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Raíces extremeñas

De Almoharín al espacio: Pedro Duque relata los cambios en la actividad espacial

El astronauta Pedro Duque, quien viajó al espacio en 1998, participó en una entrevista en ‘El Intermedio’ junto a Sara García Alonso, donde comparó las condiciones de los astronautas de su época con las actuales, destacando los avances tecnológicos y el cuidado de la salud mental

Pedro Duque y Sara García Alonso.

Pedro Duque y Sara García Alonso. / E.P

Cáceres

Astronauta, el más reconocido de los españoles por ser el único en viajar al espacio, y además ministro. Y todo ello, con sangre de un pueblo de menos de 2.000 habitantes a 50 kilómetros de Cáceres: Almoharín. Pedro Duque, aunque es nacido en Madrid, tiene raíces en la localidad extremeña gracias a su bisabuelo. Allí tiene una calle a su nombre, siendo un ilustre del municipio.

Ya lo conoció en 2010, siendo su visita un momento reconocido en el pueblo. Conversó con vecinos y, sobre todo, con los niños, quienes no pararon de hacerle preguntas. «Soy madrileño, pero recuerdo haber venido de muy pequeño con mis abuelos. Este es el único sitio en el que dices que te llamas Pedro Duque y te preguntan ¿cuál de ellos?», aseguró entre risas en su día. Su vinculación con Extremadura es más cercana, pues su padre era de Badajoz.

Fue esa sangre extremeña la que subió al espacio en 1998 a bordo del transbordador 'Discovery'. Y aunque hayan pasado casi 30 años, el astronauta sigue siendo la cara más reconocida de esta profesión en nuestro país.

Imagen de la calle de Pedro Duque, en Almoharín.

Imagen de la calle de Pedro Duque, en Almoharín. / E.P

El pasado jueves 8 de enero, La Sexta, en su programa 'El Intermedio', retransmitió una nueva entrevista a Duque, junto a Sara García Alonso, una de las candidatas a ser astronauta como fue él en su día y subir al espacio. El programa iba dirigido a poner el foco en la diferencia entre lo que era ser cosmonauta hace 30 años y lo que es ahora. Y, desde luego, las cosas han cambiado tanto en el planeta como en el espacio.

Temas como la comida o la salud mental de los investigadores, entre otros aspectos, se pusieron sobre la mesa. «Están malcriados», comentaba entre risas el madrileño a modo de resumen de la entrevista.

Psicología

El primero de los temas fue el de la salud mental. «Hay muchas historias que ahora se tratan de una forma más personal. Cuando estaba yo, las historias eran de “fulanito se vino abajo, vaya un manta”. Las típicas cosas de mi generación, que cuando tenías un bajón era culpa tuya», señalaba. Sin embargo, ahora el panorama es distinto. García, natural de León, añadía que hoy en día forma parte del trabajo la psicología para tratar estos 'bajones anímicos' que se pueden dar igual en el espacio.

«Incluso el primer entrenamiento de supervivencia parte de entender las técnicas de cómo sobrevivir en un ambiente hostil, y son ejercicios de trabajo en equipo. Durante todo el tiempo, desde que te asignan una misión, hasta que vas a la misión, te estás entrenando con tus compañeros de tripulación. Yo esperaría que durante una misión, si tuviera un momento de bajón, mis propios compañeros me animen».

Pedro Duque, en una nave.

Pedro Duque, en una nave. / Alexander Nemenov

Es más, lo dijo directamente: «tenemos también formación en psicología, como parte del entrenamiento». Algo a lo que Duque miró a la entrevistadora y apostilló un rotundo «nosotros ya te digo que no».

Mejor tecnología

Aunque las nuevas generaciones, en general, estén «malcriadas», lo cierto es que la ciencia y la tecnología han avanzado, lo cual es bueno, y más en misiones espaciales. «Estas nuevas naves espaciales que hay ahora en vez de tener muchos botones tienen pantallas táctiles», afirmaba el exministro. No es el único cambio que han sufrido las naves o la propia estación espacial internacional.

Además, con la mejora de la tecnología, los entrenamientos para las misiones se han profesionalizado considerablemente. «Yo, por ejemplo, utilizo mucho la realidad virtual y la realidad aumentada como parte de mi entrenamiento. Quizás hace unos años eso no se podía utilizar, pero ahora es una herramienta muy útil», apostillaba la miembro de la reserva de la Agencia Espacial Europea.

Por otro lado, en el espacio hay internet, algo que antes, evidentemente, no había. «Un correo electrónico y todo eso sí podías mandar, pero ya hace unos cuantos años pusieron internet». No obstante, asegura que no es estable del todo, va y viene la cobertura. «Es como un tren». La analogía con el transporte extremeño la dejaron pasar de largo, pero seguro que algún paisano se acordó.

Bonus food

Se podría decir que a los astronautas actuales se les mima más que a los de antes, incluso en los detalles. Por ejemplo, en la comida. «Nosotros teníamos las comidas deshidratadas que hacían en una especie de cocinita en Houston, y los rusos hacen latas que tienes que abrir y dentro es como un plato completo. Puede ser perfectamente un estofado de carne con patatas», contaba Duque.

García, por su parte, le explicó a su compañero que ahora existe lo que se conoce como el 'bonus food'. «La bonus food es que puedes elegir una comida especial que te guste mucho y te la preparan específicamente». Pues eso, «malcriados».

Algunas cosas no cambian

Sin embargo, no todo ha cambiado allí arriba. Sea hace 30 años, o sea ahora, ver el planeta desde ese lugar es «maravilloso». «Sobre todo porque como das una vuelta cada hora y media, ves la parte oscura, la parte clara…», cuentan.

Además, la gravedad sigue siendo la misma, y la reacción de los astronautas también. Según cuenta Duque, aunque a él no le pasó, es bastante frecuente marearse. García le pidió consejo sobre la adaptación a la microgravedad y si se aprende rápido. La respuesta del veterano fue que «tranquilidad, confianza y no pasarse de velocidad, lo más importante». «No sabemos quién se va a poner malo, yo tuve suerte y no me pasó, pero hay que tenerlo en cuenta».

Es bastante común, pues «casi la mitad de la gente se marea algo». No fue el único consejo que dejó. «Trata de disfrutar también del camino, no solo del final». Aplicable a todos los aspectos de la vida, tanto en el espacio como en la Tierra.

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