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El corazón de la Guardia Civil en Robledillo de Gata: más que uniformes, manos amigas en la Extremadura rural

Los agentes de la Benemérita juegan un papel fundamental en el mantenimiento de la calidad de vida y de la esctrutura social en los pueblos

Un guardia civil ayuda a una mujer mayor a llevar el carrito de la compra en Robledillo de Gata.

Un guardia civil ayuda a una mujer mayor a llevar el carrito de la compra en Robledillo de Gata. / Guardia Civil

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Almudena Villar Novillo

Almudena Villar Novillo

Extremadura también se vacía. De sus 388 poblaciones (223 en la provincia de Cáceres y 165 en la de Badajoz), algunas no superan los 100 ciudadanos. Según el padrón de 2024, las localidades más pequeñas son Pedroso de Acím (73 habitantes), El Carrascalejo (77), Ruanes (81), Cachorrilla (82), Campillo de Deleitosa y Benquerencia 84. En ellas se han instalado el silencio y la paz, pero sobre todo la solidaridad y la cercanía; y en ellas también juega un papel destacado los agentes de la Guardia Civil. Su presencia no solo supone seguridad, sino también colaboración.

La imagen viral

El pasado 30 de octubre, una fotografía se viralizó por redes sociales mostrando ese cometido poco valorado, pero, sobre todo, testimoniaba la labor, la importancia y la necesidad de la Benemérita en los pueblos extremeños. La instantánea es sencilla, aunque encapsula la esencia del servicio benemérito en el medio rural: Un agente de la Guardia Civil de Robledillo de Gata (población de 94 habitantes en la provincia de Cáceres) llevando el carro de la compra de una mujer mayor por una calle empinada de la población cacereña. A la imagen le acompaña el siguiente texto: "Un guardia civil ayuda a una persona mayor con su carro de la compra en una cuesta en Robledillo de Gata".

También plasma el compromiso inquebrantable de la Guardia Civil con los extremeños, con un quehacer reservado, pero efectivo y sin descanso.

Ayudar a esa vecina de Robledillo de Gata solo es una gota en el inmenso mar de humanidad de los guardias civiles y de esa solidaridad sabe mucho Extremadura. Este verano muchos fueron los colectivos que se volcaron con la región por los incendios y ahí estuvieron los agentes arriesgando sus vidas por los vecinos. O el Seprona defendiendo la riqueza del medio ambiente y el patrimonio rural del que hace gala la comunidad autónoma.

Se trata solo de unos ejemplos, pero que demuestran el arraigo de la Guardia Civil en la Extremadura rural y su importancia para mantener la calidad de vida y la estructura social.

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