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Protegido por la Unesco por su alto valor

Un paraíso para ornitólogos y geólogos lleno de historia: 10 razones para vivir el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara

El Geoparque, protegido por la UNESCO por su valor, es una auténtica mina de tesoros milenarios rodeados de una naturaleza muy rica en flora, fauna y, sobre todo, geología

Guadalupe y su monasterio o el Pico Villuercas se presentan como sus principales atractivos, a los que hay que sumar la ornitología, la cueva de Castañar de Ibor o su variada gastronomía

Imagen del Pico Villuercas.

Imagen del Pico Villuercas. / Geoparque Villuercas-Ibores-Jara

Cáceres

Al este de la provincia de Cáceres se encuentra una comarca tan fascinante que la Unesco la ha declarado como Geoparque. Se trata de la comarca de Villuercas-Ibores-Jara, un secreto fascinante. Mucha gente relaciona Extremadura con un 'secarral', una zona desértica sin nada verde. Y nada más lejos de la realidad. No solo el norte de la región es verde, sino que entre el Parque Nacional de Monfragüe y el mencionado Geoparque, la provincia de Cáceres alberga dos de los puntos naturales más importantes de España.

El Geoparque, que se encuentra entre las cuencas del Tajo y el Guadiana, cuenta con una superficie de 2.544 kilómetros cuadrados y alberga 19 municipios y 26 poblaciones. Entre ellas se encuentra una de las localidades más importantes de la región, si no la que más (al menos religiosamente hablando): Guadalupe. Pero el pueblo en el que encontramos a la reina de la Hispanidad no es el único atractivo de la zona. La naturaleza manda, sea por la geología, fauna o flora, aunque también se puede degustar su gastronomía.

Guadalupe, la joya de la corona

Mencionado anteriormente, el pueblo de Guadalupe, de unos 1.700 habitantes, es el principal atractivo de la mancomunidad gracias a su imponente monasterio, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993. El Real Monasterio de Guadalupe alberga a la patrona de Extremadura, la Virgen de Guadalupe, y tiene más de 700 años de historia.

Cuenta con una fachada mudéjar, al igual que uno de sus claustros, siendo el segundo gótico, al igual a su vez que el templo. Ha pasado por las manos de monjes jerónimos y franciscanos, o visitado por reyes y papas. En su interior guarda importantes escritos y pinturas de Zurbarán o El Greco, además de varios museos como el de Bordados, el de Libros Miniados y el de Pintura y Escultura.

Imagen del Real Monasterio de Guadalupe.

Imagen del Real Monasterio de Guadalupe. / National Geographic

A su vez, el pueblo de Guadalupe es tradición, patrimonio y cultura fusionados al ser un municipio de peregrinaje desde hace siglos. Son muchos los edificios históricos que llenan sus calles empedradas del siglo XIV, razón por la cual tiene el reconocimiento de ser uno de los pueblos más bonitos de España. En la plaza principal, la plaza de Santa María de Guadalupe, llena de soportales, se encuentra una fuente muy particular: la que fue pila bautismal del monasterio en la que fueron bautizados los primeros nativos americanos traídos por Cristóbal Colón en 1496. Recomendaciones gastronómicas son el cordero, el venado estofado, las migas o la morcilla.

Tocando el cielo en el Pico Villuercas

El Risco de la Villuerca, conocido más popularmente como el Pico Villuercas, es, casi, el techo de Extremadura. Esto porque es la cima más alta accesible en coche, con 1.600 metros de altitud, aunque la más alta de todas está en la sierra de Béjar, el Pico Calvitero, de 2.400 metros.

Imagen del Pico Villuercas.

Imagen del Pico Villuercas. / Geoparque Villuercas-Ibores-Jara

Sea o no exactamente el techo extremeño, lo cierto es que presenta unas vistas magníficas de la geología del lugar. La belleza del punto es tal que llegó a enamorar a Netflix, pues series como ‘The 3 Body Problem’ o ‘Straight Shooters’ tuvieron el sitio como escenario. En su cima esconde una antigua base militar, una de las sorpresas que se llevan los visitantes, y la zona es un auténtico paraíso para los ornitólogos, geólogos y botánicos.

Secretos bajo tierra

El Geoparque cuenta con otro gran monumento, pero este no se ve desde la superficie, sino debajo de esta. Se trata de la cueva de Castañar de Ibor, descubierta en 1969. Se trata de una cavidad kárstica con un desarrollo laberíntico, superior a los 1.000 metros, excavada en rocas compuestas por alternancias de dolomías y de pizarras, materiales que no son fácilmente solubles. Una de las características que la hacen destacar.

Por otro lado, es reseñable la antigüedad de las rocas, pues se formaron bajo el mar hace unos 500 millones de años, al final de la era precámbrica. Para hacerse a la idea, por entonces no había ni dinosaurios ni vida en el planeta. Hasta el momento, no hay otra cueva accesible en España que tenga tal magnitud de tiempo a sus espaldas.

Imagen de la cueva de Castañar de Ibor.

Imagen de la cueva de Castañar de Ibor. / Avuelapluma

Y aun así, lo más sorprendente es su ornamentación interior. Montones de espeleotemas llenan el techo, el suelo y las paredes, a veces teñidos por el óxido, por lo que es todo un espectáculo de formas y colores. Un paisaje digno de colocar como uno de los más bonitos de Extremadura, por lo que se nombró Monumento Natural en 1997.

Espectáculo en el cielo

El Geoparque es todo un espectáculo allá donde mires. Sea en la superficie o debajo de esta. Pero cuando el sol se va aparece otro de sus atractivos: el cielo nocturno. La mancomunidad ha sido declarada recientemente como 'Destino Starlight', es decir, un muy buen sitio para tumbarse a ver las estrellas. La baja contaminación lumínica, su altura y naturaleza hacen que sea una de las mejores zonas de Extremadura para el astroturismo.

Por ello se organizan eventos para esto, como Astrodisea o Geodisea. Hay varios puntos recomendados para esta tarea, pero se pueden destacar el Pico Villuercas, el mirador Collado del Mazo de Navezuelas y la ermita del Humilladero, a 4 kilómetros de Guadalupe y un lugar magnífico también para admirar el monasterio.

Geología pura y dura

Uno de los miradores más llamativos del Geoparque es el del Estrecho de la Peña Amarilla, al este de Alía. En él puedes ver dos rocas separadas por un pequeño espacio que es por donde pasa el arroyo Jarigüela. Las paredes rocosas que forman esta estampa son de cuarcita armoricana, de hace más de 470 millones de años, y están cubiertos de líquenes crustáceos amarillos, los cuales le dan este color tan característico que le da nombre.

Imagen del Estrecho de la Peña Amarilla.

Imagen del Estrecho de la Peña Amarilla. / Planve

Las paredes de cuarcita fracturadas, los colores, el desfiladero profundo... todo crea un efecto visual muy potente, especialmente para los amantes de la geología, pero también es un buen lugar para aquellos ornitólogos que quieran observar diversas especies de aves como buitres leonados, alimoches o cigüeñas negras. Por ello se recomienda llevar unos prismáticos, para observar los detalles de las milenarias rocas y la fauna. El acceso es muy fácil, pues el mirador está al lado de la carretera.

Gastronomía rica

La gastronomía del Geoparque de Villuercas-Ibores-Jara es rica, variada y tiene muchas raíces locales. Destacan tres productos estrella, todas Denominaciones de Origen Protegidas: la miel, el queso Ibores y el aceite de oliva.

Imagen de la cachuela extremeña.

Imagen de la cachuela extremeña. / Sabor a Extremadura

De todas formas, también se pueden destacar recetas típicas de la zona, todas relacionadas con la vida rural que supone el monte. La cachuela sobresale, con su manteca de cerdo, hígado y ajos, así como el gazpacho de ajo, carnes de venado o cerdo, y embutidos de la zona.

Ornitología variada

El Geoparque es uno de los mejores lugares de Extremadura y de España para los amantes de la ornitología. En él se encuentran siete Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) reconocidas, lo que muestra su importancia para las aves. Esto se debe también a su lugar geográfico, pues colinda con Monfragüe en el norte, también de altísimo valor ornitológico, y en el sur limita con zonas de regadío que atraen aves limícolas.

Su característico relieve formado por montañas, bosques, sierras de cuarcita y galerías fluviales forman un hábitat muy peculiar. Las aves más visibles en la zona son los buitres leonados o negros, el alimoche común, la cigüeña negra, el águila real y la grulla común.

Imagen de buitres leonados en el Geoparque.

Imagen de buitres leonados en el Geoparque. / Villuercas

Entre castañas y castillos

De la mancomunidad también se pueden destacar algunos pueblos, además del mencionado Guadalupe. Si hay que reseñar tres, esos son Castañar de Ibor, Cabañas del Castillo y Logrosán.

Castañar de Ibor, tal y como menciona su nombre, es rico en castaños, pero también en robles, alcornoques y encinas. Además de la mencionada cueva, cuenta con un encantador ambiente gracias a su arquitectura tradicional, unos bonitos miradores y rutas para hacer senderismo.

La misma característica del nombre le ocurre a Cabañas del Castillo, pues su referencia turística es una fortaleza. Esta es de origen musulmán, pero acabó siendo conquistado por cristianos, pues es de alto valor gracias a su estratégica posición. El entorno también es admirable, y el poblado es el más pequeño de la zona.

Imagen del Castillo de Cabañas.

Imagen del Castillo de Cabañas. / Guía Repsol

Por último está Logrosán, un pueblo con una importante carga minera gracias a su principal atracción, la Mina de Costanaza. En sus alrededores cuenta con zonas de caza, y la flora del lugar causa un paisaje digno de admirar.

Geositios

El Geoparque está protegido por la Unesco por su gran riqueza natural. Por ello cuenta con los llamados 'geositios', haciendo más fácil la referencia para turistas. Hay varios tipos: las estructuras geológicas, que son la mayoría; las intrusiones magmáticas, como el cerro de San Cristóbal o el berrocal de Peraleda; el pasado minero, como el de Logrosán; las formaciones kársticas; como el de la cueva de Castañar; o los yacimientos arqueológicos, donde se pueden observar restos fósiles. El listado aumenta hasta los 54 lugares.

Lugar de adrenalina

El sitio también es ideal para realizar deportes como el senderismo o la escalada, así como rutas varias tanto a pie como en bicicleta, como el Camino Natural Geoparque Villuercas‑Ibores‑Jara, de unos 68 km con tramos de dificultad alta, que recorre valles encajados y montaña. Además, gracias a la forma de las piedras, hay mucha oferta para realizar actividades relacionadas con la escalada.

No muchas personas son conscientes de los tesoros que esconde el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Un valor que si ha visto la Unesco, puede ver y, sobre todo, disfrutar cualquier persona.

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