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Actuaciones adoptadas

La Junta de Extremadura defiende que sus medidas redujeron el arrastre de cenizas tras las fuertes lluvias

El gobierno regional destinará, junto con el Ministerio y la Confederación, 3 millones de euros a futuras actuaciones

Imagen de uno de los gaviones construidos.

Imagen de uno de los gaviones construidos. / Junta de Extremadura

Cáceres

El fuerte temporal que atravesó la región el pasado miércoles sigue dando de qué hablar, si no es por las imágenes de las inundaciones en Cáceres, es por la situación de aguas contaminadas por el arrastre de cenizas tras los incendios de este verano como en Jarilla. La Junta de Extremadura se movilizó «inmediatamente» después de ver arder más de 16.000 hectáreas, pensando también en que con la llegada del otoño podrían verse las imágenes que, de hecho, se han visto estos días.

Por eso, defiende públicamente las actuaciones realizadas y que estas minimizaron el impacto medioambiental, «atrasando y reduciendo el arrastre de cenizas a cauces fluviales, un fenómeno natural que sucede siempre en cualquier lugar tras incendios forestales de la magnitud del registrado el pasado verano».

Tres millones en inversión

Entre la Junta, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) y la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), la inversión destinada será de tres millones de euros. Se puso en marcha el 'helimulching' en una superficie de 1.120 hectáreas, así como trabajos de corrección hidrológica y tratamientos selvícolas, como fajinas o subsolados, en 50 kilómetros. Junto a esto, se repararon caminos, cerramientos y otras infraestructuras de la zona dañadas por el fuego.

Imagen de uno de los gayones construidos.

Imagen de uno de los gaviones construidos. / Junta de Extremadura

Por su parte, la Confederación contruyó 35 gaviones sobre las presas de Oliva de Plasencia y Villar de Plasencia, y ejecutará otros 200 en Hervás. «La colaboración entre administraciones permitirá también actuar en montes de utilidad pública, donde se retirará madera quemada (14.500 estéreos), se harán 41.000 nuevas plantaciones y se construirán 85 hectáreas de fajinas, 50 de albarradas y 50 kilómetros de subsolados, al tiempo que se repararán 40,5 kilómetros de pistas forestales».

Tres kilos de cenizas por metro cuadrado

«El 'helimulching' se ha aplicado en zonas que por su ubicación son estratégicas para el abastecimiento de aguas a los municipios, y ha contribuido a que apenas haya habido arrastres de cenizas hasta este jueves, pese a que ya llovió la semana pasada y la anterior», defiende la Administración. Un incendio como el de Jarilla deja en torno a 3 kilos de cenizas por metro cuadrado, por lo que, con un temporal de la magnitud del de esta semana, es «inevitable» el arrastre de cenizas.

A esto hay que sumar que gran parte de la zona calcinada «es zona de alta montaña desarbolada, o sea, sin material vegetal que pueda retener las cenizas». «Se trata de un episodio temporal, de gran impacto visual pero pasajero. En unos días, los cauces bajarán limpios», añade.

Obras de emergencia

Previendo la situación y para que los vecinos pudieran contar con agua potable lo antes posible, desde la Junta se creó un comité técnico formado por distintas administraciones y organismos. «Este comité ha recorrido todos los sistemas de abastecimiento de las localidades afectadas por los incendios, ha evaluado la situación de cada uno de ellos, ha instruido a los servicios de agua municipales sobre las medidas que deben adoptar para una adecuada preservación de sus manantiales y de la calidad del agua frente a la posible contaminación por cenizas y ha repartido entre las distintas administraciones las obras y actuaciones de emergencia para garantizar los abastecimientos».

En pueblos como Jerte, Cabezuela del Valle o Casas del Monte, que son localidades que no tienen posibilidad de suministro alternativo de agua o no pueden ser abastecidas por cisternas por su mayor tamaño, se han realizado unas obras de emergencia con una inversión de 512.730,58 euros.

El objetivo de estas actuaciones es «evitar que se produzca un desabastecimiento de agua de estas localidades provocado por los arrastres de cenizas y tierras que las lluvias de otoño llevarán hasta los azudes desde los que se abastecen». Gracias a las obras, se captará agua de gargantas no contaminadas y, mediante una bomba y a través de nuevas tuberías, esta llegará a los depósitos municipales previamente cerrados.

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