piedra, puede desplazarse con solo mover uno de estos mojones, lo que en este caso permitió a España ajustar su límite sin mayores complicaciones.

La historia de La Fontañera ejemplifica cómo las fronteras físicas y políticas pueden ser flexibles y cómo las comunidades en estas zonas viven en un espacio donde la historia, la geografía y las decisiones humanas se entrelazan de manera única.

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